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Cómo elegir la mejor pulidora para el coche Cómo elegir la mejor pulidora para el coche

Cómo elegir la mejor pulidora para el coche

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Para mantener la carrocería del coche como recién salida del concesionario, lo mejor es contar con una pulidora para el coche. Con ella se puede cuidar las superficies de pintura para acabados perfectos, y sin necesidad de invertir grandes cantidades de dinero en talleres o supuestos productos que carecen de efecto alguno.

Elegir una pulidora para el coche de calidad, a buen precio, y que evite dañar la pintura y dejar hologramas (marcas visibles con la incidencia de la luz en ciertos ángulos), no es difícil siguiendo estas recomendaciones.  

 

¿Qué es una pulidora para el coche? ¿Para qué sirve?

Una pulidora convencional es una herramienta eléctrica capaz de alisar y dar lustre a superficies de metal, madera, etc. Una pulidora para el coche es una herramienta específica para mantener la carrocería del vehículo impecable, libre de arañazos y otras imperfecciones que suelen estropear el aspecto de del vehículo.

Tipos de pulidoras




Aunque las pulidoras para el coche se pueden catalogar de más formas, hay que destacar dos grandes tipos de máquinas:
 
  • Rotativas: es un tipo de pulidora con un cabezal de pulido que gira de forma radial, aportando mayor capacidad de abrasión. Estas pulidoras suelen tener un arranque progresivo para evitar que las altas velocidades de giro iniciales puedan dañar la pintura. Además, permiten regular la velocidad de giro para adaptarla a las necesidades de cada momento. No son recomendables para los más inexpertos, aunque son muy comunes en talleres profesionales.
  • Orbitales: su cabezal describe un movimiento oscilatorio continuado en torno al eje fijo. Gracias a esto, se consigue un mejor control sobre el pulido, aunque tienen menor capacidad de abrasión. También suelen incluir regulación de velocidad en este caso. Están especialmente indicadas para trabajos de encerado, pulido y abrillantado. 

Consejos para elegir una buena marca y modelo


A la hora de elegir una buena pulidora para el coche, se debe tener en cuenta lo siguiente:
 
  • Tipo: para uso en casa es mejor las de tipo rotatorio, y que puedan desarrollar revoluciones de giro entre 2000 y 7200 RPM como máximo. Más de eso podría dañar la pintura o hacer que el pulimento salpique.
  • Alimentación: las hay con cable, que permiten un uso prolongado. Las de batería son más cómodas, evitando la limitación del cable, pero necesitarán carga cuando la batería se agote.
  • Bloqueo: es recomendable que la pulidora para el coche tenga un sistema de bloqueo en el interruptor de apagado y encendido, para evitar pulsarlo involuntariamente. También resulta práctico para bloquearlo en modo activo y no tener que estar constantemente ejerciendo presión sobre el pulsador, algo que puede terminar con molestias musculares o articulares a la larga.
  • Ergonomía de la herramienta: es importante que si se van a hacer pulidos en toda la carrocería, durante largos periodos de tiempo, la pulidora sea lo más ligera y compacta posible, con un mango ergonómico para no terminar con lesiones. Algunas tienen asa regulable, y sistema para evitar que resbalen.
  • Potencia: es otro factor importante, aunque no siempre una herramienta con mayor potencia va a dar un pulido de mayor calidad. Puedes encontrar pulidoras buenas entre 500 y 1600W.
  • Plato pulidor: es el cabezal donde se montan las boinas de pulido, abrillantado y encerado. Puede haber de diferentes tamaños, como 125 mm, 150 mm y 180 mm. Las de mayor tamaño pueden abarcar más superficie con una sola pasada, pero no podrán llegar a zonas con un tamaño más reducido.
  • Nivel sonoro: lo mejor, para evitar molestar o la fatiga auditiva del trabajador, es adquirir una pulidora lo más silenciosa posible. Algunas profesionales se sitúan en los 80 dB o por debajo, por lo que no será necesario usar protección o cascos.
  • Vibraciones: es otro dato a tener en cuenta, ya que las vibraciones pueden afectar a las manos y brazos del usuario, y generar problemas y molestias si se pasa mucho tiempo con ella. Incluso podrían generar trastornos neurológicos y en los músculos o huesos. Por eso, es vital elegir una que se sitúe en torno a los 2.5 m/s2.

Estas pulidoras, y sus recambios, se pueden encontrar fácilmente en tiendas especializadas en el mundo del motor, así como en algunos centros comerciales o tiendas online como Amazon.

Cómo usar la pulidora para el coche





Si se desea pulir un vehículo con una pulidora para el coche, se deben seguir estos pasos y recomendaciones:
 
  1. La carrocería debe estar totalmente limpia, sin ningún tipo de impureza o polvo que pueda dañar la carrocería durante el pulido. Lo mejor es usar agua y jabón, con una esponja suave, para lavar bien todo el vehículo. Luego se enjuaga bien y se le puede pasar un clay bar como extra.
  2. Se debe trabajar en un lugar en el que no haya excesivo polvo, y que el viento no pueda depositar partículas en la carrocería, o esos excesos de partículas en suspensión podrían alterar el resultado final de forma negativa.
  3. Es muy recomendable cubrir zonas de plástico, gomas, etc., que no sean de la carrocería, evitando que se manchen con los productos.
  4. Aplica el pulimento en el pad o almohadilla de la pulidora. Es recomendable empezar por uno medio (corte), y luego pasa la pulidora. Se debe comenzar con suavidad, en la menor velocidad posible para ir aumentando progresivamente, y evitar detenerse demasiado sobre un punto, o podría dañarse la pintura.
  5. Después se aplica el pulimento fino (brillo) para dejar un acabado tipo espejo. Y luego se retira con un recambio diferente, para que no se mezclen ambos productos. Y repite el pulido con la pulidora.
  6. Tras todo el proceso deberás eliminar todos los restos de pulimento, bien lavando el coche al completo nuevamente, o con un producto para quitar restos de pulimento, dejando la carrocería lista.

Es una tarea que solo necesita cierta preparación y dedicación, pero cuyo resultado es bastante agradecido, dejando la carrocería reluciente como si fuese totalmente nueva. Además, si existían imperfecciones en la pintura como rayas, deberían haberse disimulado o corregido totalmente, dependiendo de la profundidad y tamaño de las imperfecciones.