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Conoce los beneficios del juego simbólico

El juego simbólico cumple un rol muy importante en el desarrollo infantil. Los juguetes ayudan a que los niños exploren la realidad, desarrollen su imaginación y formulen estrategias para llevar a cabo esta actividad. 

El juego simbólico

El juego simbólico también se conoce como un juego de fantasía o imaginario. Es una práctica en la que participan los niños y utilizan un objeto o juguete para simular las actividades de los adultos. Por ejemplo, un niño finge sostener un teléfono ausente y se lo coloca en la oreja para mantener una comunicación, pero en realidad no tiene nada en las manos. 

¿Por qué es importante el juego simbólico?

Los pequeños desarrollan sus habilidades motoras finas y gruesas mediante el uso de su cuerpo y movimientos. Las conductas motoras gruesas trabajan movimientos generales en los brazos, las piernas y los pies. Las conductas motoras finas coordinan los movimientos musculares pequeños, como las manos, muñecas, dedos, los labios y la lengua. 

El juego simbólico también está vinculado con el desarrollo del lenguaje. De hecho, es un precursor de la alfabetización, ya que los niños expresan sus sentimientos y necesidades emocionales mediante el juego imaginativo. 

También fomenta la creatividad desde una edad temprana y desarrollan su capacidad para formular nuevas formas de juego. Los pequeños también aprenderán a resolver problemas a lo largo del camino. En ocasiones, el niño puede imitar un problema que ha observado de sus padres y encontrar una solución inmediatamente. 

Por último, los pequeños desarrollan sus habilidades sociales mediante la interacción con los demás. La representación de interacciones también se realiza durante el juego en solitario. 

¿Cómo fomentar el juego simbólico? 

Fomentar el juego simbólico es muy simple. Podemos proporcionarles diferentes materiales como cajas de cartón, tablones de madera y bloques de diversos tamaños para hacer una casa personalizada, por ejemplo. 

En la industria, también podemos encontrar juguetes que reproducen acciones cotidianas como las cocinas de juguete, maletín de médico, objetos de limpieza o el carrito de la compra. 

A día de hoy, se han propuesto modelos cada vez más realistas que otorgan una experiencia mucho más auténtica. Las cocinas de juguete cuentan con un área de fogones, donde los pequeños podrán idear sus prácticas culinarias. También incorporan estantes y cajones para almacenar los útiles de cocina, así como fregadero con grifo, frigorífico, horno o microondas. De este modo, los niños se sentirán como los verdaderos chefs del hogar. 

Un maletín de médico es otra alternativa muy interesante para darles la posibilidad de actuar como un profesional de la salud. Los pequeños también perderán el miedo a las inyecciones y las batas, así que lo verán como algo natural. 

De igual forma, los objetos de limpieza o el carrito de la compra simulan las actividades de los “más grandes”. Los niños se sentirán más involucrados en las responsabilidades del hogar y entenderán la importancia de realizarlas. Al representar estas actividades o comportamientos, desarrollarán mayor interés por los mismos.