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Lisboa: una ciudad plagada de encantos por descubrir

La capital de Portugal se presenta al viajero como una ciudad amigable, llena de tesoros y con un ambiente siempre extraordinario.Lisboa es un destino preferente para viajeros de cualquier condición, independientemente de que viajen en familia, en pareja o en solitario. Cada rincón lisboeta es una invitación a descubrir una ciudad maravillosa. Si tu deseo es visitar Lisboa, presta atención a los consejos y recomendaciones de Viajero Nómada.

Lisboa sufrió en sus propias carnes un devastador terremoto en el siglo XVIII, concretamente en 1755. Esta catástrofe rediseñó por completo la ciudad, que se muestra totalmente abierta al estuario del río Tajo y que es una continua invitación a perderse por las calles del barrio de Alfama, subirse al tranvía 28 o recorrer la Rúa Augusta o la Praça do Comércio.

Lisboa, una continua sorpresa

La capital de Portugal cuenta con un atractivo, su clima, que no es particularmente severo. Ello invita a pasear durante todo el año, si bien se trata de una ciudad ciertamente lluviosa. Una de las cosas que me has llamado atención del visitante es el ambiente, que conserva los aires añejos de esta ciudad del oeste de Europa.

Sus gentes son extremadamente amables, siempre dispuestas a resolver cualquier pregunta o realizar una indicación. Los lisboetas son unos enamorados de su ciudad y es algo que transmiten a poco que charles con ellos. Siempre es recomendable aprender algunas palabras de portugués por pura cortesía, pero hacerse entender en Lisboa es bastante sencillo.

La ciudad conserva un casco histórico muy interesante, aunque en 1988 fue destruido en gran parte por un pavoroso incendio que arrasó con el Chiado. Pero Lisboa supo resurgir de sus cenizas, y consiguió ser reconstruida de forma acertada por Álvaro Siza.  Actualmente, la ciudad se muestra muy modernizada en esa zona, si bien ha conseguido mantener ese carácter tan especial que la hace siempre tan apetecible. El elevador de Santa Justa, una reliquia de inicios del siglo XX permite unas vistas de la ciudad que causan impresión. Se trata de una visita de carácter obligado que merece la pena realizar, y que es mucho más que subir unos pisos, el interior del elevador es un viaje en el tiempo de 100 años.

Muy próxima se encuentra la Plaza de Rossio, centro neurálgico de la ciudad junto con la del Comercio. En ella encuentras edificios de mucho interés, como el Teatro Nacional, de estilo neoclasico, junto con antiguos comercios que han sabido capturar la esencia del Lisboa más clásico. Siempre se encuentra animada y es el punto de partida de muchos recorridos interesantes.

En Lisboa uno tiene la sensación de encontrar todo a mano, ya que se recorre muy fácilmente y de forma agradable. Cuenta además con una buena red de transporte público que te lleva a lugares más alejados, como el Monasterio de los Jerónimos, verdadera joya de la construccion eclesial. Próxima se encuentra la Torre de Belem, impresionante conjunto de estilo manuelino a orillas del Tajo. Su interior es tan interesante como el exterior.

El Castillo de San Jorge es otra muestra de los tesoros que esconde esta ciudad, se trata de una edificación imponente que está muy bien conservada, gracias a las reconstrucciones posteriores a los terremotos, y que muestra a sus visitantes una vista impagable del estuario del Tajo y la ciudad. Bellos jardines completan una edificación militar que es todo un símbolo.

Una visita muy interesante en Lisboa es su impresionante acuario. Se encuentra en una zona apartada, pero de fácil acceso. Toda la instalación gira sobre un acuario central que resulta asombroso. Brilla a muy gran altura y siempre merece la pena conocerlo si viajamos con niños. El acuerdo de Lisboa, surgido para la Exposición Universal de 1998 ha quedado como otra seña de identidad más de la capital lusa.

El encanto de Lisboa, sus calles

Pero si hay algo por lo que Lisboa sigue enamorando a todo su visitantes es por el trazado de sus calles, llenas de magia y que recuerdan en su parte antigua y a la dominación árabe de la ciudad. La ciudad lisboeta conserva un comercio tradicional que sigue funcionando tanto para como forasteros como para los propios habitantes.

Es posible encontrar muchísimas tiendas que siguen destinando un encanto muy particular.

Las calles, algunas de ellas bien empinadas, invitan a perderse y a no escuchar nada más que el silencio, ambientado de fondo por el rumor del bullicio de las zonas más ajetreadas.

Planear una escapada a Lisboa es siempre una grandísima idea. Si no conoces la ciudad, te sorprenderá gratamente por todo lo que tiene que ofrecer. Si ya eres veterano en tus visitas a la capital de Portugal, seguirás descubriendo sus encantos y volviendo a recordar todo lo que esta magnífica urbe puedo ofrecerte. Solo, en pareja, en gran grupo o en familia, Lisboa sigue cautivando como lleva haciéndolo desde siempre.