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Los éxitos de la gastronomía turolense pueden activar el turismo de la zona

El reconocimiento de sus productos es un activo a tener en cuenta para fomentar las visitas a la provincia

Los últimos días hemos conocido  la campaña Siente Teruel, ahora más que nunca  que presentó el  delegado de Turismo de la Diputación de Teruel, Diego Piñeiro, con el objetivo de dinamizar el turismo de la región. En dicha campaña se introducían conceptos como “rapilento”, “frescalor” o “cosmopueblita”, entre otros, para hacer juegos de palabras que, de forma amena, sugiriesen al viajero sensaciones que puede encontrar en la zona.

“Tranquitenso”, por ejemplo, hace referencia a la posibilidad de combinar los paseos relajados por calles de los preciosos pueblos y parajes de parques naturales con otras opciones más movidas como una visita a Dinópolis. En definitiva, se trata de crear contrastes que evoquen la riqueza de Teruel en materia de actividades.

Por supuesto, en toda la oferta que puede atraer al turista, no debemos dejar de lado la gastronomía de la provincia. Un apartado que se incluyó dentro del concepto de momentos “máaagicos”, sugiriendo la posibilidad de recuperar fuerzas tras aprovechar la intensa oferta que Teruel pone al alcance de sus visitantes.

Si bien es cierto que el hecho de copar el ranking de los pueblos más bonitos de España, según varios de los listados actuales, es un activo del que debemos sentirnos orgullosos, no lo es menos que la cocina y los productos alimentarios de Teruel pueden ser un buque insignia que ayude a relanzar el turismo de la región.

Lo mejor de estos activos gastronómicos que posee la provincia es que no solo son complementarios entre sí, es que además implican grandes sinergias con los otros atractivos de la zona. Degustar estos manjares en el marco incomparable de algunos de los pueblos más bonitos de España, después haber realizado una buena excursión de senderismo por el Matarraña, por ejemplo, es un plan de primera para cualquier viajero.

Y por la tarde-noche, antes de una deliciosa cena en Teruel, visitar el conjunto formado por el Casino Turolense y el Teatro Marín, catalogado como Patrimonio Cultural Aragonés; aunque si queremos disfrutar  los clásicos juegos de casino, tendremos que buscar otras alternativas como las que encontramos online, ya que hoy acoge otro tipo de actos, como las tertulias culturales.

De hecho, tenemos buenos motivos para presumir de los productos de la tierra.  En los últimos días publicábamos  que Jamones Casa Vieja, de Calamocha, había quedado finalista en los Premios Alimentos de España al Mejor Jamón 2020, otorgados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Concretamente, en la categoría de Jamón Serrano u otras figuras de Calidad Diferenciada, donde finalmente se alzaron victoriosos los Hermanos Escámez Sánchez, de Bullas (Murcia).   Todo ello, en una edición a la que se presentaron 49 contendientes, con 22 piezas en esta categoría en la que se llegó a la final. Un mérito nada desdeñable.

A este hito hay que sumar, también, el gran reconocimiento a nivel internacional que está consiguiendo el aceite de la región. La almazara de Oliete, obtuvo la Medalla de Oro en  la quinta edición del Concurso Internacional EVO-IOOC 2020,  celebrado en Italia hace algunas semanas, con su  Apadrina un Olivo.org. Mientras que  Aceites Impelte del Bajo Martín y La Calandina de Calanda obtuvieron sendas Medallas de Plata.

Con esta proyección nacional e internacional de nuestros productos culinarios, la gastronomía se convierte no solo en una excelente embajadora, sino también un atractivo para que aumenten las visitas a la provincia.   

Por otra parte, iniciativas puestas en marcha recientemente por los productores agrarios, como la de impulsar las “agroexperiencias” (recoger azafrán, recolectar trufas, etc.) pueden colaborar también en el conocimiento de los visitantes sobre los productos de la tierra. El proyecto, que nace con el objetivo de acercar el campo a las personas, va a formar parte de otra de las sinergias que dotan la visita a Teruel de un aura de experiencia auténtica y única, que enriquece el viaje y atrae un turismo responsable, sostenible y de calidad.

Así pues, esperamos que estas buenas noticias se materialicen en un relanzamiento del turismo de la región que ayudará económicamente a la recuperación de Teruel y de España, y puede sentar las bases de un proyecto de futuro en la hostelería y el campo de la zona.