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Lucía Sánchez Fernández

Lucía Sánchez Fernández, doctora en Ciencias de la Salud, matrona y sexóloga: “Las preocupaciones generan ansiedad y esto no es facilitador del deseo erótico”

“Hay que tener cuidado con prácticas como el ‘sexting’ para evitar chantajes posteriores”

La doctora en Ciencias de la Salud, especialista en Enfermería Obstétrico Ginecológica y con sendos másteres en Gerontología Social y Sexología, Educación Sexual y Asesoramiento Sexológico, Lucía Soraya Sánchez Fernández, sostiene que la situación generada por la pandemia incrementa los “roces” entre las parejas y dificulta conocer a otras personas entre aquellos que no la tienen. 

Sánchez trabaja actualmente como matrona y sexóloga (atención a la mujer) en el Hospital Obispo Polanco de Teruel y dirige la consulta de Sexología y Asesoramiento Sexológico individual y de pareja en la Policlínica Galileo situada en el número 74 de la calle Los Enebros.

-¿Qué es la Sexología y para qué sirve?

-La Sexología es la ciencia que estudia el sexo (los sexos). Es la ciencia del “sexo que se es”, no de los “genitales que se tienen” o “el sexo que se hace”. El sexo que se hace (la erótica) es sólo un área del trabajo de la sexología del sexo que se es (hombre, mujer) y todas sus implicaciones. Sexo viene de sexare (separar) y engloba todo lo que tiene que ver con la diferencia entre ser, sentirse y expresare como hombre o como mujer. Diferencia entendida como virtud, diversidad, no como defecto. En el plano individual hablaríamos de todo lo relacionado con la identidad sexual (cisexual o transexual) y la orientación del deseo (homosexual, hetero, bisexual…) y cómo me siento respecto a ello (¿tengo conflictos?). 

En el plano relacional o de pareja no hablaríamos sólo de las demandas relacionadas con los genitales (eyaculación precoz, anorgasmia, dolor en el coito, disminución de la libido…) sino también de todo aquello que tiene que ver con la convivencia de pareja (comunicación, diferentes necesidades afectivas, cómo afrontamos la maternidad paternidad y su influencia en la relación de pareja… gestión de conflictos habituales y, en algunos casos, actuamos como mediadores en separaciones). La educación sexual en todas las etapas de la vida también es objetivo de trabajo de la sexología (asesoramiento para padres sobre sexualidad infantil y en la adolescencia, educación sexual en los colegios, asesoría para mayores…)

-¿Ha cambiado algo tras el confinamiento por la Covid-19?

-Muchas parejas estaban acostumbradas a una rutina de convivencia en el hogar donde realmente el tiempo compartido era poco y con múltiples posibilidades de realizar actividades fuera de casa (viajes, reuniones con amigos y familiares,…) El hecho de estar obligados a estar confinados juntos ha podido influir positivamente en la relación y afianzarla, pero también ha podido desenmascarar ciertas dificultades de pareja. Estas dificultades, unidas a la ansiedad que genera la propia situación de la pandemia y a la incertidumbre a la que nos enfrentamos han podido hacer que se incrementen los “roces” entre la pareja.

Entre las personas sin pareja estable también han cambiado las cosas, la “distancia social” y el miedo a un posible contagio complica la posibilidad de conocer a alguien para entablar una relación íntima. 

-¿Ha notado un incremento de las consultas por este motivo?

-Sí, algunas parejas que ya estaban en conflicto y arrastraban un desgaste previo han decidido consultar con un profesional a raíz de la tensión vivida durante el confinamiento y/o decepción por la gestión de esta crisis entre ambos . La ansiedad extra generada por la incertidumbre vital de la situación de pandemia añadida a conflictos ya existentes parece que les ha empujado a pedir ayuda.

-¿Pueden ser los juguetes sexuales o el sexting una buena alternativa para quienes no tienen pareja?

-Pueden serlo para quienes no tienen pareja romántica estable y también para los que sí. El autoconocimiento y la autoestimulación para darnos placer es algo que se hace teniendo o no pareja estable.  Hay que verlos como herramientas que dan aliciente, que alimentan la erótica tanto individual como compartida. No son la solución a una sexualidad insatisfactoria previamente ni todo lo contrario, pero siempre van a enriquecer la erótica de quien decida usarlos (y se puede tener una erótica plenamente satisfactoria sin necesidad de ellos también).

El sexting puede utilizarse entre parejas que han sido confinadas por separado para mantener la pasión, por ejemplo. En personas que no tienen pareja estable hay que tener cuidado con este tipo de prácticas para evitar chantajes posteriores teniendo en cuenta una serie de consejos ya que todo lo que pasamos por móvil escapa a nuestro control. Se recomienda que no se vea la cara o tatuajes o lugares de la casa que puedan hacer que se reconozca a la persona que envía la imagen. Es una herramienta erótica que bien utilizada puede ser beneficiosa pero puede ser peligrosa si no se utiliza bien.

Ambas herramientas está claro que pueden cobrar mayor protagonismo hasta que superemos la crisis de confianza con respecto al contacto físico que la pandemia nos ha generado.

-¿Pueden las preocupaciones derivadas de la pandemia hacer que disminuya el deseo?

-Por supuesto, las preocupaciones y el miedo generan tensión, frustración y ansiedad y todo esto no es facilitador del deseo erótico. Habría que ver en cada persona qué otros factores están influyendo sobre el mismo para buscar soluciones individuales.

-¿Es cierto, como a menudo se afirma, que el deseo disminuye con la edad?

-El deseo erótico y amoroso no tiene que ver demasiado con la edad. Sentirse y expresarse como persona sexuada no tiene edad. Cumplir años conlleva un declive biológico pero, si la salud de la persona es buena, no tiene por qué conllevar un declive sexual. Puede que haya algunas limitaciones en la expresión de la erótica pero no olvidemos que ésta no se reduce sólo a los coitos y la genitalidad... Existen las miradas, las caricias, besos, paseos de la mano, el arte de la seducción, la sonrisa, mimos, cuidar y sentirse cuidado… Pensar que con el paso de los años es normal que disminuya el deseo es un error que hace que muchas personas mayores no consulten este motivo, que es multifactorial,  y puede resolverse con una adecuada valoración e intervención.

-¿Por qué la sexualidad en la ancianidad es prácticamente un tabú?

-Existen falsas creencias y mitos que tienen que ver con varios factores: en primer lugar nuestro modelo de sexualidad histórico está muy vinculado al hecho procreativo centrado en la genitalidad (coitocéntrica y heterosexual), todas las “sexualidades” que se salen de eso no son tenidas en cuenta.

En segundo lugar, el bombardeo mediático con imágenes de cuerpos jóvenes y perfectos en actitudes eróticas hacen que, sin querer, creamos que cuerpos “que se salen de esa norma” no son aptos para mostrar su sexualidad, como si fuera menos legítima para ellos.

La idea errónea de que tras la menopausia acaba la vida sexual de la mujer y la falsa creencia de que ciertas enfermedades pueden empeorar con una vida sexual activa también influyen en que algunos mayores abandonen ciertas prácticas y consideren un tabú hablar de ello o pedir ayuda si perciben que tienen alguna dificultad. 

-¿Cuál es el principal motivo de consulta entre las mujeres y entre los hombres?

-Las mujeres en la actualidad consultan más por problemas relacionados con la satisfacción mientras que los hombres lo hacen por problemas de ejecución. La insatisfacción derivada de la falta o disminución del deseo sexual es una de las consultas más habituales (60-70% de las consultas), siendo una demanda tradicionalmente femenina (principal motivo de consulta en mujeres) aunque vemos que está aumentando también en hombres. La disfunción eréctil (dificultad para conseguir o mantener una erección) es la preocupación más frecuente por la que los hombres consultan a un profesional de la sexología en la actualidad.

-¿En qué momento sería adecuado buscar ayuda profesional?

En los casos de conflictos de pareja no hace falta estar pasando por una crisis grave o estar al borde de la separación. A veces se tienen más discusiones y desavenencias de las que les gustaría y esto genera frustración y malestar. Muchas personas acuden a consultas de sexología y asesoramiento de pareja para enriquecer y mejorar una relación que consideran positiva de base pero que creen que con algunos cambios podría aportarles mayor felicidad. En el caso de disfunciones sexuales habría que acudir cuando la persona sienta malestar o perciba que tiene dificultades en cualquier aspecto de la esfera erótica. Tal vez no exista una disfunción como tal pero si existe malestar con respecto a algo, haciendo una buena valoración e intervención mejorará la calidad de vida sexual y la satisfacción.