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El Cid consigue la puerta grande en Santa Eulalia del Campo, tras dos aseadas faenas El Cid consigue la puerta grande en Santa Eulalia del Campo, tras dos aseadas faenas
Derechazo de El Cid al de Aurelio Hernando en Santa Eulalia del Campo. Tomás Montero

El Cid consigue la puerta grande en Santa Eulalia del Campo, tras dos aseadas faenas

Los aceros privan a Ginés Marín de acompañar al sevillano a hombros
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Tomás Montero/Teruel

Tarde calurosa y con gran ambiente en los tendidos, se celebró el pasado domingo día 24 de agosto, el festival taurino con picadores en Santa Eulalia del Campo. Se lidiaron novillos de la ganadería Aurelio Hernando, bien presentados, nobles, aunque faltos de fuerza, lo que condicionó las faenas de los matadores El Cid y Ginés Marín. El Cid tiró de oficio y de su clasicismo para cuajar dos faenas templadas y de buen trazo. Supo imponerse a la condición de su lote, estuvo firme con ambas manos con los dos astados, mato al primero de una buena estocada, al igual que a su segundo al que tuvo que descabellar, y paseó una oreja de cada uno de sus novillos, consiguiendo la puerta grande, aunque al final salió a pie acompañado de su compañero Ginés Marín. Ginés Marín dejó una grata impresión en su primero, donde firmó pasajes de calidad tanto con la mano diestra como con naturales, mató de estocada firme, y se hizo con una oreja tras una faena de buen gusto. En cambio, en el segundo de su lote el triunfo se le escapó con los aceros, toreo con la mano diestra con soltura, no pudiendo lucirse en naturales, el novillo no quiso ni uno por el pitón izquierdo, necesitó hasta cuatro entradas a matar y dejó una estocada baja en el último intento, perdiendo los trofeos. El balance final fue de dos orejas para El Cid y una oreja para Ginés Marín, en una tarde en la que se disfrutó de pasajes de buen toreo, aunque marcada por la falta de fuerza del ganado.

Andrés Romero, a hombros

En cuanto a la corrida de rejones, celebrada el pasado sábado veintitrés de agosto, en la que se lidiaban reses de la ganadería de El Val para Andrés Romero y Andé Gonçalves, el rejoneador onubense resultó triunfador, cortando una oreja por cada uno de los contrincantes de la ganadería turolense. Por su parte, la joven promesa del rejoneo, André, de tan solo dieciséis años, paseó una oreja en el primer novillo, saludando ovación en el último.