

Triunfa Aarón Palacio en Cella en una tarde de gran disposición de Gimeno
Vicens y Casado cortan respectivamente dos orejas en la apertura del serialLa feria taurina de Cella se ha ido consolidando progresivamente como un referente de la promoción de jóvenes valores de la tauromaquia, lo que ha sido acogido con grato interés por la afición. En ello, sin duda, ha contribuido la confección de los carteles, que ha conseguido reunir a destacados novilleros, como sucedió en la presente edición que, una vez más, se ha saldado con grandes entradas, albergando en las tardes del sábado 23 y domingo 24 los tres cuartos de entrada.
El primer día se anunció una novillada mixta teniendo a dos féminas como reclamo del público en un mano a mano de toreo a caballo y de toreo a pie. Lea Vicens y Olga Casado; dos nombres de máximo interés. La amazona (de traje campero) anduvo resolutiva en la lidia de ambos novillos, demostrando la buena doma de su cuadra y su facilidad en el arte de Marialva, ante dos ejemplares de Murube que tuvieron movilidad y nobleza desde su salida al ruedo y que facilitaron el triunfo. Al cuarteo clavó cuatro banderillas en su primero, tras un rejón de castigo que cayó trasero, para concluir su actuación con dos rosas en los medios. El fallo con el rejón de muerte le impidió obtener trofeo, siendo ovacionada. Más entonada si cabe resultó la faena al tercero de la tarde, ante una labor de entrega en la que nuevamente ejerció una demostración de equitación manejando con soltura a los caballos y templando la embestida del novillo, llegando a cabalgar a dos pistas tras clavar la sexta banderilla, lo que fue apreciado por el público. Previamente, puso dos rejones de castigo. El rejón de muerte fue efectivo en esta ocasión y fue premiada con dos orejas.
Por su parte, la novillera con orígenes segovianos Olga Casado (de grana y oro), que hacía su presentación en la provincia de Teruel, demostró su buen concepto, especialmente en el segundo de su lote, un animal que, aun a pesar de justa fuerza, permitió expresar su toreo, a diferencia de su primero que quedó descoordinado y mermado de fuerzas tras una voltereta en el saludo capotero, lo que exigió un esfuerzo adicional al tener que extraer los muletazos de uno en uno, sin apenas ligazón y a media altura. Sí permitió el lucimiento el animal que cerró plaza, en una faena que inició con pases cambiados por la espalda en el centro del ruedo, continuando con series por ambos pitones, y que culminó con unas poncinas y manoletinas; previamente, había apostado por el toreo de cercanías, una vez que la res acortó el movimiento. Tras una estocada tendida y descabello, a su esportón fue a parar doble trofeo.
Aarón Palacio vuelve a triunfar
Y el domingo regresaba a esta plaza Aarón Palacio (de caldero y oro), tras el rotundo triunfo de la pasada edición y de igual forma terminó su paso por el presente ciclo. El novillero biotano, máxima esperanza de la tauromaquia actual y a las puertas de la alternativa, nuevamente demostró oficio, conocimiento y depurada técnica del toreo en ambos ejemplares. Así quedó latente en el novillo que abrió plaza del hierro de Victoriano del Rio, el más terciado de cuantos se lidiaron esta tarde. Desde el recibo capotero por verónicas rematadas con la media hasta la entrega que mostró en la faena de muleta fue toda una muestra de disposición y buen toreo a un ejemplar al que le faltó acometividad y que no terminó de entregarse, lo que exigiría a Palacio un esfuerzo adicional para construir una faena de alto compromiso. Intercaló tandas por ambos pitones apostando por el toreo de cercanías en la parte final ofreciendo una gran dimensión de toreo, y en la que fue prendido en una fea voltereta sin aparentes consecuencias, reponiéndose y volviendo a la cara del novillo. Rubricó la faena, que previamente había brindado a Bruno Gimeno, con una certera estocada y fue premiado con una oreja.
De mejor comportamiento fue el segundo de su lote con el que se vio seguro y cómodo. El novillo de Los Maños se prestó al lucimiento y el novillero zaragozano exprimió cada una de sus embestidas. Lo recibió con una larga cambiada en el tercio para continuar con un ramillete de ajustadas verónicas que remató con la media. Aprovechó la ocasión e hizo el quite por chicuelinas en los mismos medios, rematadas también con una media y una larga. Brindó al público e inició la faena por doblones sometiendo la embestida del animal, para continuar con la mano derecha ante un novillo repetidor, de buena condición y con transmisión. Le dio tiempo y sitio, le bajó la mano y dominándolo y alargando el muletazo consiguió extraer varias series de derechazos de gran porte que fueron apreciadas por el público. También con la mano izquierda consiguió dibujar naturales de bella factura que transmitieron al tendido. Con recursos durante la faena para hilvanar las respectivas series, permitieron apreciar la seguridad y decisión con la que afrontó la tarde. El final de la faena vino de mano de unos ayudados por alto, unos doblones y un pase de pecho de extraordinaria torería. El rápido efecto de la estocada le permitió cortar otras dos orejas. El novillo de nombre “Mandapueblo” y herrado con el número 57 fue premiado con la vuelta al ruedo.
No dejó pasar la ocasión el novillero Bruno Gimeno (grana y oro), que hacía su debut con picadores esta tarde, ofreciendo una imagen de firmeza y decisión, como así se vio en su primero, un novillo del hierro de Toros de Cortés, que recibió a la verónica. El amplio repertorio del novillero de Sedaví quedó nuevamente demostrado durante la lidia de su lote, tomando los palos y banderilleando a las dos reses que le correspondieron. La muerte del novillo de su debut lo brindó a su abuela, iniciando la faena por estatuarios, yéndose a continuación a los medios para continuar con la mano derecha ante un novillo que desde este momento acortó el recorrido. A base de tesón y técnica consiguió someterlo en unos derechazos de calidad, al igual que lo fueron varios naturales en los que desplazó, con suma facilidad, al novillo. Se mostró decido en la parte final del trasteo al meterse en terrenos comprometidos, siendo prendido aparentemente sin consecuencias. Se repuso del percance y terminó la faena con unas manoletinas rodilla en tierra demostrando nuevamente su entrega. El fallo con los aceros le impidió obtener trofeo y saludó una ovación.
Por su parte, en el que cerró plaza, un animal que optó por rehuir la pelea durante la faena de muleta buscando el refugio de las tablas, el valenciano también estuvo decidido. Lo recibió a porta gayola para continuar lanceando a la verónica con ajuste y rematando con la media a un novillo de extraordinaria presencia y bonita lámina -cárdeno berrendo- de Los Maños, iniciando la faena de muleta por doblones para continuar toreando en redondo con la mano diestra, alargando el brazo, con un toreo reposado y templando la embestida. La faena, que se articuló sobre este pitón, tuvo momentos de especial interés que mantuvieron la atención del público. El remate de una serie con dos pases de pecho a pies juntos mirando al tendido, evocación de la pureza misma del toreo, ratificaron la serenidad con la que anduvo en este ejemplar. La condición del animal, que impidió el lucimiento en la parte final, exigió durante la faena con la pañosa que el novillero embebiera al animal en cada uno de los muletazos, evitando con ello su salida hacia las tablas. El público reconoció su labor y cortó una oreja.