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Fito Rodríguez el año pasado durante una fiesta en El Ajo

2020. LA VAQUILLA QUE NO FUE. Fito Rodríguez, hermano de Pipo, el alma de El Ajo que murió a los 40 años: "Algunos amigos querían ir a Los Marinos, pero comprar el traje nos dejaba sin un duro"

Fito recuerda las fiestas junto a su añorado hermano y el humor surrealista que lo hizo único
Chema López Juderías

La Peña El Ajo no se entendería sin la figura de los hermanos Fito y Pipo Rodríguez. El primero sigue al pie del cañón y el segundo, desgraciadamente, ya no está con nosotros. Murió con solo 40 años, hace 13, pero su sentido del humor, su alegría y sus ganas de vivir están muy presentes en la memoria de todos los vaquilleros que lo conocieron.
-Es imposible no acordarse de Pipo cuando llega la Vaquilla...
-Claro, y de alguna otra figura. Siempre me viene a la cabeza también Cristobal Ramón Guillén, que empezó a trabajar con su padre de camionero y tuvo un accidente. Era un poco más mayor y coincidíamos siempre en la salida del toro ensogado. Y mira que han pasado años y sigo yendo y me acuerdo de aquel mozo.
Y de Pipo, por supuesto. Siempre viene gente a recordarlo. Cada vez que lo recuerdan es para rememorar alguna majadería surrealista, porque eso era lo tremendo de Pipo. Hace unos días me mandaron unas fotos disfrazado de King África. Cuando llegan estas fechas, la gente recupera esas fotos.
-Los Rodríguez siempre han sido una familia muy vaquillera...
-Mi padre fue fundador de Los Sordos y estuvo en la primera etapa. Cuando volvieron a arrancar, también estuvo metido.
-¿Y cómo era el ambiente vaquillero en su casa cuando eran pequeños?
-Nos llevaban de peña en peña. Muchas veces acabábamos con Nonito Vicente o en el Goya, donde se parió que Los Sordos volvieran a salir. Me acuerdo mucho de Fernando Martínez Falaguera, que empecé siendo amigo de su hijo y luego de él. Es imposible no acordarse este año, después de que haya muerto de Covid.
-¿Y de dónde viene su relación con El Ajo?
-Viene de chiripa. Nos llevábamos muy bien con Pepe Retales o Pepe Andrés, el funenario. Y el caso es que algunos amigos querían hacerse de Los Marinos, pero había que comprarse el traje de marinero. Éramos estudiantes, estábamos pelados y ese gasto nos dejaba sin un duro. Entonces, hablamos con Pepe Retales y acabamos en El Ajo.
-Se puede decir entonces que el traje de Los Marinos cambió la historia de la Vaquilla y de El Ajo...
-A mi no me convencía mucho lo de Los Marinos, pero entonces ibas donde iban los amigos. Eso sí, echamos cuentas y no salían.
-¿Y qué recuerda de El Ajo de sus comienzos, con el sitio emblemático de la plaza de los Amantes?
-Bueno, era un sitio emblemático porque lo hizo El Ajo.          Habían pasado otras peñas y se marchaban de allí. Lo que nosotros vimos como virtud, que era un sitio escondido, otros lo veían como un problema porque la gente no iba. ¿Y el cambio? Bueno, cada Vaquilla es cojonuda, pero si me tuviera que quedar con la de antes o la de ahora, me quedaría con la de ahora. Es más divertida, hay más opciones y las mujeres están mucho más integradas. 
-Con el papel fundamental de las peñas...
-Siempre he considerado que las peñas han ido por delante del Ayuntamiento. Te voy a poner el ejemplo de El Ajo: hace un montaje altísimo a nivel técnico y de seguridad alta y luego, sin embargo, llega la puesta del Pañuelo y no hay medios para controlar aquello. 
La obsesión del Ayuntamiento es que las peñas cierren a su hora y que el toro pase bien y poco más. Sigue habiendo escenarios sin homologar. Lo de los cuadros de la luz, afortunadamente, se ha solucionado, pero hay que arreglar muchas cosas y dar facilidades.
-Usted ha estado en Interpeñas. ¿Se está gestionando bien?
-Nunca se ha gestionado bien. Todas las peñas tienen la misma representación y reciben la misma subvención y no todas las peñas hacen el mismo esfuerzo. Hay charangas de cinco músicos y otras con muchas personas.
Un ejemplo: tú puedes hacer Pirineos Sur y Poborina y Poborina, por bien que se haga, no va a recibir la misma ayuda por el volumen de los que planteas.
-¿No tiene la sensación de que no hay debate sobre hacia dónde queremos que vaya la fiesta?

-Nunca lo hay. Siempre se pasa rápido por la Vaquilla. Yo he estado en alguna junta de seguridad y lo ves. La cosa es que no se mueva mucho y que pase rápido y ponemos otra tirita. Incumplimientos, baños, peñas que no llegan a 150 socios...no se debate sobre eso.

-El Ajo tiene un modelo de Vaquilla diferente con los conciertos y eso crea polémica.
-Y es el nuestro. Hay gente que te acusa que lo de El Ajo no es Vaquilla porque la Vaquilla es charanga. El Ajo tiene dos charangas y un grupo de calle. Llevamos charanga a los ensogados de madrugada y somos los únicos. La gente ve lo que quiere ver. El Ajo ofrece la oportunidad de ver conciertos gratis y programa lo que nadie hace.