Síguenos

120_-1200x150-remamos-b.gif banner click 120 banner 120

El rubielano Javier Blasco lleva 18 años tocando en la Vaquilla de forma ininterrumpida

2020. LA VAQUILLA QUE NO FUE. Javier Blasco, presidente de la charanga Los Espontáneos: "Por desgracia, hay que admitir que no hubiera tenido sentido la fiesta"

Los Espontáneos cumple 25 años y esta iba a ser su decimonovena Vaquilla

Javier Blasco Górriz es uno de los músicos que hace un cuarto de siglo fundaron la charanga Los Espontáneos, además del Presidente de la Asociación Cultural Charanga Los Espontaneos en la actualidad. Hace unos meses era imposible imaginar para este rubielano un 25 aniversario tan atípico y gris, sin fiestas patronales, con cerca de 80 actuaciones canceladas por toda España, y sin unas Vaquillas a las que ponían música desde 2002 sin perderse ni una sola. Un músico de charanga ha de ser un auténtico atleta del instrumento que encadena unas fiestas con otras, porque haga frío o un calor sofocante todo el mundo quiere bailar en su pueblo o en su ciudad. Y a pesar de que Javier Blasco ha recorrido numerosos puntos de la geografía española con su trompeta, pero reconoce que la Vaquilla de Teruel tiene un cáriz tan especial que es donde el gusto hace que la sarna del trabajo pique menos que en ningún sitio. 
-¿Desde cuándo participaban Los Espontáneos en la Vaquilla?
-Empezamos en 2002 con la noche de los ensogados, en la Peña El Ajo, luego estuvimos desde 2003 a 2017 con El Chasco y estos dos últimos años, este iba a ser el tercero, con Los que Faltaban.
-¿Recuerda cuándo se enteró de la cancelación de la Vaquilla?
-Fue a través de una comunicación de la junta directiva, pero la verdad es que cuando se produjo nos lo veíamos venir, porque ya se habían cancelado Fallas, Castellón, y llegó un rosario de suspensiones con Miranda de Ebro, Caminreal, Fuentes Claras, luego San Fermín... Por desgracia, no tenía sentido que tuviera lugar la Vaquilla.
-¿Cree que es acertada la medida de suspender las fiestas patronales?
-Sí, estoy convencido de que sí. Es una desgracia, pero está bien cancelado. No sabemos casi nada sobre la enfermedad, ni la evolución que va a llevar. Conozco gente de charangas que es partidaria de tocar con medidas higiénicas, pero yo creo que eso es completamente imposible, sin perder la esencia de lo que es la charanga o la fiesta como la conocemos. Cualquier fiesta o la Vaquilla, por ejemplo, significa estar juntos, compartir, bailar, tocarse, no puedes hacer eso y mantener la compostura en cuanto a medidas higiénicas. Y no creo que tenga mucho sentido que de forma general  una charanga toque sobre un escenario y el público esté sentado. A mí me duele muchísimo todo esto, pero hay que ser consecuente y responsable.
-¿Cuántos bolos se les han cancelado esta primavera-verano, cuando se concentra la mayor parte de su actividad?
-Pues tranquilamente se pueden acercar a los 80 solo en los meses de verano. Y nos han preguntado desde algún Ayuntamiento para algún acto puntual, pero no tengo nada claro que vaya a salir. Las últimas cancelaciones son de mitad de septiembre, con la Semana Grande de Segorbe, y aún siguen en pie actuaciones durante el Pilar de Zaragoza, en octubre, pero yo creo que también se cancelarán. 
-Mucha gente piensa que la charanga es fiesta, fiesta y más fiesta, pero las palizas que se pegan son épicas...
-Para mí es un trabajo más agradable que estar en una oficina, pero es duro y, aunque la mayor parte de los momentos son buenos, los hay muy malos. A veces tienes tus problemas, como todo el mundo, pero tienes que estar ahí divirtiendo a todo el mundo y dando el máximo, y quizá tienes la cabeza en otro lado. Y yo recuerdo haber estado tocando en Puertomingalvo hasta las diez de la noche con un calor abrasador, irnos esa madrugada a Morillejo (Guadalajara) con un frío polar, y al terminar irnos por la mañana a Calatayud de nuevo con calor sobrehumano... o en Calamocha hemos tocado para Reyes y nuestra saliva iba formando carámbanos de hielo en la salida del instrumento... 
-¿Es complicado tener un buen repertorio de charanga, desde el punto de vista musical?
-Depende del grupo. Hay quien busca cosas más sencillas, pero si quieres hacer algo más serio y ser mejor valorado hay que trabajar bastante. En el norte de España, por ejemplo, se valora mucho la calidad de una charanga. En lugares como Soria, Vitoria o Miranda tienes que ser muy bueno musicalmente, con arreglos muy buenos y un gran nivel de resistencia porque se toca en condiciones extremas. En otros lugares como Valencia, a pesar de que se valora mucho la música de banda, por ejemplo, las charangas no son tan valoradas.
-¿El verano de una charanga puede generar ingresos suficientes para vivir todo el año?
-En nuestro caso tenemos claro que de esto no podemos vivir en exclusiva. Mientras la gente es estudiante da para vivir, pagar tu alquiler, tus gastos... pero no deja de ser un complemento. Hay pocas agrupaciones que sí se dedican solo a esto, tipo Artistas del Gremio, pero son las menos y además se están encontrando este año con una situación complicadísima, sin apenas ingresos, como otra tanta gente vinculada al espectáculo. Echamos de menos una legislación más específica y ajustada a cada segmento del sector artístico, porque de ese modo todo iría mejor, se recaudarían más impuestos y la actividad laboral sería más segura y reconocida.