Síguenos

120_-1200x150-remamos-b.gif banner click 120 banner 120

Nonito Vicente ha fundado varias peñas vaquilleras y ha escrito su historia

2020. LA VAQUILLA QUE NO FUE. Nonito Vicente: "El momento más íntimo es la tarde del lunes al ver a la gente que hace tiempo que no veías"

"Solo he faltado una vez a la Vaquilla y fue por el servicio militar en Ceuta"

Nonito Vicente es la historia viva de las peñas vaquilleras. Ha sido cofundador de varias de ellas, ha escrito su historia y su casa es un auténtico archivo vaquillero en el que atesora fotografías, documentos y objetos de todo tipo que reconstruyen la Vaquilla del último siglo a través de sus peñas. No poder disfrutar de la fiesta este año va a ser duro, admite, pero se resigna a que hay que hacerlo así por el bien general. En toda su vida solo se había perdido una Vaquilla, cuando hizo la mili. 
-Para usted, que la ha vivido de tantas formas y ha escrito tanto sobre ella, ¿qué es la Vaquilla?
-La Vaquilla es la fiesta por antonomasia de la capital, se basa en la idiosincrasia de la gente de Teruel. Es lo que todo el mundo llevamos dentro y en lo que pensamos casi a diario con ganas de que llegue. Este año ha sido un problema, pero vamos, yo creo que todo el mundo estará de acuerdo en que lo mejor es dejarlo para el año que viene. Hay que apechugar con lo que tenemos y es preferible no hacer la Vaquilla y esperar al año que viene y la haremos doble. De todas maneras esto es un sacrificio porque la estamos esperando todo el año.
-Veo que la va a echar mucho en falta.
-Sobre todo la tarde del lunes Ese es el momento más íntimo, durante los toros, en los descansos entre uno y otro, pues ves a mucha gente que hace tiempo que no veías. Saludas a amigos, estas con ellos y pasas un rato fenomenal. Este año lo voy a echar en falta.
-¿Cuáles son sus primeros recuerdos de la fiesta?, porque ya son años.
-Bueno, mis primeros recuerdos son de cuando era un crío, un chaval, que iba con mis padres a la merienda a la plaza de toros. Entonces la Vaquilla empezaba el domingo por la tarde porque el sábado no había. El domingo abrían los comercios por la mañana y la gente se vestía después de comer de ese día. La Vaquilla era eso entonces, el domingo por la tarde y el lunes. Del lunes no recuerdo de niño porque ese día no me dejaban salir de casa en aquellos tiempos hasta que se terminaban los toros. Y ya después, siendo un poco mayor, pues recuerdo ese salto que dabas de lo que decían tus padres  a la iniciativa que tú pudieses tener.
-¿Qué era mejor la Vaquilla de antes o la de ahora?
-Yo recuerdo las dos, o las tres o las cuatro, porque han sido varias etapas, pero vamos... No es que fuesen mejores, la Vaquilla entonces era más de Teruel, más nuestra, digamos que era local, no venían extranjeros que digo yo, es decir, visitantes. Los únicos que venían eran los familiares que estaban fuera o estudiando o trabajando, y la gente que invitabas, que eran unos poquicos. La Vaquilla era de otra manera, no había todo lo que hay ahora. No eran ni mejores ni peores, cada Vaquilla ha pasado su momento con arreglo a las circunstancias. Después de la guerra pues la cosa estaba más controlada, pero en particular ni mis amigos ni yo hemos tenido nunca ningún problema.
-Usted ha escrito la historia de las peñas, que es en definitiva la de la Vaquilla del siglo XX. ¿Qué supuso para usted poder llevar a cabo este proyecto?
-Para mí ha sido importante. Yo desde pequeño siempre me ha gustado mucho porque he tenido mucha fe en las peñas, sobre todo en esos años primerizos de Los 13, Los Marinos, Los Sordos, El Trago, El Golpe... Eran peñas señeras en las que se han basado posteriormente todas las que están ahora. Recuerdo que me gustaba guardarme los programas de las peñas, los iba recogiendo y los guardaba. Yo en mi interior, siendo un chaval, tenía esa ilusión de hacer eso y de conocer a la gente de las peñas y les pedía cosas.
-¿Cuántos documentos tiene guardados?, desde programas a fotos y otro tipo de materiales.
-Bueno, no lo sé, no los he contado. Fotografías, muchísimas, de peñas... Algunas hay de Vaquilla porque claro, siempre aparece algo, pero si las ves sobre todo son de peñas, muchísimas.
-¿No se anima a inventariar todo eso, que es un material documental único de la fiesta?
-No, no, no... Uy... solo me falta a mí ahora hacer un inventario de todo lo que tengo.
-¿Suele mirar esos materiales de vez en cuando, o los tiene guardados y ya?
-Casi ya no se puede entrar donde tengo todo guardado. Lo tengo todo en archivos por peñas y por ayuntamientos y por Interpeñas. Allí hay de todo, y meterme ahora a inventariar eso sería volverme loco. A mi edad ya no estoy para meterme en este lío.
-¿No se anima pues a completar esa historia de las peñas que hizo abordando ahora las dos décadas de este siglo?
-Te voy a decir una cosa. Yo en el momento que dejé de escribir en el año 1992, la verdad es que no sé si hice bien o mal, pero ya no me preocupé por las peñas que salieron después. De esas peñas no tengo prácticamente nada, salvo los programas. No tengo documentos ni nada absolutamente. 
-Si tuviera que elegir un año de la Vaquilla, ¿cuál sería?
-La verdad es que todos tienen algo de especial porque cada año es diferente. La Vaquilla es cogerla como viene y nunca sabes qué día te los vas a pasar mejor. Para recordar, sobre todo la del año 1992 en que me nombraron Peñista del Año.