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Pepe Escuín se pasó muchos años tras la barra del mítico bar Goya. Ismael Ramón

2020. LA VAQUILLA QUE NO FUE. Pepe Escuín, testigo de la Vaquilla tras la barra del bar Goya: "En la Vaquilla el vino y la cerveza se consumían más; luego llegó el botellón"

"Con todo lo que está ocurriendo, es lógico posponer la fiesta", dice
Juanjo Francisco

Pepe Escuín liga sus recuerdos vaquilleros a su estancia detrás de una barra de bar. No un bar cualquiera, no, se trata de El Goya, un establecimiento mítico ya desaparecido que marcó la infancia, juventud y madurez de muchos turolenses que pisaron aquel establecimiento por vez primera de la mano de sus padres. Pepe los vio a todos, bueno, a casi todos, después de estar practicamente veinte años sirviendo cañas, vinos, vermús y todo lo que le pedían.
No es de extrañar entonces que en una curiosa asociación de ideas, el que fuera un camarero experimentado asocie el devenir de los festejos a las tendencias o modas a la hora de pedir vino, cerveza u otros combinados que variaban según los años. Dicen que un camarero vale más por lo que calla que por lo que habla, pero hoy Escuín ha accedido a compartir sus recuerdos y opiniones acerca de una fiestas que no serán.
-Este año es el llamado de la No Vaquilla por razones evidentes. Se están haciendo llamadas a la prudencia ciudadana, a que la gente tenga cuidado y sea precavida para no contagiar o contagiarse del coronavirus. ¿Qué le parece, primero la suspensión de la fiesta, y que se pida después mucha precaución?
-Estoy muy de acuerdo con todo lo que se está advirtiendo. Me parece lógico que se hayan suspendido las fiestas y espero que la gente sea precavida y respete las distancias y evite las aglomeraciones. Todo esto que está ocurriendo es muy serio y hay que ser conscientes del peligro que se corre si no se actúa como piden las autoridades sanitarias. La Vaquilla es una fiesta que propicia que haya mucha proximidad entre la gente y hay que tener mucho cuidado.
-¿Cree que la gente en general, usted que conoce bien el talante vaquillero de muchos turolenses, entenderá que todo se haya pospuesto o habrá quien, como se dice popurlamente, hará de su capa un sayo?
-Creo que puede haber gente para todo. Habra quien piense que no se puede dejar pasar la ocasión de celebrar aunque no se haya organizado nada, pero hay que entender bien lo que pasa. La situación es muy preocupante y peligrosa, pero por supuesto que habrá momentos y situaciones en las que algunos se saltarán a la torera todas las precauciones.
-¿Cómo han sido sus experiencias vaquilleras, qué recuerdos guarda al respecto desde los años de juventud a nuestros días?. Supongo que a lo largo del tiempo habrá visto cómo evoluciona la fiesta, ¿o no ha sido tan relevante ese cambio?
-He visto una evolución total, sí.
-¿Qué destacaría de todos esos cambios?
-Lo que más me llama la atención es que antes la fiesta se dedicaba a beber mucho vino, fundamentalmente, y luego también cerveza, alrededor de esas bebidas se ambientaba todo. Más tarde aparecieron los combinados y luego los botellones y todo ese ambiente que se generaba en los bares se ha ido perdiendo.
-¿El consumo e alcohol sería igual antes que ahora o cree que en estos tiempos se bebe más y más variado?
-Ahora se bebe mucho más, sin ninguna duda.
-¿La gente toleraba mejor el alcohol antes o ahora?
-Antes se bebía con más camaradería, había más compañerismo entorno al alcohol en la Vaquilla-
-Trabajó en el Goya de 1981 a 1998. ¿Por qué todo el mundo al hablar de la Vaquilla se acuerda de aquel bar?
-Porque los padres acudían con sus hijos pequeños para ver la vaquilla infantil y era tradición que los sogueros metieran el animal por una puerta y lo sacaran por la otra, el bar tenía entrada y salida a dos calles. En esos momentos el bar estaba atestado de gente tomando el vermú. Allí se mezclaba todo el mundo, toda la ciudad desfilaba por allí.
-Cómo era el trato hacia los camareros, supongo que habría confianza y también respeto, ¿no?
-Pues nos respetaban bastante y se trabajaba en un clima de confianza porque nos conocíamos mucho, tanto los clientes como los camareros.
-¿Nunca hubo algún problema con los clientes?
-Sí, una vez tuve un problema con un forastero, uno de Albarracín, pero no pasó a nada más grave.
-¿Por qué cerró el Goya teniendo el éxito que tenía?
-El edificio se estaba deteriorando a marchas forzadas, practicamente amenazaba ruina.
-Con usted, el Goya fue el primer bar que sacó barra a la calle en Vaquilla. La experiencia fue todo un éxito.
-Sí, sí, a raíz de aquello luego lo hicieron otros muchos bares.
-Hecho que también generó polémica por el tamaño y ambientación de las barras...

-Hombre, todo depende de lo que quiera hacer quien lo regenta, pero se puede hacer  compatible el ambiente de la calle y el de la barra.

-¿Sus hijos mantienen vivo el espíritu vaquillero?

-Están casados, el chaval aún es vaquillero, ella no tanto. Ya no viven la fiesta como antes, pero sí les inculcan la fiesta a sus hijos.