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Aragón recupera desde este viernes aforos, horarios y barras y el pasaporte covid solo se exigirá en hospitales y residencias Aragón recupera desde este viernes aforos, horarios y barras y el pasaporte covid solo se exigirá en hospitales y residencias
Sira Repollés y Francisco Javier Falo han anunciado los cambios

Aragón recupera desde este viernes aforos, horarios y barras y el pasaporte covid solo se exigirá en hospitales y residencias

El descenso de contagios permite volver a recuperar la normalidad casi total
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Aragón levanta desde hoy las restricciones que se impusieron el 28 de diciembre para prevenir la transmisión de la covid-19. La reducción de contagios y hospitalizaciones ha llevado a las autoridades sanitarias a suprimir las limitaciones de horarios y aforos en las diferentes actividades y a dejar la obligatoriedad del pasaporte covid únicamente para las visitas a hospitales y residencia de mayores.

La consejera de Sanidad, Sira Repollés, anunció ayer, en una rueda de prensa, el cambio en la normativa de control de la pandemia que hoy mismo se publicará en el Boletín Oficial de Aragón y entrará en vigor.

Repollés detalló que los establecimientos públicos recuperan los aforos, horarios y actividades que tengan permitidos en su licencia de actividad, tanto en la hostelería, el ocio nocturno, celebraciones, cultura, comercios, piscinas, gimnasios y culto.

Asimismo, se permite el consumo en barra en los establecimientos de hostelería.

Por otro lado, se mantiene la obligatoriedad de una autorización previa para evento multitudinarios de cualquier tipo, con más de 500 personas en interiores y más de 1.000 en exteriores.

El certificado covid ya no se exigirá ni en estas actividades con gran cantidad de participantes, ni en el ocio nocturno y tan solo se pedirá para las visitas en hospitales y en residencias de mayores, donde hay población vulnerable.

La titular de Sanidad defendió el papel que había desempeñado el pasaporte covid en esta séptima ola de covid que calificó de “altamente eficaz” porque incentivó la vacunación y contribuyó a la limitación de agrupaciones de personas en determinados espacios a solo vacunados.

El director general de Salud Pública del Gobierno de Aragón, Francisco Javier Falo, puso cifras a esta valoración y detalló que en la semana 46 del pasado año, se ponían entre 700 y 800 primeras dosis de vacunas contra la covid-19 a la semana y tras la decisión de solicitar el certificado se duplicó e incluso triplicó esta cifra, alcanzando las 3.000.

Por otro lado, la consejera incidió en la necesidad de aplicar las medidas que se han demostrado “altamente eficaces e insustituibles”, como el uso de mascarilla, la distancia de seguridad, la higiene de manos, la ventilación y el aislamiento de casos positivos.

Además, se mantiene la prohibición del consumo colectivo o en grupo de bebidas en la calle o en espacios públicos ajenos a los establecimientos de hostelería, así como de fumar en las terrazas de los establecimientos, en los espectáculos al aire libre y en la vía pública, cuando no se pueda respetar una distancia mínima interpersonal de dos metros o más.

Repollés comentó que esta ola ha sumado casi el 60 por ciento del total de contagios que ha habido en Aragón desde el inicio de la pandemia, con 212.000 del total de 375.000, lo que ha hecho que la gestión haya sido “más compleja”, especialmente en la atención primaria, “tensionada por acciones no directamente relacionadas con la salud”, como la declaración de incapacidades temporales, lo que recordó que ha llevado a cambiar algunos protocolos.

La responsable de la sanidad aragonesa aseguró que esta flexibilización de medidas se adopta ante el descenso de la incidencia de casos de coronavirus, que se sitúa a siete días, en Aragón, en 1.417 por 100.000 habitantes, tasa similar a la que había el pasado 28 de diciembre, cuando se implantaron las actuales restricciones, con 1.405 casos, si bien entonces la tendencia era ascendente y el índice reproductivo muy alto, mientras que ahora la evolución es “claramente descendente”, con un “buen ritmo” de bajada en todas las franjas de edad.

La consejera precisó que el pico máximo de incidencia acumulada se dio en esta comunidad autónoma el pasado 13 de enero, con 3.295 casos por 100.000 habitantes a siete días, por lo que “se ha reducido a más de la mitad en tres semanas”.

Repollés añadió que se observa una menor presión asistencial, también en las Unidades de Cuidados Intensivos, donde se ha pasado de 74 a 68 pacientes, y de 628 a 590 en el caso de las personas ingresadas en planta en los dos últimos días.

A pesar de esta mejoría en la situación epidemiológica, la consejera advirtió que la pandemia sigue ahí. “Estamos en un escenario diferente, pero esto no ha acabado”, remarcó Repollés, que animó a vacunarse a todos aquellos que no lo han hecho, así como a recibir las dosis adicionales y a la vacunación pediátrica.

La consejera se refirió a las reinfecciones de coronavirus y afirmó que se puede considerar algo “lógico” tras dos años de pandemia. En todo caso, precisó que el porcentaje de personas que se han vuelto a contagiar es del 2 por ciento, cifra que baja al 0,5 por ciento para los vacunados.

La vacunación también ha contribuido a reducir la mortalidad. Repollés detalló que si en el inicio de la pandemia hubo un exceso de mortalidad sobre la esperada “intensísimos”, también, especialmente, en la onda epidémica de octubre y noviembre de 2020, en esta séptima se ha ido conteniendo desde el inicio de la vacunación y, ahora, a pesar de haberse alcanzado hasta 8.000 nuevos positivos notificados en una jornada, apenas hay un “ligero aumento de mortalidad respecto a lo esperable”, algo que también achacó a la vacunación y a la menor gravedad de la variante ómicron.

Respecto a la letalidad, es decir, cuantas personas de las diagnosticadas fallecen, en esta séptima ola el porcentaje ha sido del 0,3 por ciento, frente a tasas anteriores de hasta el 7 %.

La consejera de Sanidad estableció una comparativa entre el estrés del sistema sanitario por gripe y covid-19. La primera es una infección respiratoria de carácter estacional, que se da, habitualmente, en las mismas fechas, los meses de enero y febrero, “con mayor o menor intensidad” y que tensiona el sistema sanitario de manera temporal, obligando a unas acciones específicas, expuso. Sin embargo, la covid-19 aparece en cualquier época del año, tiene una intensidad mucho mayor, “con oleadas continuas que hacen que el sistema sanitario haya estado dos años soportando estrés” por lo que la situación “dista mucho de parecerse a la gripe”, afirmó.

Repollés dijo que lo “esperable” es que cada vez se pueda asemejar más y por eso hay que trabajar en un “escenario de transición” encaminado hacia otra manera de tratar, controlar y valorar esta infección, que todavía “está lejos de ser una endemia”, matizó.