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Caja Rural de Teruel culmina su primer centenario con la publicación de un libro Caja Rural de Teruel culmina su primer centenario con la publicación de un libro
Dos de las páginas del libro editado por Caja Rural de Teruel, donde se muestran diferentes diseños de las libretas a lo largo de la historia y la oficina en Teruel en los 70

Caja Rural de Teruel culmina su primer centenario con la publicación de un libro

El volumen repasa la historia de la entidad y sus oficinas a través de textos, fotos y documentos

Caja Rural de Teruel celebró esta semana el último acto en conmemoración del centenario de su nacimiento con la presentación del libro “que pone el broche de oro a este cumpleaños”, como explicó Ángel Espinosa, director de negocio de la entidad además de coordinador de una obra coral realizada por varias personas, algunas de ellas vinculadas a Caja Rural de Teruel. 

Titulado Caja Rural. 100 años con Teruel, la entidad ha lanzado una edición de mil ejemplares del libro, en tapa dura, “duradero, bien editado y con nuestros colores verde y amarillo corporativos”, anunció Espinosa. Además el ejemplar se puede ver en formato online gratuitamente desde librocentenario.es. 

Como explicó el coordinador de la obra, “hemos hecho un recorrido por la historia de la Caja Rural Teruel en todas sus vertientes; la historia de su creación, los edificios que ha ocupado, las oficinas, las asambleas de socios, la mecanización de la Caja desde los apuntes a mano a la banca a distancia, la promoción de la cultura, y los diferentes presidentes y directores generales que han pasado”. Al final del libro hay un archivo fotográfico, procedente de fondos de la Caja Rural y algunos de sus trabajadores, “que incluye documentos, cartelería, merchandising, y portadas de algunas de las memorias publicadas a lo largo de este último siglo”. Entre el merchandising Ángel Espinosa destacó la popular gorra de Caja Rural de Teruel, “así como los calendarios o las camisetas con las que todo el mundo está familiarizado”. Además hay curiosidades fotográficas del interior de las oficinas de los años 70 y 80, u otra del edificio modernista que actualmente ocupa la sede central, en la plaza del Torico, cuando la Caja Rural adquirió el inmueble en 1980. 

Espinosa insistió en que Caja Rural. 100 años con Teruel no es un libro de datos económicos ni de balances, “sino que cuenta lo que hemos sido, cómo nacimos, lo que somos ahora y todo lo que nos ha pasado desde 1920 hasta hoy”. 

Espinosa explicó que Caja Rural de Teruel y los creadores y maquetadores del libro han puesto especial cuidado en que “fuera una edición muy visual y gráfico, de calidad, asequible para cualquiera”. En ese sentido, añadió que el libro incluye también la reproducción de alguna de las obras de arte de autores turolenses que decoran algunas de las oficinas de la provincia, como cuadros del alcañizano Enrique Trullenque o de Gonzalo Tena. “En la elaboración de la obra han colaborado la periodista Mari Cruz Aguilar y muchas personas recopilando datos, objetos y documentos, con un esfuerzo que hay que destacar”, dijo.

Un siglo de personas

Por su parte, José Cuevas, calandino y presidente de la entidad desde verano de 2019, explicó que el espíritu de la obra trata de reflejar que “después de cien años no estaríamos aquí si no hubiera sido, fundamentalmente, por las personas. Aquellas personas que confiaron en nosotros en 1920 y todas aquellas que lo han hecho durante un siglo”.

A Cuevas le pareció oportuno recordar a las personas como principal valor de Caja Rural de Teruel “precisamente este año, especialmente difícil para todo el mundo, en el que por respeto a todos los que nos han precedido tenemos muy en cuenta que nuestro objetivo es seguir sirviendo al ciudadano y apoyando las iniciativas que nos impulsen a superar esta crisis”. 

Final del centenario

La presentación del libro cierra los actos que Caja Rural de Teruel ha realizado para celebrar sus cien primeros años de vida, desde el pasado 4 de febrero de 2020 –del 4 de febrero de 1920 data el primer documento fundacional–.   A pesar de que la Covid-19 obligó a suspender muchos de los actos previstos, o hacer online otros, el balance del aniversario fue positivo. “Muchas de las actividades que teníamos previstas tenían un componente presencial importante, así que tuvieron que aplazarse”, explico Espinosa. “Pero muchas de esas cosas, exposiciones o conferencias por toda la provincia, las haremos cuando por fin podamos juntarnos y regrese la normalidad, aunque no sea el año del centenario”. 

El último acto de celebración que tuvo lugar además de la presentación del libro fue la conferencia del escritor y coach Víctor Küppers la pasada semana. “Tuvo que aplazarse en primavera y luego en septiembre. Decidimos hacerla a través de videoconferencia y fue un gran éxito, con más de 300 conexiones”.

Más de 1.300 operaciones de crédito durante la pandemia

Caja Rural de Teruel ha firmado 1.300 operaciones de crédito con pymes y autónomos, relacionadas con la crisis de la Covid-19, “lo que prácticamente es la mitad de las operaciones de crédito firmadas en la provincia de Teruel”, según los datos que facilitó Ángel Espinosa, director de negocio de Caja rural Teruel. “En este sentido hemos sido muy activos”, matizó. “Además vamos a seguir colaborando en todas las iniciativas que surjan de las asociaciones de comerciantes para paliar los efectos de la crisis”. 

José Cuevas, director de la entidad, explicó que “Caja Rural de Teruel siempre estará ahí para atender a las personas a quienes la situación sanitaria ha impulsado a pedir ayuda. Somos banca de proximidad y el contacto personal es muy importante. Yo estoy especialmente orgulloso de que compartimos los problemas con cada uno de los clientes que decide confiar en nosotros”.

Durante la presentación del libro Caja Rural. 100 años con Teruel, Ángel Espinosa y José Cuevas se refirieron a cómo está afectando la crisis sanitaria al tejido empresarial de la provincia. “En 2007 o en los años 80 tuvimos una crisis de consumo y liquidez, pero nunca nos habíamos enfrentado a una crisis como esta”, explicó Espinosa. “El turismo, la hostelería y el comercio están sufriendo mucho. El sector turístico trabajó bien el verano hasta el Puente del Pilar, pero cuando llegó el confinamiento provincial perimetral se resintió mucho la actividad, pero la mayoría de nuestros clientes en este sector trabajan con gente de otras provincias y países”. De igual modo, la hostelería y el comercio en la provincia se ha resentido al mismo ritmo que los picos sanitarios. “En las últimas quincenas Teruel y Alcañiz han tomado medidas extremas y eso ha influido muchísimo en la facturación”.

José Cuevas, por su parte, afirmó sin embargo que tiene “la sensación de que, a pesar de todo, las Pymes y autónomos turolenses tienen muchas ganas de superarse y salir adelante”. Según Cuevas, “se está pasando mal a nivel empresarial y personal, pero sigo detectando entre nuestros clientes un espíritu de lucha y de esfuerzo digno de destacar. Estamos sumidos en una depresión y tenemos motivos para ello, pero hay emprendedores con ganas y en cuanto veamos la luz saldremos adelante”.