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Inauguración de la escultura del artista José Azul que recuerda los gestos de solidaridad durante la pandemia así como sus víctimas

Calamocha reconoce los gestos de solidaridad en los "días extraños" de la pandemia

El Ayuntamiento rinde homenaje a quienes colaboraron e inaugura una escultura conmemorativa
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El Ayuntamiento de Calamocha reconoció este domingo los gestos solidarios que hubo en los “días extraños” de la pandemia de la covid. Así se refirieron a esos días en los que el mundo prácticamente se paralizó quienes intervinieron en   el acto celebrado en el teatro de la localidad para rendir homenaje a todos los colectivos y personas que a título individual colaboraron en esa situación de emergencia sanitaria. Para reconocer su labor se entregaron 37 cerámicas con el escudo del municipio, en su mayor parte a colectivos, y se inauguró una escultura del artista José Azul para recordar esos gestos de solidaridad y también a quienes se llevó la pandemia.

El alcalde de Calamocha, Marnuel Rando, aseguró que era un reconocimiento que estaba pendiente a la espera de que la pandemia se superara. Comentó que desde el principio se pensó en hacer este homenaje cuando se pudiera, y trajo recuerdos de unos días en los que la incertidumbre era grande porque la sociedad se enfrentaba a una situación inesperada que no se había vivido antes, pero que sacó lo mejor de las personas, la solidaridad.

El acto, celebrado en el teatro municipal, contó con la intervención del cronista de la villa, Jesús Lechón, que desglosó cómo se habían vivido los tres años de la pandemia en el municipio, alternando los hechos ocurridos durante ese tiempo con sus vivencias personales y notas sacadas de la prensa.

Olvido

La concejala de Cultura, Maite Beltrán, condujo el acto y explicó que el mismo se hacía para que no cayese en el olvido ni el trabajo solidario que hubo durante la pandemia, ni de quienes   fallecieron por la covid. Los homenajeados fueron colectivos de todo tipo, desde instituciones y asociaciones, a trabajadores de servicios esenciales, no solo los sanitarios sino también protección civil, cuerpos de seguridad y personas anónimas que aportaron su tiempo, ideas y trabajo para superar aquellas jornadas de incertidumbre ante el peligro invisible de la covid.

El reconocimiento consistió en la entrega de un plato de cerámica de Teruel, diseñado por Punter, con el escudo del Ayuntamiento y la leyenda En agradecimiento del pueblo de Calamocha por la labor humanitaria. En total se entregaron 37 cerámicas y por el escenario del teatro pasaron a recogerlas trabajadores del centro de salud, de las farmacias de la localidad, representantes de la Guardia Civil, protección civil, bomberos, policía local, cajeras, agricultores, transportistas, representantes del comercio e industria, la comunidad educativa, asociaciones, empresas, trabajadoras a domicilio, servicios de limpieza, personal de residencias, instituciones y personas anónimas que hicieron donaciones o que se implicaron de las formas más diversas, desde confeccionar mascarillas en las primeras semanas a colaborar en todo aquello que fue necesario.

El grupo Anna Pibernat Trío amenizó el acto, que cerró el alcalde, Manuel Rando, agradeciendo a todos sus aportaciones ante la que calificó como la “situación más complicada” a la que se ha enfrentado la humanidad en los últimos tiempos. El alcalde no pudo evitar emocionarse al recordar los gestos de solidaridad mostrados durante aquellos días por colectivos y ciudadanos, algo que reconoció que jamás había imaginado. “Tal vez no conocía bien a mi gente”, admitió.

Reconocimientos

Entre los reconocimientos se refirió en especial a Inocencio Ruiz Sánchez y mostró su esperanza en que “esto nos sirva para ser mejores y más fuertes”, además del aprendizaje que han dejado aquellos días. Para recordarlo se inauguró una escultura conmemorativa de José Azul con símbolos que evocan esa solidaridad y que expresan la esperanza del mundo en ella y en la ciencia, con una alegoría a la vacuna que empezó a poner fin a la pandemia. Está instalada en las inmediaciones del parque Rafael Angulo, cerca del centro de salud.

Marisol González, que recogió uno de los reconocimientos en nombre de las personas anónimas que colaboraron, dijo que el gesto se agradecía y que ahora era momento “casi de olvidar” aquellos meses de pandemia por lo duros que fueron. Manifestó que el reto fue “ayudar en todo lo que se podía en ese momento, cada uno con sus posibilidades” y comentó que el sabor que quedaba era agridulce por “la gente que se quedó en el camino”.

Silvia García, farmacéutica de la localidad, comentó que le había emocionado el reconocimiento, aunque aseguró que siempre ha sido su trabajo “y me emociona más ver la respuesta general que la mía particular”. Destacó como lección aprendida que “cuando nos necesitamos nos tenemos”. Cristina Benedicto, otra de las homenajeadas, incidió en que ahora había que volver a vivir.