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Tramo de carretera donde debía haber una línea continua, pero no se ha repintado

Carretera de San Blas: quejas por el peligro de la A-1513 tras unas obras que han quedado inacabadas

A principios de año se sellaron grietas en el pavimento y desaparecieron las líneas continuas

La situación en que se encuentra la carretera autonómica A-1513 entre la ciudad de Teruel y el barrio rural de San Blas no deja de provocar quejas entre los usuarios, en particular de quienes viven en esta pedanía turolense. El mal estado en que se encontraba el pavimento se subsanó de una forma que no agradó al vecindario a principios de año, cuando se sellaron multitud de grietas que se habían formado, pero lo más grave es que quedó borrada la señalización horizontal y no se ha corregido. Las líneas continuas en los tramos donde está prohibido el adelantamiento desaparecieron y ahora parecen líneas discontinuas, lo que está provocando situaciones de riesgo y han estado a punto de producirse varios accidentes, según denuncian los vecinos.

Fuentes del Departamento de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda del Gobierno de Aragón aseguraron que las líneas del pavimento se van a pintar en las próximas semanas, pero que el parcheado va a quedar tal como se quedó a principios de año salvo que determinen otra cosa los ingenieros.

El problema es que la carretera lleva así meses, y al haber desaparecido la señalización horizontal al borrarse total o parcialmente las marcas que había pintadas en el pavimento, algunas líneas que eran continuas parecen ahora discontinuas, con el problema que entraña ya que muchos vehículos adelantan en puntos muy peligrosos de una vía de comunicación que ya de por sí es problemática por las altas velocidades que alcanzan los coches al no respetar la limitación de 90 km/h.

Esta carretera es muy frecuentada durante todo el año por la existencia de las graveras que hay camino del pantano del Arquillo, y por el enlace que hay con el polígono industrial La Paz, muy deteriorado y con gravilla suelta por el mal estado del pavimento. El tráfico, además, se incrementa todos los veranos, y el paso de camiones de gran tonelaje ha deteriorado el firme agrietándolo en buena parte del trazado, lo que se intentó subsanar a principios de año con el sellado de grietas en la capa de rodadura.

Aquella actuación ya provocó quejas en su momento porque el firme ha quedado irregular y al pasar los coches es como si circularan sobre bandas sonoras. Además, cuando llueve se desprende  mucha gravilla que sale disparada contra los vehículos cuando se cruzan entre ellos. Cuando se hizo esta intervención se esperaba que después del sellado se echaría una capa de rodadura encima y después se pintaría, pero a mediados de marzo llegó el confinamiento por la alerta sanitaria y no se supo más.

Con la desescalada y la nueva normalidad, la carretera ha vuelto a recuperar el tráfico que tenía, e incluso más durante este verano al convertirse el Arquillo en una zona de esparcimiento muy frecuentada, lo mismo que el camino fluvial del Guadalaviar. A ello se suma el continuo paso de camiones de gran tonelaje por las graveras que hay en la subida al pantano y las instalaciones de Emipesa en el polígono La Paz.

La última vez que se asfaltó la carretera fue hace quince años y su deterioro es manifiesto, de ahí que se sellaran las grietas que habían aparecido y que provocaban en invierno la aparición de baches al saltar el pavimento, que había que bachear periódicamente y que volvían a saltar al poco tiempo.

La solución dada, mediante el sellado de grietas, no convence porque los coches vibran ya que el firme no ha quedado uniforme sino muy irregular. Pero lo que más preocupa entre los usuarios es la desaparición de la señalización horizontal y el riesgo de accidentes, puesto que ya ha habido más de un susto.

Los puntos más conflictivos son el enlace que va de la rotonda de inicio de la carretera hasta el Pitañar, porque la línea continua que había ha desaparecido y ahora parece discontinua, con lo cual se producen adelantamientos; y el tramo que hay entre La Paja con el enlace de la carretera que va al polígono industrial La Paz (con mucha gravilla levantada en el firme) y la curva de bajada a la pedanía de San Blas.

En este último tramo había una línea continua prohibiendo los adelantamientos que ahora ha desaparecido y parece discontinua por el sellado de las grietas. En la curva de bajada, en la confluencia de la salida de la urbanización Fuente Ambel y el acceso al cementerio, pasa lo mismo, ya no hay línea continua y los conductores entienden que pueden girar a la izquierda con el peligro de colisión que eso entraña al no haber visibilidad.

Fuentes del Departamento de Vertebración del Territorio, del que depende esta carretera, indicaron a este periódico que se dio orden para que se pintaran las líneas continuas, y que en las próximas semanas estará solventado el asunto. Sobre echar una nueva capa de asfalto, las mismas fuentes precisaron que en principio se va a dejar como está ahora y si más adelante los ingenieros entienden que hay que hacerlo se hará.