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Don Pedro de Azagra, interpretado por Imanol Pérez, e Isabel de Segura, que este año es Ana Esteban, se casarán el viernes

Comienzan las proyecciones de las escenas principales de la XXV edición de Las Bodas

Este jueves se estrena la representación de los preparativos del enlace entre dos destacadas familias del Teruel medieval

Con la emisión de La luna de febrero, la escena que la Fundación Bodas de Isabel estrenará este jueves con motivo del XXV Aniversario de Las Bodas de Isabel de Segura, arrancan las escenas directamente relacionadas con la  representación de la leyenda. En una edición totalmente virtual, se apostó por ir estrenando pequeñas escenas desde el pasado día 11 de febrero, que daban continuidad a La Partida de Diego y que planteaban qué podría haber ocurrido durante el plazo de cinco años que el padre de Isabel dio al joven turolense para que se enriqueciera.

A las 20 horas, se estrenará este nuevo capítulo, ante la imposibilidad de hacer una recreación en la calle debido a la pandemia de coronavirus. “No es necesario ver los capítulos anteriores para saber lo que ocurre pero sí que enriquecen la historia”, explicó la directora de la Fundación Bodas de Isabel, Raquel Esteban. Todos ellos están disponibles en el canal de YouTube de la Fundación Bodas de Isabel o en su página web. 

Los guiones se han ido adaptando a un lenguaje más cinematográfico y nuevas tramas han surgido en la historia, con una base histórica, como la creencia en las supersticiones que había en la Edad Media.

En el capítulo de hoy, Isabel, interpretada en esta edición por Ana Esteban Trías, aparece “hechizada”, con una pérdida de memoria que le hace olvidar que una vez quiso a un joven llamado Diego. Con este planteamiento “hemos querido hacer un guiño a las personas que pierden la memoria”, apuntó la directora de la Fundación.

Raquel Esteban señaló también que la luna cobra protagonismo en ese “hechizo” de Isabel, de ahí el título de la escena que se estrena esta noche como anticipo a la boda de Isabel.

Detrás de este hechizo, se encuentra la mano de la poderosa Doña Elfa -interpretada por Iris Latorre-, la esposa del tenente y señor de Albarracín, que quiere casar a su cuñado Pedro de Azagra con Isabel.  Y para ello se ha servido de las habilidades de Marilengua -Covadonga Galeote- y Adela -Celia Gómez.

Todo esto se ha podido ver ya en las escenas emitidas y que están disponibles en Internet.

Raquel Esteban animó a ver estas escenas en el que se ha trabajando aspectos como la banda sonora, que dan continuidad a la historia, y en las que no faltan guiños a las ediciones anteriores realizadas de manera presencial, con representaciones en diferentes escenarios de plazas y calles.

El acceso a estos vídeos se puede realizar también a través de Aragón TV que, en el momento de su emisión incluye en pantalla un código QR escaneable de acceso directo a través de cámara de fotos del teléfono móvil.

Esteban reconoció que había sido “complejo” transformar el lenguaje teatral al audiovisual y que a la vez siga “emocionando”, pero el retorno que están recibiendo por parte del público que está siguiendo las escenas desde la semana pasada está siendo importante. “Nos dan ánimos y nos hacen comentarios”, y eso es de agradecer.

Para el desarrollo de todo este material audiovisual la Fundación Bodas de Isabel ha contado con un equipo técnico, formado entre otros por Alberto Moretón, Carlos Alonso, Fran Muñoz y Clara Gómez, además de Audiopro Mudéjar con Alfonso Félez, que después de Navidad comenzó a rodar en diferentes escenarios de la ciudad y municipios próximos.

El Museo de Teruel cedió sus espacios tanto para la escena que se estrenará esta noche como para la boda de Isabel y don Pedro de Azagra que se grabó en la logia. También para la última escena que se proyectará el domingo y que corresponde al romance de ciego y la invitación del beso.

Los jardines del Obispado, los alfares de los hermanos Górriz, la fonda del Tozal o el molino de Torrelacárcel han sido otros de los escenarios a los que se ha acudido para los rodajes, que se realizaron con todas las medidas de seguridad establecidas por Santidad para este tipo de trabajos en prevención de la Covid-19.

Si transformar el lenguaje para adaptarlo al formato cinematográfico sin olvidar la esencia de esta representación histórica ha sido difícil, también lo ha sido rodar en estos lugares que no son los habituales para estas escenas. “Ha sido complicado porque nos hemos enfrentado a imprevistos como los ruidos de los aviones o de las terrazas, que ha conllevado luego un trabajo técnico de limpieza del sonido”, detallaba Raquel Esteban.

El formato ha dado no obstante mucho juego a la hora de poder representar momentos que no se puede en las ediciones tradicionales, como el encuentro de Diego e Isabel en una alcoba en vez de en el balcón.