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Condenan a medio año de prisión a una mujer por un delito de estafa por medios telemáticos Condenan a medio año de prisión a una mujer por un delito de estafa por medios telemáticos
La acusada, sentada de espaldas a la cámara, en el banquillo de la Audiencia Provincial, donde reconoció la tentativa de estafa

Condenan a medio año de prisión a una mujer por un delito de estafa por medios telemáticos

En 2021 hackeó el correo electrónico de una entidad financiera para que la víctima, empresaria turolense, le transfiriera 170.000 euros
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Una mujer cuyo nombre responde a las iniciales K. M. V. ha sido condenada a medio año de prisión por un delito de estafa en grado de tentativa por la Audiencia Provincial, tras haber hackeado en 2021 el correo electrónico de una financiera para que la víctima, una empresaria de Teruel, le transfiriese cerca de 170.000 euros. La acusada reconoció  el delito y aceptó esa pena y el pago de una multa de 720 euros, después de que inicialmente el ministerio público hubiese solicitado un año de prisión y el doble de multa.

Las estafas por procedimientos electrónicos están a la orden del día y se han convertido ya en el delito más habitual que cometen los delincuentes y un quebradero para las víctimas, que pueden acabar en la ruina. Solo en los nueve primeros meses del año pasado supusieron el 30,4% de las infracciones penales cometidas en la provincia, pero es difícil poder pillar a los criminales y juzgarlos como este caso visto ayer en la Audiencia Provincial.

La persona condenada es en realidad una mula, la punta del iceberg de organizaciones complejas que cuando hacen la estafa el dinero acaba rápidamente en depósitos de otros países y en paraísos fiscales. Las mulas son las personas que aportan sus cuentas bancarias para recibir en ellas el dinero estafado, a cambio de recibir un porcentaje. En este caso no se llegaron a quedar con él porque el banco a través del cual tenía que hacerse la transferencia sospechó y congeló la entrega.

Los hechos ocurrieron en 2021 cuando una empresaria de Teruel estaba haciendo gestiones con una financiera con la que trabaja normalmente, a la que tenía que transferir cerca de 170.000 euros, que a su vez le había depositado un cliente para la adquisición de un tractor.

La víctima mantenía contacto con la financiera a través de correos electrónicos, como hacía habitualmente, y estaba pendiente de hacer la transferencia para que tramitaran la documentación del tractor. Recibió entonces un correo, que supuestamente era de la financiera, indicándole que habían cambiado la cuenta bancaria a la que tenía que hacerle la transferencia y le daba otra para que ingresase el dinero.

Transferencia

La empresaria realizó la transferencia a esa cuenta, sin ser consciente de que habían falsificado el correo y la imagen corporativa de la financiera con la que trabajaba. A los tres días la financiera auténtica se puso en contacto con ella con el recibo para que lo pagase, y entonces se dio cuenta de que la habían estafa porque estaba transferido ya.

Afortunadamente el banco había visto algo extraño y decidió paralizar el traspaso del dinero a la cuenta de destino, que era de una supuesta empresa de construcción abierta un año antes, en plena pandemia, y que actualmente ya no existe.

La empresaria turolense presentó una denuncia y pudo recuperar el dinero pero al mes de lo sucedido, un tiempo que recuerda haber vivido como un auténtico calvario, porque además ese capital no era suyo sino de un cliente que se lo había entregado para adquirir un tractor, y tuvo que buscar ayuda para cubrirlo hasta que pudo recuperarlo.

Fue el banco el que retornó la cantidad porque no lo había entregado al estafador, que presentó en la entidad una factura ficticia por unas supuestas obras de albañilería inexistentes.

La acusada, que reside en Málaga, era la administradora de la empresa desde la que se hizo la estafa y aunque no llegó a poder quedarse con el dinero porque lo bloqueó el banco, acabó en el banquillo de los acusados al formular la Fiscalía una acusación por un delito de estafa en grado de tentativa.

Inicialmente el ministerio público pedía un año de cárcel y el doble de multa, porque la estrategia de la defensa apuntaba a que pudo ser otra persona dentro de la empresa la que era la mula y había pretendido hacer la estafa. Pero ayer la acusada reconoció los hechos y que había sido ella la autora, por lo que su abogado y el fiscal llegaron a un acuerdo de conformidad por el que se redujo a la mitad la pena, tanto privativa de libertad como de multa, y la Audiencia Provincial dictó una sentencia condenatoria in voce.

Suspensión

La defensa pidió la suspensión de la pena privativa de libertad, al no tener antecedentes penales, y el fiscal no se opuso, siempre y cuando no cometa ningún delito en los dos próximos años y comunique su cambio de residencia. El tribunal deberá resolver ahora si suspende la entrada en prisión o no.

La víctima comentó que lo había pasado muy mal porque además el dinero no era suyo y encima se había sentido culpable de lo ocurrido. Explicó que nunca pensó que la estuviesen estafando porque habían clonado todo de la financiera y parecía auténtico el correo que le enviaron para decirle que había cambiado la cuenta a la que tenía que transferir el dinero. Por la Policía se enteró de que en la dirección del correo, una letra “l” había sido sustituida por la cifra “1”, un cambio imperceptible.

La empresaria turolense indicó que si no llega a solucionarse el problema se hubiese “vuelto loca”, que lo pasó muy mal y que le sigue provocando un gran malestar, y que una vez recuperado el dinero la única forma de superarlo ha sido contando lo que le pasó para que no le ocurra a otras personas.