Síguenos

409_1200x150-azafran.gif banner click 409 banner 409

Demandan respuestas ágiles y eficaces para prevenir el suicidio Demandan respuestas ágiles y eficaces para prevenir el suicidio
La jornada sobre depresión y suicidio se celebró en el Claustro del Obispado de Teruel con una gran asistencia de público

Demandan respuestas ágiles y eficaces para prevenir el suicidio

Una jornada plantea la importancia de detectar las señales e intervenir
banner click 244 banner 244

Profesionales y afectados por la problemática del suicidio, sobre la que tanto tiempo ha estado de espaldas la sociedad, abogaron en Teruel por abordarla de frente y con determinación, y con respuestas ágiles y eficaces. Así se pronunciaron los participantes en la jornada Conversaciones: depresión y suicidio, organizada por la Asociación Salud Mental (Asapme Teruel) y Asapme Aragón.

El objetivo era sensibilizar y poner sobre la mesa un tema que ha sido silenciado y que se ha convertido en uno de los mayores problemas de salud mental en Europa.  Solo en Aragón cada tres días fallece una persona por suicidio y hay entre seis y siete tentativas diarias, y el año pasado se produjeron por esta causa 3.941 fallecimientos en España, un 7,4% más que en 2019.

Detrás de las frías cifras, los profesionales y quienes se han enfrentado a estas situaciones, aseguran que hay que intervenir con determinación y arrojaron luz sobre esta cuestión en la jornada celebrada en Teruel, a la que se inscribieron 145 personas de todas las franjas de edad, incluidos muchos jóvenes.

La periodista especializada en salud, Melania Bentué, fue la encargada de conducir un diálogo sobre depresión y suicidio con el psiquiatra y jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Nuestra Señora de Gracia, Miguel Martínez Roig; con el superviviente de suicidio, Carlos Soto; y con la psicóloga y representante de Asapme Teruel, Marta Borrás. En el diálogo se puso de manifiesto que la relación entre depresión y suicidio es frecuente aunque es una problemática transversal. Martínez Roig dijo, no obstante, que detrás del 90% de los suicidios hay un trastorno mental, y que en el 10% de los casos no está tan claro.

Martínez Roig transmitió el mensaje de que ante esta realidad hay que intervenir y estar alerta para detectar señales pronto. Quiso transmitir también un mensaje de “esperanza, de que tenemos que hacer las cosas mejor, detectar las cosas pronto”, porque así se pueden dar más salidas y opciones a la gente que está en riesgo de tener una conducta suicida.

El experto reconoció que había sido un tema tabú, que los medios de comunicación no han tratado, pero consideró que los tiempos están cambiando y la tendencia actual es “hacer un tratamiento bien hecho”, siguiendo pautas que “ayuden” y den una “luz de esperanza”. “Es un tema que se ha levantado la alfombra y se ha metido debajo”, comentó.

Un factor importante aseguró que era la detección porque hay multitud de señales para hacerlo. “Básicamente es conocer a la persona, y en adolescentes lo que son cambios en hábitos, en conducta, en rendimientos, conductas poco explicadas que tendemos a atribuir a la edad”, comentó, puesto que se trata de señales de alerta. Precisó que el 90% de las personas que se enfrentan a esta situación pasan por un periodo depresivo y eso requiere “detectar pronto y pedir ayuda lo antes posible”.

La manera de hacerlo es a través de los servicios de Salud, pero opinó que los mismos tienen que estar “a la altura de las circunstancias” y ser capaces de “dar una respuesta ágil, precoz y que sea eficaz”, bien a través de los médicos de familia o de los servicios de urgencia. “Nosotros tenemos que ser capaces y ponernos las pilas para dar la respuesta con rapidez, porque no sirve si damos una cita al mes, al mes y medio o a los dos meses”, aclaró.

La sociedad también debería implicarse porque los datos en Aragón son altos, con una población muy envejecida, y para eso es preciso “desestigmatizar, tratar de no culpabilizar e intentar buscar explicaciones no simplistas” y estar “con un par de oídos para escuchar, para ayudar, para dar calidez y saber detectar”. No solo a nivel institucional con estrategias como la se está poniendo en marcha en la Comunidad Autónoma para la prevención, sino que los ciudadanos y la sociedad en su conjunto debe hacerlo también planteando alternativas y esperanza, así como apoyo.

Carlos Soto aseguró que “el suicidio tiene solución, se puede prevenir si aprendemos todos a detectar los signos, a poner los medios y si nos formamos y nos informamos en condiciones”. Admitió que todo eso ha faltado y sigue faltando. Apuntó en este sentido que en Psicología “no se estudia el suicidio”. En su caso personal explicó que lo primero que hicieron fue llevar a un profesional a su hija, “pero él sabía lo mismo que nosotros, no pudo detectarlo porque no lo conocía”.

No culpabilizar

Frente a esto aseguró que “hay que tener información” y ser muy conscientes de que “la persona que piensa en suicidarse, generalmente, en un noventa por ciento es un enfermo, un enfermo de una depresión, de una enfermedad como podría ser un cáncer o cualquier otra cosa; no podemos juzgar, no hay unos elementos de culpabilización en la familia ni en el entorno, es una enfermedad que ataca de esta manera”.

Soto añadió que dentro del ámbito familiar hay que estar “muy atentos” en cuestiones como los cambios de comportamientos muy bruscos, en la forma de vestir, la tristeza o aspectos como el hecho de “regalar objetos muy queridos”. Esos cambios de comportamiento son los que pueden indicar un problema, y, además, si hay autolesiones, “eso es un signo gravísimo de que hay algún problema que hay que tratar”.

Ana López, gerente de Asapme Aragón, indicó que la jornada celebrada el jueves tenía que servir para “sensibilizar a la población de que los problemas de salud mental nos pueden afectar a toda la ciudadanía” y que hay que ser “sensibles ante una problemática cada vez más frecuente”, en lo que calificó de “epidemia del siglo XXI”. Añadió que las enfermedades mentales como la depresión son curables y tratables y requieren ser abordadas tanto por los profesionales de la salud como a través de programas de rehabilitación psicosocial, además de requerir la comprensión de la sociedad.

Marta Borrás, de Asapme Teruel, puso por su parte énfasis en la importancia del asociacionismo porque “cuanta más gente esté involucrada en un tema tan importante como es la prevención del suicidio, más se podrá hacer”.