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Efectivos del Ejército desinfectan la residencia Javalambre de la capital con el robot Atila Efectivos del Ejército desinfectan la residencia Javalambre de la capital con el robot Atila
Miembros del regimiento de Pontoneros durante las labores de desinfección en la residencia Javalambre. Bykofoto/ Antonio García

Efectivos del Ejército desinfectan la residencia Javalambre de la capital con el robot Atila

Tras la detección de un positivo en el centro asistencial turolense se han hecho más de 60 pruebas

El Ejército de Tierra dentro de la Operación Baluarte inició ayer la desinfección de la residencia Javalambre del IASS en Teruel donde se ha detectado un positivo por coronavirus en uno de sus residentes y donde se han realizado 66 pruebas diagnósticas a otros ancianos y al personal. Los trabajo continuarán hoy.

Una veintena de militares del Regimiento de Pontoneros y especialidades de ingenieros número 12 se desplazaron desde Zaragoza para estas tareas organizados en tres equipos.

“Dentro de la Operación Baluarte con la que se da apoyo a la población civil para ser capaces de afrontar esta ola de Covid-19 que estamos sufriendo todos, entre las muchas actividades que se realizan están las desinfecciones de los centros que lo requieren, en este caso la residencia de ancianos de Javalambre. Una desinfección que nosotros, como unidad específica nuclear biológico química estamos capacitados para desinfectar”, explicó el teniente Santiago Sardinero Sánchez. 

Los efectivos estaban organizados en tres equipos, uno para desinfección manual con productos químicos; otro con tecnología de luz ultravioleta y el tercero para la propia descontaminación de los militares tras los trabajos.

Sistema Atila

El regimiento de Pontoneros utilizó el sistema por luz ultravioleta llamado Atila. “Este es un proyecto que coordinado por la Jefatura de ingenieros del mando de Apoyo logístico del Ejercito permite utilizar la tecnología de luz ultravioleta de onda corta en combinación con los robots de desactivación de explosivos que están en dotaciones en las unidades del Ejercito de Tierra. Se les coloca este implemento, que es un sistema de luz ultravioleta, y se utiliza en combinación con una desinfección manual con productos químicos para asegurarnos que matamos al virus”, detalló el teniente Sardinero.

En las labores manuales se utilizan diferentes productos químicos dependiendo de lo que se desinfecte como lejía, alcohol o pro-san para superficies porosas.

Respecto a las instalaciones en las que se actúa, el responsable de la operación indicó que están siempre a disposición de lo que las residencias les demandan y que se realizan reconocimientos previos donde tratan de identificar los espacios donde es más necesario. “Eso depende de cada caso pero normalmente se actúa en las zonas más vulnerables como las de uso común o las que emplean los trabajadores”, explicó Santiago Sardinero.

En cuanto a la situación de la residencia Javalambre, que tiene 335 usuarios, su directora, Elena Lahuerta, señaló que está controlada y que por el momento solo había confirmado el positivo de un residente. Por ello se han realizado pruebas diagnósticas a 66 personas entre ancianos y trabajadores y se está a la espera de los resultados. Lahuerta envió un mensaje de tranquilidad porque “se ha puesto en marcha todo el protocolo preventivo y de medidas necesarias para evitar que haya una propagación”. En este sentido, la directora detalló que para la sectorización este centro cuenta con la ventaja de que cada planta está separada y en la medida de lo posible los bloques de trabajadores están ceñidos a una zona concerta. “Tenemos una única planta afectada y se ha bloqueado, no afecta al resto del centro”, aseguró.

En cuanto a la desinfección reconoció que es “llamativo” porque es “un despliegue enorme” pero insistió en que para el control del virus en este tipo de espacios es fundamental la prevención y que este es el motivo por el que se adopta esta medida.

Lahuerta recordó que los residentes son pacientes delicados con patologías previas. En cuanto a las visitas de familiares y las salidas de los mayores, están suspendidas desde el 6 de octubre porque hubo algún positivo entre los trabajadores y se aplicaron los protocolos establecidos.