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Liquidación por cierre de una zapatería ubicada en la plaza del Torico

El 87% de las empresas turolenses reduce su facturación en 2020

El 55% disminuirá su inversión este año

El 87% de las empresas turolenses vieron reducida su facturación en 2020 con respecto al año anterior con motivo de la crisis económica derivada de la pandemia de coronavirus y el 42% prevé que el descenso continúe en el presente ejercicio. Además, el 19% ha tenido que recurrir a tres o más de las medidas adoptadas por el Gobierno central o autonómico para hacer frente a la situación. Esto ha provocado que el 55% haya decidido reducir sus inversiones este año y que hasta el 80% tenga que renunciar a la incorporación de nuevos trabajadores a su plantilla. Y lo que es más preocupante, hasta un 15% se enfrenta a un probable cese de actividad.
Así se deduce de la tercera ronda de encuestas realizadas por la patronal turolense al tejido empresarial de la provincia con el objetivo de conocer el impacto de la crisis para, de forma conjunta con las administraciones públicas, impulsar medidas concretas que contribuyan a acelerar la recuperación socioeconómica del territorio. En esta ocasión, han sido 246 de todas las comarcas y de todos los sectores las que han respondido al cuestionario remitido por CEOE-Cepyme-CEAT.
El vicepresidente de Cepyme Teruel, José Antonio Guillén, explicó que las perspectivas del empresariado turolense después de un año de pandemia siguen siendo “muy malas” y que hay “mucha incertidumbre”.
La reducción de la facturación alcanzó el 75% para el 32% de las empresas consultadas, mientras que para un 28% se redujo a la mitad y para un 27% fue del 25%. Tan solo el 8% la mantuvo y el 5% la aumentó. Esto provocó que casi un 20% de las empresas tuviera que aplazar o reducir sus inversiones o acometer operaciones de refinanciación de su deuda, “dos cuestiones que ponen de manifiesto la necesidad de liquidez en el corto plazo, pero que amenazan su competitividad en el medio y largo plazo”, según la patronal.
Un 17% de las empresas entienden que deberán abordar estrategias de refinanciación de su deuda, mientras que casi un 10% prevé la necesidad de abordar un cambio sustancial en su actividad. Como dato más preocupante, casi un 15% de las empresas consultadas se enfrentan a un escenario de probable cese de la actividad a lo largo de 2021.
Más de un 23% de los consultados consideran que la supervivencia de su propia empresa resulta su principal preocupación, lo que refuerza el escenario de profunda incertidumbre que domina tanto al conjunto de la sociedad como al empresariado turolense
Apenas  un 11% de las empresas encestadas no se han visto en la necesidad de recurrir a alguna de las medidas adoptadas por los gobiernos para hacer frente a la crisis, pero un 19% han tenido que acogerse a tres o más. En concreto, el 28,6% han establecido un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE), que es a juicio del empresariado el mejor de los mecanismos dispuestos. El 21,5% han recurrido a las líneas de financiación abiertas (ICO-Covid, Suma o Sodiar), y el 15% ha recibido ayudas directas.
Según Guillén, es necesario que las administraciones públicas y los agentes sociales se anticipen al escenario que aparezca una vez que finalicen los ERTE y las distintas moratorias.
En cuanto a las perspectivas para este año, el 42% considera que su facturación disminuirá y el 38% no lo sabe. Solo el 13% prevé que se mantenga y el 7%, que aumente.
Esta es la causa de que hasta el 55% haya decidido disminuir las inversiones previstas, el 17% mantenerlas y solo el 3% aumentarlas. El 25% no sabe todavía lo que hará.
En lo que respecta a las perspectivas económicas a corto plazo, domina un clima de “profunda incertidumbre” y hasta el 40% no sabe cuando comenzará la recuperación. De hecho, solo un 1% estima que recuperará en este ejercicio los niveles de facturación previos a la crisis. Para el 27%, la recuperación no llegará hasta el año que viene y para el 23% hasta 2023, al menos.
Así las cosas, el 80% de las empresas consultadas no prevé la incorporación de nuevos trabajadores este año. Entre los que sí se plantean hacerlo, los departamentos a los que irán dirigidos fundamentalmente serán los de ventas o los de producción.

Medidas
Como medidas prioritarias para impulsar la recuperación económica post-covid, se destaca la reducción de la presión fiscal, la adopción de una fiscalidad diferenciada para los territorios despoblados y medidas encaminadas a asegurar la liquidez de las empresas.
A pesar del profundo impacto social y económico que está provocando la covid-19, casi el 50% de los consultados consideran que la cuestión de la despoblación seguirá resultado importante para las administraciones una vez superada la crisis sanitaria.
En opinión del vicepresidente de Cepyme Teruel, “no se pueden aplicar las mismas medidas en un entorno urbano con un tejido económico más dinámico que en el medio rural, donde además de escaso su realidad está marcada por otras carencias”. 
En este sentido, sostuvo que “si una fiscalidad diferenciada para los territorios escasamente poblados estaba plenamente justificada antes del coronavirus por la carencia de competitividad del tejido económico y de las empresas, ahora todavía lo está más porque en el medio rural es muy difícil recuperar una empresa que desaparece, al margen de la covid-19”.
Guillén recordó que la patronal turolense está trabajando junto a las de Cuenca y Soria (SSPA) para presentar proyectos para la captación de fondos europeos, que presentarán próximamente.