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Las grietas que afectan a dos carriles de la N-234 por un deslizamiento del terreno y que han obligado a regular el tráfico por semáforos durante varios meses

El arreglo de la N-234 a la altura de Fuente Cerrada comenzará en breve

La Delegación del Gobierno afirma que antes de fin de año estará terminado

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana acometerá en breve el arreglo del desperfecto que se produjo en la carretera N-234 a la altura de la Fuente Cerrada, y que ha obligado a regular el tráfico durante varios meses mediante un semáforo, ya que se tuvieron que cortar dos carriles por las dimensiones de las grietas que se abrieron en el firme debido a un deslizamiento del terreno a causa de las lluvias.

Fuentes de la Delegación del Gobierno en Aragón informaron, ante las quejas que está habiendo, que el problema está en vías de solución y que en breve comenzarán las obras. Añadieron que está previsto que finalicen antes de que acabe el año.

La situación de este tramo de carretera está así desde la primavera, pero debido al estado de alarma que se decretó por la pandemia, la intervención se ha ido demorando ya que hubo que esperar al regreso de la nueva normalidad.

La habilitación de un solo carril y la regulación del tráfico a través de semáforo es motivo de continuas quejas por parte de los usuarios, ya que esta es una de las salidas y entradas a la ciudad de la autovía Mudéjar A-23, además de dar acceso a la Hípica y a las urbanizaciones del entorno.

A eso se suma que el corte de la vía se produce en el mismo desvío que hay para acceder a la zona de recreo de la Fuente Cerrada, a la que se acude mucho durante esta época del año desde primavera, que son los meses en los que el tráfico ha estado regulado por semáforo.

No se trata de un socavón en la carretera, como se quejan algunos usuarios que tienen que soportar este inconveniente, sino de un problema mayor, de un deslizamiento del firme que afecta a los dos carriles de subida, que son los que están cortados.

El problema se debe a las tormentas que cayeron a principios de año y que al acumularse agua se produjo el deslizamiento hacia la derecha en sentido subida. Eso produjo que se abriera una gran grieta, por lo que se tuvo que cortar la circulación por los dos carriles sentido Valencia, y concentrar el tráfico por el carril de bajada regulándolo mediante el uso de semáforos.

El tramo total afectado es de unos 300 metros, aunque es al principio donde se aprecia más el deslizamiento porque el asfalto aparece rajado y el corte es muy profundo. Debido al estado de alarma no se pudo intervenir y hubo que esperar a la nueva normalidad para acometer un proyecto de urgencia, ya que hay que consolidar la plataforma de la carretera al haberse tratado de un deslizamiento del terreno.

Fuentes de la Delegación del Gobierno en Aragón indicaron que lo trabajos preparatorios ya están en marcha, aunque todavía no se vean sobre el terreno, y que las obras comenzarán de forma inminente. Las mismas fuentes señalaron que la previsión es que antes de fin de año estén terminadas las obras y se recupere la normalidad del tráfico en este punto.

Desde la Delegación del Gobierno no concretaron el presupuesto de la inversión puesto que va dentro de un paquete global de obras de emergencia que hay que acometer.