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El ramal ferroviario a Platea construido hace una década y al que no se ha dado uso con varias de las empresas instaladas en la plataforma logística al fondo

El Ayuntamiento de Teruel contempla en su planeamiento un amplio desarrollo de Platea y Plata

Un impulso industrial y logístico para Teruel pendiente del ferrocarril y la A-40

Las grandes infraestructuras son clave para el desarrollo de un territorio. No son una cuestión baladí, ni mucho menos sirven para que la gente se pueda ir más rápido. Argumentos así no responden a la realidad y ocultan tal vez otros intereses, como potenciar los corredores de siempre frente a otros alternativos para no tener competencia y seguir centralizando todo. Infraestructuras como Platea o el Aeropuerto de Teruel se construyeron para impulsar la industria y la logística, pero adolecen de ejes estructurantes con los que poder explotar todo su potencial. El corredor ferroviario Cantábrico-Mediterráneo, el de verdad, no el apaño de la línea convencional, y la A-40 con su prolongación hasta Tarragona, son dos de esas infraestructuras claves para desarrollar la logística y la industria. No en vano, el planeamiento urbano del Ayuntamiento de Teruel contempla un amplio desarrollo para toda esa zona con reservas de suelo para ampliaciones, una gran estación intermodal de mercancías y una planta de energías renovables.

  Ese modelo territorial del nuevo PGOU es en lo que se ha apoyado el Ayuntamiento de Teruel para pedir que se planifique la construcción de un bypass, de una circunvalación para el tráfico de mercancías, en la construcción del corredor ferroviario Cantábrico-Mediterráneo. Así lo ha trasladado a la empresa que está haciendo el Estudio Informativo del tramo Teruel-Zaragoza, y así lo quiere transmitir a la presidenta de Adif y al ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, a quien la alcaldesa ha pedido una reunión en varias ocasiones y no ha habido respuesta.

Y así lo ha argumentado también Teruel Existe esta semana ante los secretarios de Estado de Medio Ambiente y Transportes para justificar la construcción del corredor ferroviario y de la A-40, dos infraestructuras recogidas en el acuerdo de investidura y que son una deuda con Teruel desde hace quince años.

Cualquier infraestructura de comunicaciones tarda diez años en hacerse desde que se planifica y se empiezan los estudios hasta que se hacen los proyectos y finalmente se ejecutan las obras. De haberse cumplido el Plan de Actuación Específico para Teruel, la A-68 en el Bajo Aragón existiría desde hace un lustro y la realidad industrial de las cuencas mineras sería otra. La autovía no habría servido para que la gente se marchase antes, sino para que de verdad hubiese alternativas industriales por el cierre de la térmica.

Lo que debería haber sido

De haberse seguido avanzando con el corredor ferroviario, ahora estaría prácticamente terminado, y de no haberse bloqueado la A-40 por una Declaración de Impacto Ambiental negativa de la que ahora se empieza a saber que no se buscaron suficientes medidas correctoras por los motivos que fuese, ahora se estaría hablando, o quién sabe si planificando ya y en marcha, la continuidad de esa autovía hacia Tarragona cruzando toda la provincia.

Ejes así, no solo la A-23, son los que dan sentido a Platea y a la  Plataforma Aeroportuaria de Teruel (Plata). Sin vías rápidas de comunicación y sin estar en ejes estructurantes estatales, el sentido de estas plataformas y su potencial desarrollo empieza a perder sentido.

De hecho, cuando se planificaron se hizo ya pensando en el desarrollo de esas infraestructuras de comunicación para colocar a Teruel en el centro de dos ejes, la conexión del Levante con el País Vasco y el Cantábrico, y la construcción de un corredor que descongestionase las comunicaciones del oeste y sur peninsular con Cataluña evitando pasar por el centro. Así lo planificó el Estado en sus Planes de Infraestructuras desde 1993, aunque después no se tradujo en inversiones por más que desde 2005 empezasen a aparecer siempre partidas económicas en  los Presupuestos Generales del Estado.

Las consecuencias se saben, Platea no termina de arrancar como plataforma logística, que es para lo que se construyó, mientras que el éxito del Aeropuerto y la Plataforma Aeroportuaria van muy por delante de lo que podría ser su crecimiento en caso de que infraestructuras como el corredor ferroviario y la A-40 estuviesen ya hechas.

Para esta nueva oportunidad que existe hoy día, el modelo territorial del nuevo PGOU de Teruel tiene planificado con reservas de suelo un desarrollo de ambas plataformas pensando en lo que supondrá en el futuro la llegada del corredor y de la A-40, más allá de las 200 hectáreas de ampliación que hay programadas ya en la Plataforma Aeroportuaria.

La documentación remitida por el Ayuntamiento a la empresa que está haciendo el Estudio Informativo del tramo Zaragoza-Teruel del corredor ferroviario, y a la que ha tenido acceso este periódico, muestra cuál sería ese desarrollo partiendo de la base de que cuando se hizo el primer  estudio de la A-40 se planificó la llegada de la autovía por Platea para enlazar en ese punto con la A-23. Este tramo no presentaba ningún problema, por lo que se podría mantener tal cual en la nueva planificación ministerial.

El planeamiento que ha hecho el Ayuntamiento prevé la expansión tanto de Platea como de Plata por el impulso de ambas infraestructuras de comunicación y contempla tanto una amplia estación intermodal de mercancías como una planta de energías renovables que permitiera autoabastecer la demanda energética que se generaría.

 

Ampliaciones

Tal como muestra el plano que se publica en esta página, a las 255 hectáreas de que dispone actualmente Platea se sumarían otras 79 para ampliar la plataforma logística hasta la carretera autonómica A-1512, la que va a Albarracín. Al otro lado ya está el aeropuerto, y en lo que es el planeamiento, se propone una reserva de 69 hectáreas a la derecha de Platea antes de cruzar la carretera para la construcción de esa planta de energías renovables, acorde con las políticas medioambientales que van a regir el futuro para reducir las emisiones de efecto invernadero. Se apuesta directamente por la energía solar fotovoltaica, pero sin descartar otras opciones.

Justo al otro lado de la A-1512 es donde se plantea la construcción de la estación intermodal de mercancías, pegando con el aeropuerto industrial y que pondría tres medios de transporte al servicio del desarrollo de este gran complejo logístico e industrial que debería ser Teruel: aéreo, ferroviario y carretero. Propone una reserva de 363 hectáreas.

Por último, plantea otra reserva de 101 hectáreas para una segunda ampliación de Plata, la plataforma aeroportuaria. Actualmente el aeropuerto dispone de 364 hectáreas y ya hay prevista una ampliación de otras 197.

Todo eso configuraría un área industrial y logística en la confluencia de varias infraestructuras con un potencial de crecimiento y generación de riqueza para la provincia sin precedentes. Quienes planificaron en el pasado las infraestructuras viarias, ferroviarias y aeroportuarias pretendían eso, lo mismo que quienes impulsaron Platea.

Cuestión de lógica

El problema ha sido y será que sin infraestructuras no habrá logística que valga porque los puertos seguirán estando más cerca de Zaragoza que de Teruel, a pesar de que en el caso turolense el mar está prácticamente al lado, y el desarrollo seguirá circunscribiéndose a los ejes centralizadores y radiales de siempre.

Si de verdad desde las instituciones alguien se está creyendo de una vez por todas lo de la vertebración y el reequilibrio territorial, no hay más vueltas que valgan. Es ahora o nunca, pero esa posibilidad de desarrollo pende de dos hilos en el sur de la provincia: el corredor ferroviario de alta capacidad y la A-40, no la autovía Cuenca-Teruel, sino la que llega hasta Tarragona atravesando toda la provincia turolense.