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Un momento de la actividad de fisioterapia en el centro de día Santa Emerenciana, este miércoles

El centro de día Santa Emerenciana de Teruel recupera su actividad con ilusión

Las terapias se realizan en grupos de ocho personas y extremando las medidas preventivas

El centro de día Santa Emerenciana del Ayuntamiento de Teruel retomó su actividad presencial este miércoles, 1 de julio. Una reapertura muy esperada por los usuarios y los familiares, ya que les va a permitir volver poco a poco a sus rutinas y terapias. También el personal está ilusionado y se ha implicado al máximo para readaptar la actividad y cumplir con todos los protocolos de seguridad ante la Covid-19.

Desde la publicación el pasado 20 de junio de la orden en la que el Departamento de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón regulaba las medidas para la reapertura de los centros sociales no residenciales, desde Santa Emerenciana se ha estado trabajando para abrir de la forma más segura posible. 

La trabajadora social del centro, Ana Alegre, explicó que la actividad se ha retomado con 16 usuarios y se han hecho dos grupos de ocho para garantizar en todo momento la distancia interpersonal de dos metros.

“Se mantiene tanto la fisioterapia como la terapia ocupacional. Se alternan los dos grupos y se desinfectan las instalaciones tras cada uso. También se han hecho turnos para el comedor, la sala de descanso y los paseos”, detalló Alegre. 

El centro de día envío una carta explicativa a las familias sobre las diferentes medidas higiénico-sanitarias que se han adoptado para regresar al aula de alzhéimer y otras demencias y se contactó personalmente con cada una de ellas. De los 24 usuarios que había en el centro se han decidido a volver 16, lo que ha permitido dar la atención todos los días y con el horario habitual ya que, si hubieran sido más de 18, habría sido necesario hacer turnos. Algunos de los usuarios, al llegar el verano, se van a sus pueblos o de vacaciones y en otros casos ha sido el temor por el virus lo que ha hecho que no se incorporen.

Ana Alegre reconoció que lo más complejo ha sido cumplir con todas las medidas higiénico sanitarias. Se han extremado las precauciones para prevenir contagios. “Se toma dos veces al día la temperatura, al llegar y antes de comer; cada uno tiene su delantal y su bolsa y se limpian los espacios todas las veces que es necesario”, detalló la trabajadora social.

Durante los más de tres meses en los que el centro de día ha permanecido cerrado, el personal ha seguido atendiendo a los usuarios de forma telemática. “No hemos parado de mandarles tareas para que hicieran en casa, tanto de fisioterapia como de terapia ocupacional”, señaló la fisioterapeuta del centro municipal, Andrea Bronchal.

A pesar de esta labor, Bronchal indicó que tanto física como cognitivamente se ha notado bastante el deterioro en los usuarios por no haber podido asistir al centro de día y por el propio confinamiento. Pero la impresión del primer día fue positiva. “Han venido tranquilos y acostumbrados a llevar la mascarilla y muy trabajadores, con ganas de retomar las rutinas”, aseguró la fisioterapeuta.

La terapeuta ocupacional, Teresa Moreno, explicó que se han tenido que adaptar los espacios, con los puestos de trabajo con la separación de 2 metros y algunos materiales, que antes eran comunes, ahora se han individualizado y cada persona tiene los suyos. 

Asimismo, para evaluar la situación actual de cada usuario, la trabajadora social va a empezar a citar a las familias.

Las profesionales reconocieron que hay actividades que han tenido que modificar o que no pueden hacer pero preparan otras y se mostraron animadas y dispuestas a “reinventarse” para poder dar la atención a los mayores.

Y es que los ancianos sentían la necesidad de volver a su rutina diaria. María Ángeles Vicente, que acompañaba hasta la puerta del centro de día a su padre, aseguró que tras el primer día lo había visto más contento.

“En casa nos ponían deberes y al principio los hacía pero luego costaba más y preguntaba por qué no se podía salir de casa e ir al centro de día y cada vez hablaba menos. Y ayer (por el miércoles), cuando salió estaba más hablador y la cara le había cambiando, se le veía contento”, afirmó.

Comedor y otros servicios

Además del aula de demencias, el centro de día retoma otros servicios como el de comedor, al que se han apuntado 16 personas, aunque antes de la pandemia eran unos 30. También manteniendo todas las medidas higiénico-sanitarias que marca la normativa. Asimismo, se continúa con la recogida de la comida y aquellos mayores a los que se les lleva a través de la ayuda a domicilio, explicó la trabajadora social.

La podología se retomará el próximo martes y la peluquería ya ha empezado, ambos servicios con cita previa.

Apuesta de Servicios Sociales

La concejala de Servicios Sociales, Nuria Tregón (Cs), se mostró muy satisfecha de poder reactivar este servicio tras un intenso trabajo para adaptar las instalaciones y las actividades. “El esfuerzo ha estado destinado a dar respuesta a las necesidades de los usuarios y las familias”, destacó la responsable municipal quien recordó el contacto estrecho que se ha mantenido durante estos meses, pero que no puede suplir la labor de las profesionales en el centro de día de forma presencial. 

“Durante la pandemia, este ha sido uno de los sectores de los Servicios Sociales por el que he estado más preocupada”, reconocía Tregón y puntualizaba que, para personas con deterioro cognitivo, en unos meses en la situación de aislamiento obligada por la pandemia de coronavirus, se puede perder lo que se ha avanzado durante muchos meses de trabajo. “Lo que se pretende con las terapias en el centro de día es que la enfermedad avance lo más lentamente posible, como un caracol”, recordó la concejal.

Nuria Tregón insistió en que, debido a que los usuarios pertenecen a los grupos más vulnerables ante la Covid-19, se ha tenido el máximo cuidado en incorporar todas las medidas de prevención posibles.