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El alcohol corre en cada reunión familiar o entre amigos. Diario de Teruel

El consumo excesivo de alcohol provoca 20.000 fallecimientos anuales en España

La Federación Aragonesa de Alcohólicos Rehabilitados se ofrece a curar sin estigmatizar

El alcohol es el responsable de tres millones de muertes al año en todo el mundo, más del doble de las que ha generado la Covid-19 hasta ahora en el planeta, y en España el consumo excesivo de esta sustancia adictiva provoca alrededor de 20.000 fallecimientos anuales.

Son cifras que aporta, con motivo de la conmemoración este domingo, 15 de noviembre, del Día sin Alcohol, la sociedad científica Socidrogalcohol, que señala que esta jornada persigue concienciar sobre un "problema de salud" que afecta a millones de personas en todo el mundo.

No obstante, la Federación de Alcohólicos Rehabilitados de Aragón (FARA), de la que forman parte socios de referencia como la Asociación Bajoaragonesa Turolense de Toxicómanos y Alcohólicos Rehabilitados (Abattar), lanza en este domingo un mensaje de esperanza porque “de las adicciones se puede salir”, con la ayuda de una red de profesionales sanitarios pero también de voluntarios que han vivido en sus carnes las consecuencias no solo de salud, sino también sociales, laborales, económicas, de violencia y legales.

Las asociaciones de ayuda para superar las adicciones piden a la administración que recurra a ellas como un recurso sanitario que ahorra dinero a las arcas públicas, al tiempo que le piden campañas de concienciación, que dificulte el acceso al alcohol  a menores y cree la figura del “bebedor pasivo”. En definitiva, quieren que el Plan Nacional sobre Drogas se tome muy en serio que el alcohol es puerta de entrada a otras adicciones.

El doble que el Covid

Y es que el alcohol provoca tres millones de muertes al año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras que el coronavirus hasta el momento es el responsable de 1,2 millones en todo el mundo, cerca de un año después de que se declarara la pandemia, recuerda esta sociedad científica.

Según los datos que recoge en un comunicado, Europa bebe de media un 50% más que el resto del mundo y el consumo "nocivo" de esta sustancia cuesta a los sistemas sociales y sanitarios 155 billones de euros.

En España el consumo de alcohol per cápita es superior a la media europea, tal y como indica el presidente de Socidrogalcohol, Francisco Pascual, quien afirma que en nuestro país mueren al año unas 20.000 personas por el consumo excesivo de esta sustancia.

Además, alrededor del 15% de las personas que acuden a una consulta en los servicios de Atención Primaria consume unas cantidades de alcohol consideradas de riesgo, apunta esta sociedad. 

Acabar con el estigma

Y son múltiples las consecuencias de este consumo como la violencia, las lesiones, los problemas de salud mental, accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades como el cáncer, recuerda la sociedad científica, que apunta que también acarrea problemas sociales y psicológicos.

En este sentido, el vicepresidente segundo de Socidrogalcohol, Hugo López, recalca que el alcohol es la sustancia tóxica que más problemas genera en el entorno social cercano pero además se convierte en un "secreto" que dificulta la búsqueda de ayuda.

“El estigma potencia que la persona que sufre esta adicción y su familia no quieran acudir a un tratamiento por el miedo a ser etiquetados y se escondan y silencien el alcoholismo que padecen en el hogar”, explica López.

Por todo ello, Socidrogalcohol reclama políticas públicas para poder hacer frente y limitar el consumo, que suele ser la puerta de entrada al inicio de otras sustancias, "además de la primera droga que consumen los menores de edad en nuestro país".

Esta sociedad mantiene que no se debe permitir "entrar en un falso ahorro de la economía", limitando los recursos asistenciales al tratamiento de alcoholismo en beneficio de otros tratamientos "ya que el alcoholismo no tratado contribuye a mayor gasto sanitario y social".

Prevenir para ahorrar

"Cada euro que no gastamos en prevenir y tratar el alcoholismo lo vamos a gastar con creces en responder a sus consecuencias" apostilla López. En este punto, el manifiesto que ha lanzado la FARA con motivo del Día sin Alcohol de este año cuantifica en 4,97 euros el “impacto social” de cada euro invertido en las asociaciones de ayuda sin ánimo de lucro, según un estudio de la Universidad Jaume I de Castellón que ha cuantificado el beneficio social que generan, para lo que ha tomado como referencia una asociación similar a Abattar.

En el manifiesto, la FARA insiste a las autoridades y a la sociedad en general sobre la importancia de tomar medidas contra el abuso del consumo de alcohol, “una sustancia aceptada por todos hasta el punto que algunos la califican como alimento”, pero desde 1953 la OMS la reconoce como una enfermedad crónica.

La droga más aceptada

“El alcohol es la droga más consumida y aceptada en nuestra sociedad, siendo la que más problemas sanitarios genera, además de la dependencia”, asegura el texto. A las enfermedades digestivas se suman consecuencias sociales como accidentes de tráfico, absentismo laboral que acaba en despidos o episodios de violencia de género, entre otros.

La FARA pide a la administración que conciencie a la sociedad y tome medidas, como la creación de la “figura del bebedor pasivo”, que es el que sufre las consecuencias de un consumo adictivo. Propone que el Plan Nacional sobre Drogas equipare el alcohol con el hachís, el éxtasis o la cocaína, como ya hace con el uso compulsivo de las nuevas tecnologías, el juego online y presencial, las apuestas deportivas o los videojuegos.

La federación aragonesa pide “una mayor atención y valoración de nuestra labor y apoyo desde las distintas administraciones para poder realizar de forma eficaz y eficiente nuestras labores de prevención, información y rehabilitación de las adicciones”. Y va un paso más allá, al pedir a la administración que facilite “una unidad dentro del Servicio de Salud Pública compuesta por profesionales de la medicina, psicología y trabajo social”. 

Abattar cuenta con estos tres perfiles de profesionales en su sede de Andorra, cuyas puertas abre Martín de par en par para ayudar a quien haya detectado el problema y quiera ponerle remedio, pero sin estigmatizarlo y haciendo partícipe a todo su entorno. “No sólo es necesario trabajar la rehabilitación del adicto, también sus familiares necesitan aprender a tratar con él y a superar todo lo que ha sucedido. Donde hay un adicto, toda la familia se ve afectada”, explica Martín. Pero lo primero es “que la persona reconozca que tiene un problema y que quiera salir”.