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El silencio fue la nota dominante en la plaza de Albarracín en la última noche del año. A. Jiménez

El Covid ha dejado la provincia prácticamente sin turistas en la despedida del año

En Gúdar-Javalambre o Maestrazgo la ocupación ha sido nula
Cruz Aguilar

Con un 19% de ocupación, el Bajo Aragón ha sido la comarca que ha tenido más turistas en la despedida del año. En otros lugares de gran interés para los visitantes, como la Sierra de Albarracín, la ocupación ronda el 10% de las plazas disponibles –que no son todas porque muchos no han abierto– y zonas como Maestrazgo o Gúdar-Javalambre, donde el invierno es su temporada alta, están prácticamente a cero. 
La gerente de la Asociación de Empresarios Turísticos del Bajo Aragón, Nieves Ballestero, califica de “muy baja” la ocupación –y eso que es la más alta de la provincia de Teruel– “si se compara  con el volumen de reservas” que tenían para estas fechas en el mes de octubre. Prácticamente todas se cancelaron salvo las de los clientes que buscan reagruparse familiarmente en estos días. 
En este sentido, hay casas rurales y hostales que están reservados por descendientes de las poblaciones donde se ubican, que quieren estar cerca de sus seres queridos, pero sin arriesgarse a convivir en la misma casa. 
En el Maestrazgo la actividad turística es prácticamente inexistente estos días y, según apuntan desde la Asociación de Empresarios Turísticos solo dos casas de esta comarca recibirán el nuevo año 2021 con clientes, mientras que el resto no han tenido reservas y los hoteles y hostales están directamente cerrados. 
En lo que respecta a las viviendas de turismo rural, la tónica general ha sido la cancelación de las reservas, que antes de la restricción en las medidas era de en torno a un 20% en el conjunto de la provincia de Teruel. Marta Monforte, gerente de Faratur, la Federación Aragonesa de Turismo Rural, precisa que muchos propietarios ya habían llenado los tanques de gasóleo para la calefacción de las viviendas y hecho acopio de la mercancía necesaria para preparar unos desayunos que, al menos en los próximos días, no servirán.
La ocupación en general es muy baja, casi inexistente, pero es que además la mayor parte de hoteles y casas rurales ni siquiera están operativos porque debido a las limitaciones de movilidad no tienen posibilidad de recibir apenas clientes y han decidido no abrir directamente. 
Eso es lo que ocurre en la Sierra de Albarracín donde algunos establecimientos están cerrados y los que sí han subido la persiana solo pueden recibir a gente de Teruel. Según explica la gerente de Turismo Sierra de Albarracín, Begoña Sierra, están reservadas en torno al 10% de las plazas de los que están operativos, principalmente apartamentos y bungalows. 
La situación es lamentable porque, como apunta Sierra, había muchos socios que tenían reservadas la totalidad de sus camas porque para una fecha así las peticiones se realizan ya durante el verano. “Hubo reservas en esos momentos que la situación estaba mejor y también algunas se hicieron después siempre con la previsión de que estuviera abierto”. El cierre de la Comunidad Valenciana provocó un aluvión de cancelaciones que, obviamente, no se han recuperado. Al cierre de fronteras provinciales se suma la situación meteorológica, que tampoco acompaña ya que en la serranía las temperaturas son muy bajas.
Pero los hosteleros no solo no pueden recibir a clientes de otras provincias, sino que los que daban cotillones en sus comedores los han tenido que cancelar porque tienen que cerrar a las 10 de la noche, algo que imposibilita servir una cena en el horario habitual de España. La única alternativa que les queda es ofrecer comida para llevar o despedir el año con vermús, una opción por la que se han decantado varios.