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Aspecto que presenta el Arquillo de San Blas al comenzar el mes de diciembre

El embalse del Arquillo, al 83,14%, se mantiene entre los pantanos con más agua embalsada

Ha iniciado diciembre con 17,46 Hm3 almacenados, un 3,5% más que hace un año

El embalse del Arquillo de San Blas en Teruel ha empezado el mes de diciembre al 83,14% de su capacidad, con lo que se sigue manteniendo entre los pantanos del país con más agua embalsada. La reserva hídrica en el conjunto de España se encuentra al 47%, según el dato facilitado ayer por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

La presa del Arquillo en la pedanía de la capital turolense, dependiente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, registraba ayer 17,46 hectómetros cúbicos de agua, lo que representa que está al 83,14% de su capacidad.

Aunque durante el último mes ha disminuido el volumen de agua por los desembalses realizados, está por encima del agua que tenía almacenada hace un año por estas mismas fechas. Con respecto al mes pasado, el agua embalsada ha disminuido un 4,9%, al pasar de 18,37 a 17,46 Hm3, pero si se compara con el volumen de hace un año, diciembre arranca con un 3,5% más de agua puesto que en 2019 la presa tenía 16,86 Hm3 en esta época del año.

En cualquier caso, el agua embalsada en el Arquillo sigue estando en los niveles más altos de lo que va de siglo para esta época del año. De hecho, desde el año 2000 en el mes de diciembre solo ha sido superado en el ejercicio de 2008, cuando se situó al 84,02% de su capacidad, y dos años después, en 2010, cuando alcanzó el 83,23%, muy parecido al actual.

En el conjunto del país la reserva hídrica está al 47%, siendo las cuencas internas de Cataluña las que más volumen embalsado tienen al encontrarse al 83,3% de su capacidad, mientras que los de la cuenca del Júcar están al 48,8%.

El entorno de la presa ha sido un reclamo con el confinamiento

El entorno de la presa del Arquillo de San Blas ha sido un reclamo durante el confinamiento perimetral que ha tenido la capital turolense durante las últimas semanas, y se ha convertido sobre todo los sábados y domingos en un punto de escapada no solo para la gente que practica la bicicleta sino para los que quieren darse un paseo por la naturaleza en un enclave próximo como es la pedanía turolense.

Durante los fines de semana se ha notado esa afluencia de público procedente de Teruel, tanto por los caminos que conectan el núcleo urbano con la pedanía de San Blas, como por quienes han optado por hacer el recorrido fluvial de la vega del Guadalaviar que va desde el barrio rural hasta la presa a través de un paisaje que estas semanas se ha visto salpicado además por los colores del otoño y temperaturas cálidas.