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El acusado, de pie junto a su intérprete, ayer en la Audiencia Provincial

El fiscal pide 9 años para un hombre acusado de abusar sexualmente de su sobrina

Los hechos ocurrieron hace una década cuando era una niña y no se denunciaron hasta que fue mayor de edad

La Fiscalía pidió una pena de prisión de 9 años para un hombre acusado de haber abusado sexualmente de su sobrina. Los hechos ocurrieron hace una década, cuando ella era menor, y no fueron denunciados hasta que alcanzó la mayoría de edad. La Audiencia Provincial dejó el jueves visto para sentencia este asunto después de que se hubiese suspendido la celebración en varias ocasiones anteriores, la última de ellas al declararse el estado de alarma por el coronavirus.

El acusado, originario de Cabo Verde, negó los hechos durante la vista oral, mientras que la víctima, que actualmente tiene 20 años, se ratificó en la veracidad de los hechos, que denunció al alcanzar la mayoría de edad y aflorar lo sucedido al hablar con su madre. La joven llegó a intentar autolesionarse y acabar con su vida, según se puso de manifiesto en el juicio.

Los hechos ocurrieron en La Puebla de Híjar, donde vivían cuando tuvieron lugar, según la víctima tanto en la casa de sus padres cuando su tío acudía a ella, como en la vivienda de él en una de las ocasiones al quedarse allí a dormir con su hermano.

El ministerio público pidió un total de 9 años de prisión para el acusado por dos delitos de abusos sexuales. Por un delito continuado de abusos sexuales a menores de 13 años pidió seis años de cárcel, mientras que por otro delito continuado de abusos sexuales prevaliéndose de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima pidió otros tres años.

La acusación particular pidió dos años de prisión por cada uno de estos delitos, en total cuatro, mientras que la aboga del acusado solicitó la libre absolución para su representado al considerar que no se había demostrado nada en la vista y existir muchas “contradicciones”.

Tensión durante el juicio

La vista se desarrolló con cierta tensión en algunos momentos puesto que varios de los testigos eran hermanas del acusado y se vislumbró la existencia de tensiones familiares. El presidente de la Audiencia Provincial, que presidía el tribunal, se vio obligado a advertir al acusado de que guardara silencio durante otras comparecencias, mientras que expulsó de la sala a la madre de la víctima y hermana del acusado por encararse con otra hermana cuando esta prestaba declaración testifical.

Los hechos ocurrieron entre los años 2010 y 2014, aunque durante un tiempo el acusado viajó a su país de origen, Cabo Verde, y no fue hasta su regreso cuando se volvieron a producir los presuntos abusos. Según la acusación, los primeros abusos se cometieron entre 2010 y 2012, antes del viaje a Cabo Verde.

La primera vez, cuando tenía diez años, el tío entró en la habitación de la niña y le hizo tocamientos en sus partes íntimas, ante lo que la menor quedó paralizada. En otra ocasión, cuando sus padres estaban trabajando, también entró en su habitación y le realizó tocamientos mientras dormía, por lo que se despertó sobresaltada. 

La tercera vez fue un día que se quedó con su hermano a dormir en la casa del tío, y también de noche, cuando dormía la pequeña, abusó sexualmente de ella con tocamientos en las partes íntimas.

Esos hechos ocurrieron entre los años 2010 y 2012, a la par que le dirigía expresiones de contenido sexual en otras ocasiones, según el escrito de acusación de la Fiscalía, y también le hacía tocamientos.

Posteriormente el acusado se ausentó durante un tiempo al volver a su país, Cabo Verde, y cuando regresó a España continuaron presuntamente los abusos cuando la menor había cumplido ya los 14 años de edad. Todo cesó cuando la menor se encaró con el acusado un tiempo después, con 15 años, si bien los abusos no fueron denunciados hasta que alcanzó la mayoría de edad.

A consecuencia de estos hechos tuvo secuelas psicológicas, con intentos de autolesionarse, según se puso de manifiesto a través de las pruebas periciales y testificales de las psicólogas que la han atendido.

La madre de la víctima comentó que “nunca pensó” que eso le hubiera podido pasar a su hija, mientras que el acusado negó que nunca hubiera abusado de su sobrina. Todos los testigos fueron muy parcos en sus declaraciones, aunque las hermanas que declararon se extendieron en otras cuestiones que denotaron el mal ambiente familiar que había.

Durante la vista se intentó demostrar que el acusado nunca vivió con su hermana, en donde presuntamente se cometieron los abusos, y la defensa, que pidió la libre absolución, incidió en que había muchas “contradicciones”, además de considerar que los hechos denunciados habrían prescrito conforme a la legislación vigente en su momento de haberse cometido.

Las peritos señalaron que la sintomatología depresiva y de sentimiento de culpa que mostraba la víctima era “compatible con los hechos denunciados”, sin poder constatar que fuera por ello, algo que deberá determinar el tribunal. Sobre el hecho de que se lo hubiera podido inventar, las peritos señalaron que no había “nada en su personalidad” que la predispusiese a “hacer un relato de esta naturaleza con un fin fabulador e instrumental”.

La acusación y el fiscal descartaron que fuera todo una fabulación, y la defensa argumentó que no se había fundamentado que los delitos se hubiesen cometido.