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Labores de desinfección, días atrás, en la residencia Javalambre

El IASS refuerza el envío de EPIs a la Javalambre y extrema la seguridad ante el grave brote

Sin datos oficiales, los trabajadores hablan de entre 90 y 100 contagiados ya

Un equipo de prevención de riesgos laborales del IASS ha establecido pautas de actuación en la residencia de mayores Javalambre de la capital turolense para extremar las medidas de seguridad y evitar los contagios, después de que este fin de semana se les haya dotado de más equipos de protección individual (EPI) a los trabajadores. El brote registrado días atrás en este centro asistencial de mayores, gestionado por el Departamento de Ciudadanía y Servicios Sociales del Gobierno de Aragón, podría haber causado entre 90 y 100 contagios contabilizando tanto residentes como empleados, según recuentos hechos por los trabajadores, ya que sigue sin facilitarse información oficial desde la DGA sobre el número de positivos.

La información la están facilitando los propios trabajadores, preocupados por la situación creada en el centro y muy molestos por la gestión que se ha realizado y la falta de transparencia tratándose de una residencia pública, pese a lo cual hacían falta más equipos de protección individual frente a la Covid ya que los que tenían no eran suficientes, y unos protocolos claros puesto que en situaciones así se requiere de una doble protección cuando se accede a las habitaciones de los infectados.

La situación se ha empezado a corregir este fin de semana después de que el sábado se les dotara de más equipos de protección y prevención de riesgos y que el IASS les diera pautas de actuación claras para evitar contagios. Miguel Mainar, de la junta de personal del IASS en Teruel, aseguró ayer que después del sábado el personal está más tranquilo porque la situación está más normalizada.

Lo que sigue sin haber manera de conocer es el número de contagios que el brote ha producido desde que se inició, ya que no hay información oficial y los cálculos que hacen los propios trabajadores del centro los sitúan entre 90 y 100. Entre los mayores de la residencia la cifra podría oscilar entre 60 y 70, mientras que los empleados infectados serían una treintena.

Desde el Ejecutivo aragonés no hay forma de que faciliten cifras oficiales sobre los contagiados, lo que ha provocado un gran malestar tanto entre los familiares como entre los trabajadores, que califican la situación de “vergonzosa” por la falta de transparencia cuando en residencias privadas sí se dan esos datos.

Fuentes de la DGA insistieron ayer en que el protocolo del Departamento de Ciudadanía es no dar datos de infectados y que las cifras que están circulando no son oficiales ni saben de dónde han salido. Añadieron que desde el viernes no había variado nada la situación, y que estaba todo controlado y monitorizado, además de estar trabajando intensamente en el control exhaustivo de los protocolos. También indicaron que se está haciendo un seguimiento muy estricto desde el centro de salud de Teruel Ensanche de la evolución de todos los positivos de la residencia.

Todos los residentes están confinados en sus habitaciones, incluidos los válidos. El centro tiene 332 residentes y en las instalaciones trabajan 400 personas ya que se trata del mayor geriátrico de Aragón.

Desde la junta de personal del IASS en Teruel, Miguel Mainar explicó que el sábado por la mañana acudió a la residencia el equipo de prevención de riesgos laborales del IASS dando pautas de actuación y proporcionando más equipos de protección al personal.

Mainar comentó que fueron cuatro técnicos de prevención de riesgos laborales los que acudieron el sábado para dar pautas de actuación claras al personal de cómo actuar con los residentes que tienen Covid.

Al entrar en las habitaciones el trabajador tiene que acceder con doble protección y seguir un riguroso protocolo de desinfección antes de entrar en otra habitación, para lo cual según estas fuentes se les han entregado más equipos, puesto que los que tenían hasta ahora no eran suficientes para poder actuar conforme a ese modo de proceder.

El problema fundamental, según los trabajadores, es que aparte de la gravedad del brote,  no tenían unas pautas de actuación claras a la hora de usar los equipos de que disponían, además de la deficiencia que había de los mismos, ya que tenían pero no los suficientes para un brote de estas características.