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El movimiento asociativo vecinal de Teruel cumple 30 años: un arduo trabajo para movilizar a la sociedad y defender sus derechos El movimiento asociativo vecinal de Teruel cumple 30 años: un arduo trabajo para movilizar a la sociedad y defender sus derechos
Carlos Llanos, Francisco José González, Javier González, María Pilar Izquierdo, Pepe Polo, Isidoro Esteban y José Sola (de i. a d.) en el homenaje que recibieron la semana pasada

El movimiento asociativo vecinal de Teruel cumple 30 años: un arduo trabajo para movilizar a la sociedad y defender sus derechos

La Federación Vecinal estuvo a punto de desaparecer poco antes de que impulsara la creación de Teruel Existe

La Federación de Asociaciones Vecinales y Culturales San Fernando de Teruel cumple treinta años de historia. Fue la que impulsó la creación de la práctica totalidad de asociaciones de barrio que tiene la capital, mientras que ahora está fomentando la expansión del movimiento vecinal por toda la provincia, pero estuvo a punto de desaparecer poco antes de que naciera Teruel Existe. Fueron las asociaciones vecinales las que alumbraron esta coordinadora ciudadana que hoy día es referente en toda España. En esas tres décadas de trayectoria de la Federación hay luces y sombras por las dificultades que tuvieron que atravesar, pero con una constante a lo largo de todo ese tiempo, el empeño de sus responsables por hacer de la participación ciudadana un derecho que viene consagrado en la Constitución.

Como aseguró el actual presidente de la Federación Vecinal, Pepe Polo, durante la asamblea celebrada el pasado sábado en el Arrabal, fueron las organizaciones sindicales y las asociaciones vecinales, entonces llamadas de cabezas de familia, las que hicieron la Transición política, y las que hoy día mantienen el pulso y la esencia de la democracia de forma permanente más allá de los comicios que se celebran cada cuatro años para elegir a los representantes políticos de la ciudadanía en las instituciones.

En Teruel ha sido un camino complejo que se ha encontrado con muchos obstáculos, sobre todo en sus primeros tiempos, cuando desde las instituciones locales no se entendía lo que era la participación ciudadana y se consideraba que el movimiento estaba instrumentalizado por organizaciones políticas.

Tres décadas después, con no pocos esfuerzos, la Federación Vecinal vive un momento dulce con una gran proyección social y reconocimiento, a pesar de que sigue faltando implicación ciudadana. Como lamentan los presidentes que han estado al frente del movimiento durante estas décadas, la gente no ha dejado de acudir a ellos para reivindicar, pero otra cosa ha sido conseguir implicarla en el trabajo del día a día del asociacionismo vecinal.

Mucho por hacer

Pese a todo lo conseguido, que es mucho más de lo que en principio podría parecer, todos los que han sido sus presidentes coinciden en que queda todavía mucho por hacer y que eso se consigue involucrándose porque las cosas no llegan solas.

Hace treinta años, cuando surgió la Federación, nadie imaginaba que el movimiento vecinal conseguiría sacar adelante con su empeño un Consejo de Participación Ciudadana y unos presupuestos participativos, ni que daría lugar a una coordinadora como Teruel Existe que ha puesto el nombre de la provincia en el mapa y que ha sido a su vez la mejor campaña turística que jamás ha tenido este territorio. Y eso que en los años noventa estuvo a punto de desaparecer tras sus continuos enfrentamientos con el Ayuntamiento y el desgaste que sufrieron sus dirigentes.

El pasado sábado, en la asamblea vecinal que celebró la Federación para renovar su ejecutiva, se rindió un homenaje a los ochos presidentes que ha tenido en estas tres décadas. Al final acudieron todos, a pesar de que dos estaban fuera de Teruel, y el único que no pudo hacerlo fue José Luis Ruiz Mendi por su delicado estado de salud.

José Sola fue el primer presidente de la Federación, que se creó en octubre de 1989. Recuerda que el germen fueron las tres únicas asociaciones vecinales que había entonces, y a partir de ese momento se dedicaron a promover la constitución de otras en cada uno de los barrios de la capital y en sus pedanías. 

Una vez conseguido ese objetivo, Sola, que se siente “muy orgulloso” de aquel trabajo que hicieron, comenta que llegó otra batalla muy complicada para hacer ver a las instituciones la importancia de las asociaciones vecinales y que fuesen escuchadas.

“Nuestro caballo de batalla fue el Ayuntamiento, que no entendía que los vecinos nos movilizáramos y nos fue fatal porque tuvimos que luchar mucho con los alcaldes ya que no había forma de hacerles entender que el movimiento vecinal representaba al pueblo”, recuerda el primero de sus presidentes a la vez que rememora cómo fueron ellos los que hicieron el primer Reglamento de Participación Ciudadana y se creó por primera vez esa concejalía.

Periodo de crisis

Cuando el movimiento empezó a cobrar relevancia y los políticos “comenzaron a meter baza”, Sola asegura que optó por dejar la presidencia. “Yo me fui por ese motivo, yo no quería hacer política”, reconoce, si bien considera que el objetivo de que “todos los barrios estuviesen unidos para tener más fuerza” se había conseguido. Lo que no lograron fue el intento de impulsar una confederación regional.

En abril de 1997 se produce una gran crisis con el abandono de Sola al no haber relevo y no presentarse ningún candidato, aunque en principio se barajó el nombre de un conocido sindicalista y político. Se inicia así un periodo en el que las asociaciones se irán turnando, por orden alfabético, al frente de la Federación.

Apenas se conserva documentación de esa época, pero el que asume en primer lugar la presidencia es Javier González,  del Carrel, quien asegura que antes de él estuvo el presidente del Arrabal, José Domingo. Este último en cambio sostiene que no recuerda haber firmado nunca como presidente, si bien reconoce que hicieron un “equipo muy compacto” hasta la aparición de Teruel Existe con los presidentes del Carrel, el Centro Histórico (Francisco José González Remón) y El Ensanche (José Luis Ruiz Mendi), además de Manuel Ramo.

“Para mí es un honor haber participado en la Federación durante esos años, luego me desligué un poco por circunstancias de la vida, pero yo me siento muy orgulloso y no dejo de ir a las manifestaciones de Teruel Existe que ayudamos a crear”, afirma Domingo.

Javier González también rememora con cierta nostalgia aquella época aunque reconoce hubo momentos duros. “El balance es de una satisfacción total, pero llegamos a vivir situaciones muy malas”, precisa, sobre todo por los enfrentamientos que hubo con el concejal de Participación Ciudadana y por la oposición frontal que acabó manteniéndose con el Ayuntamiento.

Con Javier González la Federación sale del piso de alquiler que tenían y se traslada a un local municipal en el antiguo Mercado de la plaza Domingo Gascón, hoy desaparecido. Con el dinero que ahorraron impulsaron la creación de una secretaría permanente, con la contratación de una persona, para poder prestar una mayor atención a todas las asociaciones vecinales.

“Fueron años duros pero éramos jóvenes”, afirma, para precisar que ahora el asociacionismo vecinal no tiene nada que ver con aquello, “cuando tenías que ir puerta a puerta y los vecinos no nos entendían porque se creían que buscabas algo”.

A Javier González le sucedió Francisco José González Remón como presidente del Centro Histórico dentro de los turnos rotatorios establecidos por la Federación. A él le tocó vivir el nacimiento de Teruel Existe, uno de los grandes hitos del movimiento asociativo vecinal. Fue de hecho la Federación la que registró con su dinero el nombre de la coordinadora ciudadana. Recuerda que allí confluyeron personas que se estaban movilizando por reivindicaciones como el transporte sanitario y la salud mental, además de acudir otras ya existentes como la Plataforma en defensa del ferrocarril.

Nace Teruel Existe

“La gente acudía a nosotros y con todas esas plataformas hablamos y convocamos una asamblea a finales de 1999 en el salón de actos de la Cámara de Comercio”, recuerda González Remón. Fue el 9 de noviembre y como se puede ver en las fotografías que se hicieron entonces, la mesa está presidida por los cinco miembros de la ejecutiva de la Federación de Vecinos.

Esa fecha es histórica porque fue en ese momento cuando nació Teruel Existe, cuyas reuniones pasan a celebrarse en la sede de la Federación. “Fueron años intensísimos en los que dedicamos horas sin conocimiento y conocimos gente que no habríamos conocido de otra manera”, reconoce, aunque admite que con el Ayuntamiento mantuvieron un “enfrentamiento durísimo con el concejal de Participación Ciudadana, porque además habíamos sido los padres de Teruel Existe y eso iba a estar siempre en nuestra contra”. Recuerda con claridad cómo el concejal les llegó a llamar “castrados intelectuales de participación ciudadana”.

González Remón estuvo al frente de la Federación hasta 2003, ya que a raíz de surgir Teruel Existe la situación se normalizó en el seno del movimiento asociativo vecinal y celebraron elecciones en las que salió elegido. Su relevo lo tomó José Luis Ruiz Mendi en una asamblea marcada por las discrepancias entre el equipo saliente y el entrante, lo que llevó a que no fuesen aprobados los informes de gestión de González Remón.

Ruiz Mendi ocuparía el cargo entre 2003 y 2005. Durante su mandato se celebró una Jornada de promoción de los barrios rurales y otra de puesta al día de los urbanos, además de impulsar varias mesas redondas sobre el futuro estratégico de la ciudad y la participación ciudadana. En esos años, y sin que haya dejado de hacerse desde entonces, continúan las movilizaciones con Teruel Existe por lo estudios universitarios y la defensa del ferrocarril, además de presentarse alegaciones al Plan General de Ordenación Urbana, cuestión que retomaría su sucesora, María Pilar Izquierdo, del Centro Histórico.

Izquierdo ha sido la única mujer que ha estado al frente del movimiento vecinal. Asumió el cargo entre 2005 y 2007 y con ella la Federación se trasladó de los locales del antiguo Mercado al centro social de la calle Yagüe de Salas. De su etapa recuerda el trabajo que hicieron con el PGOU, que sigue sin salir adelante, y los pasos que se dieron con el Consejo de Participación Ciudadana. “Desde el Ayuntamiento nos escucharon y mantuvimos una conversación muy fluida con alcaldes y concejales, pero en esta ciudad todo cuesta mucho y se ha hecho tan poco”, lamenta.

En 2007 es elegido presidente Carlos Llanos, de la Asociación del Pinar, que permanecería en el cargo otros dos años y durante los cuales recuerda que “hubo que pelear bastante”, además de coincidir su mandato con el relanzamiento de la coordinadora Teruel Existe.

Trabajo con los barrios

De ese tiempo recuerda con agrado su trabajo con Isidoro Esteban, del Ensanche, que fue quien le sucedió en 2009 por un periodo de seis años. Esteban asegura que en ese tiempo buscaron bajar “al día a día”, tras la proyección que había tenido Teruel Existe, e involucrarse activamente con todas las asociaciones.

De ese periodo Esteban destaca los catálogos de demandas que se hicieron por barrios, el trabajo que se hizo con la revisión del PGOU, que hoy día sigue pendiente, o con la ordenanza de convivencia. Otro logro importante durante ese tiempo fue el contencioso que se ganó al Ayuntamiento ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón para limitar los horarios de los ruidos en las barras durante la Vaquilla.

A Esteban le sucedió en 2015 Pepe Polo, presidente de San Julián, que el pasado sábado renovó su mandato por otros cuatro años. Con él se ha iniciado una nueva etapa que coincide con un nuevo repunte y proyección exterior de Teruel Existe, y que está llevando a la Federación a expandirse por toda la provincia, que es uno de los retos que se ha marcado la nueva ejecutiva tras haberse incorporado ya a la misma seis asociaciones de pueblos y llegar a las 24 entidades federadas.

Buenos recuerdos no exentos de los malos tragos que a veces se pasaron

Haber estado al frente de la Federación Vecinal de Teruel es algo que todos los que han sido sus presidentes reconocen que es un orgullo a pesar de los malos tragos por los que a veces tuvieron que pasar, pese a ser un trabajo totalmente altruista y sin compensación alguna más allá de la satisfacción de trabajar por el bien común.

José Sola, que fue quien inició la Federación, dice que fueron años “muy emocionantes” y que hoy día se siente “contento de que esto continúe”.

Javier González define su experiencia como de “satisfacción total”, aunque admite que “hubo momentos muy duros por cosas que no entendía”.

María Pilar Izquierdo recuerda esa etapa al frente de la Federación como “muy bonita y con mucho agrado”, aunque lamenta que cueste tanto sacar adelante las cosas en la ciudad.

Carlos Llanos hace un balance positivo no solo de sus años sino de toda la trayectoria de la Federación con sus distintos presidentes. “Se han conseguido cosas, pero hace falta que sigamos luchando para conseguir mucho más todavía”, precisa. Francisco José González reconoce los años que estuvo al frente de la Federación como los “más importantes” de su vida, con excepción de los hijos que ha tenido. “No tengo más que buenos recuerdos, fue una oportunidad inesperada”, apunta.

Isidoro Esteban opina igual, máxime tras una intensa vida en política, cuando del movimiento vecinal destaca la “franqueza” con que se trabaja.