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Despliegue de la Guardia Civil en Andorra, donde fue detenido Pedro Lozano

El ‘Rambo de Requena’ emboscó a los agentes con intención de matar

Declaran ante la juez los guardias civiles que intentaron detenerle en Muniesa

El Rambo de Requena emboscó a los dos agentes que intentaron detenerle en Muniesa durante su huida y les disparó a bocajarro, a uno de ellos acorralándolo por detrás y apuntando a la cabeza. El abogado que representa a los guardias civiles, uno de los cuales resultó herido grave, aseguró que la instrucción del caso apunta con claridad a que el delincuente intentó asesinarlos con alevosía, por lo que podría enfrentarse como mínimo a cuarenta años de prisión.

El Juzgado de Calamocha tomó declaración a los dos agentes de la guardia civil, así como al propietario del vehículo que robó en Muniesa, y a la persona que fue secuestrada en Andorra, dentro de la instrucción abierta por esta causa contra Pedro Lozano, conocido popularmente como el Rambo de Requena por su historial delictivo y que fue detenido a principios de junio en la provincia de Teruel.

El jueves tuvieron lugar las declaraciones de los primeros testigos, según explicó el abogado Jorge Piedrafita, que representa a los dos guardias civiles contra los que disparó el delincuente en Muniesa cuando estos trataban de proceder a su identificación porque se había dado ya la alerta de su huida con un coche robado tras ser localizado en El Castellar.

De las declaraciones de se desprende que el Rambo de Requena emboscó a los agentes e intentó matarlos con alevosía para continuar su fuga. Uno de ellos resultó gravemente herido en un brazo, con el que se cubrió porque el disparo iba dirigido a la cabeza. Fue intervenido quirúrgicamente y tendrá que ser operado de nuevo dada la gravedad de las lesiones al recibir el disparo con una escopeta de postas.

Los hechos ocurrieron el pasado 8 de junio cuando Lozano fue detenido en Andorra mediante un amplio operativo policial, después de detectarse su presencia en El Castellar y enfrentarse a dos agentes de la guardia civil en el municipio de Muniesa que intentaron identificarle. En esa localidad tuvo que dejar el vehículo que había robado al bloquearle la salida el coche patrulla de la Guardia Civil, y allí robó otra furgoneta para continuar su huida.

Jorge Piedrafita, única acusación que estuvo presente en en el Juzgado de Calamocha donde se tomaron las declaraciones, explicó que los testimonios “pormenorizados y detallados” de los agentes permiten acreditar que el investigado “de forma consciente para eludir su detención, trató de acabar con la vida de los agentes mediante una acción de emboscada premeditada, disparando a los mismos a la cabeza, de forma sorpresiva y con ventaja, además de tratar de coger a uno de ellos por la espalda cuando estaba protegiendo a su compañero”.

Según el relato de los agentes, al detectar el vehículo donde iba el Rambo de Requena lo siguieron en el coche patrulla hasta que este se metió en una calle sin salida muy estrecha, por lo que quedó bloqueado.

Cuando los guardias iban a proceder a su identificación, el delincuente salió del coche dándoles la espalda y se giró sorprevisamente con la escopeta que ocultaba abriendo fuego a bocajarro contra el que iba en el asiento del conductor, que pudo esquivar el disparo y fue a parapetarse. El otro agente, que iba del lado del copiloto, disparó al delincuente para proteger a su compañero y se le encasquilló la pistola, lo que aprovechó el Rambo de Requena para ir por detrás y dispararle.

El agente se cubrió la cabeza con el brazo izquierdo, que es donde impactaron las postas, mientras el otro guardia, ya parapetado, abrió fuego para proteger a su compañero y el Rambo de Requena se dio a la fuga robando una furgoneta que tenía las llaves puestas, y cuyo propietario también declaró el jueves. 

Piedrafita explicó que el agente contra el que primero disparó Lozano acudió al auxilio de su compañero, que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por la gravedad de las lesiones, permaneció un mes ingresado en el hospital y tendrá que volver a ser operado de nuevo en el brazo donde impactaron las postas.

El abogado que representa a los agentes comentó que el relato de los mismos no deja lugar a dudas de la intención del investigado de acabar con la vida de los guardias civiles, puesto que al primero le disparó a bocajarro de forma sorpresiva aunque no le dio al protegerse el agente, y al segundo fue a por él por la espalda aprovechando que se le había encasquillado el arma.

Piedrafita se mostró satisfecho tras las declaraciones, según manifestó a este periódico, “ya que las mismas acreditan de forma nítida que el investigado de forma consciente y en plenas facultades, al verse detectado y para eludir la detención, de forma premeditada emboscó a los agentes de la guardia civil disparándoles de forma sorpresiva a la cabeza, a uno de ellos con alevosía por la espalda, acabando gravemente lesionado en un brazo al cubrirse del disparo, usando munición modificada para tratar de acabar  con la vida de los agentes”. Consideró que fue la “pericia profesional de estos lo que evitó que lograra su objetivo, además de obligarle a huir del lugar de los hechos evitando riesgos para la población”.

Cuarenta años

El letrado manifestó que mantendrá una acusación “firme y vigilante, practicando y proponiendo todos los medios de prueba precisa, para que el investigado reciba la máxima pena por las dos tentativas de asesinato, tenencia ilícita de armas, robo, daños y resto de delitos que se le imputan, al efecto de salvaguardar los derechos de los agentes que estuvieron a punto de perder la vida, resultando gravemente lesionado uno de ellos, al cumplir profesionalmente con sus cometidos de protección de la seguridad ciudadana”.

Aunque todavía es pronto para la calificación judicial de los hechos, Piedrafita estimó que por la tentativa de asesinato con alevosía podría pedir como mínimo 20 años por cada uno de los dos delitos, es decir, 40 en total, si bien aseguró que valorará si solicita la prisión permanente revisable. A eso habría que sumar otros 3 años por tenencia ilícita de armas, más las penas que se puedan solicitar por el amplio historial delictivo que arrastra.