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Desde la red de caminos locales del Parque Natural de Las Arcillas se puede coger la senda que transcurre paralela a la antigua traída de aguas, junto al arca de piedra de La Fontana

El tramo rural de la traída de aguas renacentista de la ciudad de Teruel, un bien protegido y desconocido

La red de senderos del parque de Las Arcillas conecta con la senda que transcurre hasta la Peña el Macho

Lejos de los objetivos de las cámaras y móviles con los que los turistas fotografían el acueducto-viaducto de Los Arcos, la trama rural de la antigua traída de aguas renacentista se recorre de forma fácil a pie partiendo de la red de senderos locales que transcurre por el parque periurbano de Las Arcillas y llegando hasta la razón de ser de esta formidable obra hidráulica levantada hace casi 500 años: la fuente de la Peña el Macho. Por el camino, tres acueductos, una mina, varias arcas y muros de piedra seca que sostiene la conducción subterránea realizada en cerámica, piezas que todavía se mantienen en muchos de sus tramos. 

Esta infraestructura de mediados del siglo XVI se construyó para llevar agua a la ciudad de Teruel, que hasta entonces se abastecía de la procedente de los aljibes medievales de la plaza del Torico, de otros más pequeños y de pozos distribuidos por otros puntos del casco urbano. 

La Traída de Aguas de Teruel está considerada como una de las obras de ingeniería más relevantes del Renacimiento español. Su construcción se debió a la necesidad de mejorar ese sistema de abastecimiento. Para ello se pensó en traer el agua desde una fuente situada a mitad de camino entre Teruel y Valdecebro, en la llamada Peña del Macho. Las obras comenzaron en 1537 pero pronto se abandonaron por su elevado coste económico.

Se reiniciaron sin embargo en 1551. Entonces, el Concejo de Teruel encargó el proyecto al arquitecto francés Pierres Vedel, que había trabajado ya en la ciudad con el recalce de la torre mudéjar de San Martín.

Cuatro kilómetros

A pesar de lo complicado de la actuación, las obras fueron a buen ritmo y un año más tarde se había completado el tramo existente entre la Peña el Macho y el Carrel. Para ello se había tendido una conducción de 4.450 metros, realizada con unos 12.000 arcaduces, -los caños de cerámica por donde pasa el agua-, 140 arquetas y dos minas subterráneas, una de ellas de 190 metros de longitud cruzando dos barrancos mediante arcos. En fechas posteriores se agregaron dos nuevos arcos y una mina para mejorar el trazado en tres puntos conflictivos. Para salvar el barranco que delimita por el noreste la ciudad, Vedel diseñó Los Arcos, estructura que da nombre a toda la traída de aguas y por donde la conducción se adentra en el centro urbano a través de la muralla.

A lo largo del tiempo la traída fue objeto de labores de mantenimiento y de algunas reformas de entidad. A mediados del siglo XIX se sustituyó el tendido de arcaduces por una conducción de hierro en el tramo rural entre la Mina del Collado y el arca de piedra picada al pie del actual depósito de agua. Esta obra supuso un  cambio parcial del trazado, lo que ha permitido que se conservan algunos tramos de la conducción original de arcaduces  en este entorno.

Así se describe en la declaración de Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento del acueducto de Los Arcos, que incluye toda la traída de aguas, y que se publicó, hace ahora 13 años, el 20 de octubre de 2007.

A finales del siglo XIX se consideraba que esta traída era insuficiente y se comenzaron a trabajar en varias propuestas que culminaron con la construcción del actual embalse del Arquillo, que fue inaugurado en 1967.

Un paseo por la zona desde la red de senderos locales del parque periurbano de Las Arcillas permite descubrir los restos de esta antigua traída, las arcas, las antiguas canalizaciones y los arcos que salvan los barrancos hasta ir ganando la cota que llega hasta la fuente de la Peña el Macho, situada hoy en día debajo de uno de los puentes de la autovía A-23 que salva precisamente el barranco por donde pasa el río Seco. Una senda estrecha, que  en varios tramos pasa por encima de las canalizaciones, permite hacer el recorrido a pie.

Dado su interés patrimonial, varios han sido los intentos por poner en valor este antigua traída de aguas. El pleno del Ayuntamiento de Teruel aprobó en febrero de 2018 una propuesta del grupo municipal del PSOE para actuar en él, buscar financiación y comprometerse a intervenir en ella. De momento, esta actuación no sería a corto plazo. El concejal de Infraestructuras, Juan Carlos Cruzado, señaló que los técnicos comprobaron el estado de este tramo rural de la traída de aguas pero de momento no hay ningún proyecto para intervenir. Comentó la posibilidad de actuar en el sendero de forma independiente a las actuaciones en la infraestructura, que al ser BIC necesita autorización de Patrimonio y que tiene un tramo en suelo particular.

Las actuaciones municipales en la traída renacentista se centran ahora mismo en el tramo urbano. Ya se ha redactado por parte del arquitecto José Ángel Gil el proyecto para intervenir en el Arquillo del barrio del Carrel y en la fuente del Calvario, situada entre el Arquillo y el depósito de agua del cementerio. Esta actuación, valorada en 208.000 euros, está incluida en la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible (Edusi) que se cofinancia con fondos europeos Feder.

La historia que hay detrás de esta infraestructura y del arquitecto Pierres Vedel ha sido objeto también de la preparación de un documental, Pierres Vedel y la magia del agua, que se rodó hace ahora un año, con un recorrido por este tramo rural de la traída de aguas. Este audiovisual, dirigido por el realizador José Ángel Guimerá, se presentará en unas semanas y se completa con una web del mismo nombre que arroja luz sobre la figura de este arquitecto e ingeniero francés considerado la figura más relevante de la arquitectura del siglo XVI en el Sur de Aragón.