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El Tribunal Supremo ratifica la condena para el padre que violó a dos de sus hijas El Tribunal Supremo ratifica la condena para el padre que violó a dos de sus hijas
El hombre que violó a dos de sus hijas cuando fue juzgado en la Audiencia

El Tribunal Supremo ratifica la condena para el padre que violó a dos de sus hijas

El acusado alegó unos supuestos mensajes en su móvil que consentirían la relación y que no se han localizado

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha ratificado la sentencia condenatoria de 24 años de prisión contra el hombre que fue condenado hace un año por la Audiencia Provincial de Teruel por violar a dos de sus hijas siendo menores de edad. El alto tribunal ha rechazado el último recurso de casación presentado por el acusado, Jaime B.J., después de que tampoco prosperara el que interpuso ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón.

En sus últimas apelaciones el agresor sexual ha alegado la supuesta existencia de unos mensajes en su móvil que demostrarían, según él, que la relación con una de sus hijas era consentida, pero dichas conversaciones no existen en el terminal como puso de manifiesto la pericial llevada a cabo por la Guardia Civil. En su recurso llegó a reprochar que no se hubiese intentado recuperar los mensajes borrados.

En su resolución, el Tribunal Supremo ratifica la sentencia inicial con la condena de 24 años de prisión y le impone el pago de las costas procesales, insistiendo en que las víctimas han declarado siempre de forma precisa y concreta, aportando detalles de las violaciones, cuando las versiones que siempre ha dado el acusado carecen de lógica y han presentado constantes contradicciones.

Este caso es uno de los muchos que se han juzgado en los últimos meses sobre esta lacra que suponen las agresiones y abusos sexuales a menores, cada vez más presentes en los juzgados. En marzo se llegó a ver en la Audiencia Provincial un caso en el que la víctima era una menor de 3 años, y esta misma semana se juzgó a un hombre acusado de haber abusado sexualmente de su hija cuando tenía entre 8 y 11 años de edad.

Para este mes de mayo hay señalados otros tres juicios en la Audiencia Provincial por presuntos delitos de abusos sexuales a menores de 16 años, dos de ellos instruidos en los juzgados de Alcañiz y el tercero en el Juzgado de Instrucción número 1 de Teruel.

Veinticuatro años de cárcel

El caso sobre el que se ha pronunciado ahora el Tribunal Supremo fue juzgado en junio del año pasado y la Audiencia Provincial condenó al padre de dos menores de haberlas violado, a una de ellas sin penetración, por lo que le impuso una pena de 24 años de prisión en total.

Por las agresiones sexuales a la mayor de ellas, que no era hija biológica sino de la esposa del acusado pero a la que había reconocido como tal, se le condenó a 15 años de prisión después de que se hubiese demostrado que había empezado a tener relaciones sexuales con ella desde que contaba 13 años de edad.

La sentencia de origen de la Audiencia Provincial consideró probado que el padre la había violado de manera continuada, e incrementando la periodicidad de los coitos de unas dos veces al mes al principio, a hacerlo de dos a tres veces por semana cuando la muchacha contaba con 17 años.

La víctima lloraba y se oponía rogándole que no lo hiciera, como quedó demostrado y recogió la sentencia, y cuando la menor se negaba y trataba de zafarse le pegaba con la mano o con una correa, o bien le amenazaba con las consecuencias que su negativa podía tener. Además, le decía que “era suya” y que hacía eso para protegerla porque era su padre.

Por las agresiones sexuales a otra de sus hijas la Audiencia le condenó a nueve años de prisión. En este caso, la sentencia original dio por probado que el padre comenzó a abusar de ella cuando tenía catorce años de edad y empezó a tocar los pechos y la zona genital por dentro de la ropa de la niña. Al principio la víctima quedó en estado de shock, y en las siguientes ocasiones en las que la manoseó, ante la resistencia de la hija le pegó con una correa y la amenazó.

El calvario de las víctimas finalizó en abril de 2019 cuando la hija mayor reveló a la madre lo que estaba pasando y la otra hija contó también los abusos que había sufrido de su padre. La madre lo denunció ante la Guardia Civil y fue detenido, siendo enviado a prisión. Pese a tener una orden de incomunicación, intentó hacerlo con otra hija acosándola a través de terceros para que mediara ante lo que había pasado.

El relato desgarrador de las víctimas visibilizó el infierno que habían padecido las menores al igual que la madre, ya que se destapó que la relación que mantenía el acusado con su esposa y sus hijos (cuatro en total) era de dominio sobre ellos. Las dos víctimas tuvieron que recibir tratamiento psicológico.

La sentencia que ahora ha ratificado el Supremo retira también al padre la patria potestad, le impone la libertad vigilada por el tiempo de ocho años a ejecutar con posterioridad al cumplimiento de la pena, y le prohíbe aproximarse a menos de quinientos metros de las dos víctimas y de una tercera hija que tiene, así como a intentar comunicarse con ellas por cualquier medio por el tiempo de veinte años. También le obliga a indemnizarlas con 20.000 euros.

El Supremo rechaza los últimos alegatos del violador porque esos mensajes que dice que recibió consintiendo la relación no han sido encontrados en su móvil, y el alegato de que no se buscaron en la memoria borrada está fuera de lugar porque ni lo pidió en su día ni nada de ello se llegó a debatir en el juicio oral.

Además, el alto tribunal considera que la prueba de las agresiones sexuales a la hija mayor “fue concluyente”, puesto que fueron continuas desde los 13 años hasta su mayoría de edad y “existe prueba sobrada, sobre la base, además, de unas comunicaciones que se han revelado inexistentes”. Recalca igualmente que las víctimas han mantenido siempre su declaración de forma coherente sin apreciar ánimos espúreos, cuando el acusado ha entrado siempre en contradicciones e incluso en el juicio llegó a mostrarse arrepentido, aunque sin reconocer los delitos al afirmar: “Pido perdón a mis hijas, pero el delito que he cometido es sacarlas adelante”.