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Lucía Madroñero y los alumnos de la escuela de Valjunquera, en una excursión

Generación Docentes: estudiantes de ciudad que aprenden a ser maestros rurales

La Fundación Princesa de Girona beca a 30 alumnos de Magisterio para hacer prácticas en pueblos
Cruz Aguilar

Cinco estudiantes de último curso de Magisterio, todos ellos procedentes de ciudades o grandes núcleos de población, disfrutan de una beca de formación en tres Colegios Rurales Agrupados (CRAs) de la Provincia de Teruel. Las prácticas se enmarcan en el proyecto Generación Docentes de la Fundación Princesa de Girona, que consiste en la formación de estudiantes de magisterio en aulas rurales de comunidades autónomas diferentes a la suya. 
El programa se propone seleccionar anualmente a 30 jóvenes para que realicen sus prácticas en una escuela rural de referencia y la finalidad es que se conviertan en docentes transformadores, con capacidad para innovar y generar soluciones a los grandes retos educativos. En esta primera edición las prácticas se están llevando a cabo en centros de Aragón, Extremadura y Galicia. Los 30 alumnos proceden de 11 Comunidades Autónomas diferentes y siempre de grandes núcleos de población. En Teruel hay 2 becarios en el CRA Martín del Río, otros 2 en el Alifara, con sede en La Fresneda y un quinto en el CRA Pablo Antonio Crespo, en Aliaga.
El programa se dirige a jóvenes estudiantes que tengan como máximo 25 años en el momento de realizar su solicitud de  Educación Infantil o Primaria de cualquier universidad española, y realizan sus prácticas y su trabajo de fin de grado en un período de 4 meses comprendidos entre enero y junio, coincidiendo con su último curso en el grado. 
La Fundación financia la movilidad de los seleccionados entre comunidades autónomas y colabora con universidades de todo el país en el reconocimiento académico de estas prácticas curriculares, que cuentan además con el acompañamiento de varios tutores especializados. Generación Docentes es un programa singular dirigido a los docentes del futuro, comprometidos con la educación y la sociedad del cambio. La beca consiste en una estancia de cuatro meses en una escuela rural de referencia, donde aprender de manera significativa y transversal en un entorno donde la baja ratio favorece la experimentación y la pedagogía activa.
Los participantes reciben una ayuda económica de hasta 3.000 euros para sufragar los gastos de desplazamiento y el alojamiento en una comunidad autónoma diferente a la de residencia. Además participan en jornadas experienciales y formativas que les permiten sumarse a una comunidad activa de aprendizaje de la que también forman parte el resto de los jóvenes seleccionados.  También reciben apoyo para el desarrollo de su trabajo de fin de grado y acompañamiento tutorías de la universidad junto a dos docentes durante las prácticas.
Sin embargo, lo más valorado de la beca, según explicaron los propios protagonistas, es que les ha permitido conocer la realidad socioeducativa de otro territorio y, sobre todo, acercarse a la escuela rural, una gran desconocida en la actividad docente de las facultades de Magisterio.

Convocatoria para 2022
Pilar Abós, que es asesora y profesora del proyecto en la provincia de Teruel, destaca la importancia de este programa “para dar visibilidad a la escuela rural”.  Para los CRAs que reciben a estos estudiantes constituye “una gran aportación” porque son estudiantes con un perfil relevante no solo por currículo, sino que también se tiene en cuenta una serie de habilidades, intereses y expectativas. 
Ahora se ha abierto una nueva convocatoria, que se desarrollará entre febrero y junio de 2022 y Abós anima a participar a los estudiantes de Teruel puesto que puede ser una experiencia “muy gratificante”, adelanta. Los 30 becados fueron seleccionados entre un centenar de personas aunque la previsión es que este año la demanda aumente, según comentó la asesora de Generación Docentes en Teruel.
Abós apuesta por incluir una mayor especialización sobre la escuela rural en las universidades y señala al respecto que desde este año hay dos asignaturas optativas específicas sobre este tema en el campus de Teruel. También buscan implantar una Mención que ofrezca unos contenidos más completos a quienes deseen profundizar académicamente en la educación rural.

Una formación necesaria
En este sentido también se pronuncia Jiale Chen, que es un estudiante de último curso de Magisterio procedente de Cáceres que está realizando la beca Generación Docentes en el CRA Martín del Río, quien comenta que en las comunidades autónomas con mayor ruralidad, como Extremadura, Aragón o Galicia, “es muy necesaria esta formación” porque, añade, “lo que no te suelen contar en la carrera es que tu primer destino, al aprobar las oposiciones, será casi con seguridad un colegio rural”. 
Por su parte Lucía Madroñero, que es de Vila-Real (Castellón) y ahora está dando clase en Valjunquera, señala que la preparación es clave para luego poder elegir este tipo de docencia: “Si no te enseñan no vas a elegirla de forma voluntaria porque es muy diferente, no sabrías hacerlo”, dice. Lamenta que la mayor parte de los maestros que acaban la carrera “ni siquiera se plantean trabajar en una escuela rural”. 
Y es que, como apunta Abril Martín que es de Benicarló (Castellón) y realiza las prácticas en el CRA de Martin Del Río, “la diversidad de edades influye mucho a la hora de enseñar”.