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El obispo Antonio Gómez Cantero se dirige al altar de la Catedral para celebrar misa el domingo. Bykofoto/Antonio García

Gómez Cantero se despide de la Diócesis de Teruel y Albarracín y pide unidad para “levantar esta tierra y este pueblo”

Ha sido nombrado por el Papa obispo coadjutor de Almería

El hasta ahora obispo de la Diócesis de Teruel y Albarracín, Antonio Gómez Cantero, se despidió el domingo de la sociedad turolense y de su comunidad religiosa llamando a la unidad. Gómez Cantero, que a principios de enero fue nombrado por el Papa obispo coadjutor de Almería, celebró dos eucaristías en la Catedral de Teruel y se mostró muy emocionado después de cuatro años a la cabeza de la iglesia turolense.

Se va en un momento marcado por la pandemia, a cuyas víctimas dedicó sus primeras palabras de recuerdo en su homilía de despedida, para seguir después dando las gracias a cada uno de los que forman esta diócesis y a los que la rodean.

Gómez Cantero recordó que desde que llegó “os alenté a ser comunidad” desde la diversidad de todos los que la conforman.

Conocedor de la realidad de la provincia, destacó que, gracias al esfuerzo de todos, “hemos sido capaces de alentar la ilusión de una iglesia viva, y aunque seamos pocos, nos mantenía en tensión la referencia a las primeras comunidades cristianas, que también eran pequeñas”.

Convencido de que el “inmovilismo”, es un lujo que la Iglesia actual no se puede permitir, agradeció a los  sacerdotes y al diácono que han escuchado y seguido sus propuestas. También puso en valor el trabajo de entidades como Cáritas, Manos Unidas, Acción Católica o la Pastoral Penitenciaria antes de agradecer su trato a las autoridades a nivel local y provincial, muchos de ellos presentes en la misa celebrada por la mañana siguiendo las restricciones propias de la situación sanitaria actual.

Para el final dejó un profundo agradecimiento a las personas que ha tenido más cercanas y en especial al vicario general, Alfonso Belenguer, que tras la eucaristía dirigió una palabras para resumir la trayectoria de Antonio Gómez al frente de la Diócesis de Teruel y Albarracín.

Si en las ofrendas se entregaron unos libros con la recopilación de los escritos y la actividad pastoral de estos cuatro años, Antonio Gómez también recibió un báculo pastoral con su sello labrado en plata. A continuación, Belenguer hilvanó con sus palabras los hitos más importantes del paso de Antonio Gómez por la Diócesis de Teruel y destacó la “sensibilidad” que ha tenido con la ”idiosincrasia de esta tierra”, como se demostró en la carta pastoral conjunta sobre la Iglesia en Aragón al servicio del mundo rural, titulada Nazaret era un pueblo pequeño.

“Agradecemos que valore nuestra tierra”, dijo el vicario general que avanzó que el ya obispo coadjutor de Almería volverá a Teruel para inaugurar la renovación del Museo de Arte Sacro “un sueño hecho realidad” y las obras de la torre de la Catedral.

Un adiós menos multitudinario pero con la misma emoción

Antonio Gómez Cantero no se pudo despedir el domingo como vino. Cuando fue ordenado obispo, el 21 de enero de 2017, estuvo acompañado por cuatro cardenales y 30 obispos. El acceso a la catedral de Teruel estuvo marcado por un aforo del 25% y se celebraron dos eucaristías, una por la mañana para los fieles y otra por la tarde para sacerdotes, diácono y otros religiosos. Pero fue igual de emotivo, con momentos entrañables como la jota que le dedicó el cantador Ismael López. Si hace cuatro años se emocionó en varios momentos de la ceremonia ayer también lo hizo. Cuando llegó a Teruel venía de Palencia y sentía que eran tierras hermanas. Ahora se marcha a Almería, “una diócesis con 800.000 habitantes”, tras la  petición de su obispo, Adolfo González Montes,de contar en la diócesis con un obispo coadjutor.

Tras su marcha, se nombrará un administrador apostólico para la Diócesis de Teruel y Albarracín hasta que el Papa nombre a un nuevo obispo. “Confiamos que nos den otro pastor excelente”, pidió el vicario general.