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Juan Alberto Belloch: Juan Alberto Belloch:
Juan Alberto Belloch, en su despacho de la Audiencia de Zaragoza. EFE / Javier Cebollada

Juan Alberto Belloch: "En Aragón ha habido políticas para mejorar Teruel, pero no a nivel estatal"

El jurista y político natural de Mora de Rubielos se jubila tras una larga trayectoria
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Por Ainhoa García Mendaza / Aragón Press

A punto de cumplir 72 años, Juan Alberto Belloch se jubila tras una larga trayectoria en la judicatura y la política, testigo de tiempos convulsos en un país que, a su juicio, tiene en Cataluña, en términos institucionales, una situación “mucho más peligrosa” que la que provocaba el terrorismo.

“Superministro” de Justicia e Interior en el último Gobierno de Felipe González y alcalde de Zaragoza durante doce años, Belloch (Mora de Rubielos, Teruel, 1950) cuelga la toga el próximo 3 de febrero y, ya de mudanza en su despacho en la Audiencia Provincial de Zaragoza, repasa su trayectoria convencido de que se le recordará por la Expo de Zaragoza de 2008.

-Toda una vida dedicada a la justicia y a la política.¿Con cuál de las dos se queda?
- Yo, un juez contagiado por el vicio de la política democrática.

- ¿Cuál fue el momento más difícil como ministro de Justicia e Interior?
-Como ministro de Interior, sin duda la fuga de Roldán.

Como ministro de Justicia, la verdad es que no hay ningún momento de crispación. Al revés, subrayaría lo único que fue positivo, la aprobación del Código Penal de 1996, la Ley del Jurado y la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita.

- El terrorismo fue una de las... (contesta sin acabar la pregunta).
- La primera. El terrorismo ha tenido un poder real, provocando comportamientos, por parte de todos, de una cierta forma de aceptación del fenómeno. Fuera del ámbito estricto de las personas interesadas, tardó mucho tiempo en que la sociedad resucitara. Resucitó con las “manos blancas”, pero hasta ese momento había un déficit clarísimo de combate del terrorismo por parte de la sociedad.

- ¿Cómo vivió el fin de ETA como ciudadano?
- Fue un momento verdaderamente feliz, ese día. Después las cosas se han ido enturbiando y haciéndose más difíciles, porque el “postparto” es muy duro. Hay que darse cuenta que no te ibas a levantar pensando a quien han matado esta vez, a qué compañero o qué amigo, o qué empresario ha recibido amenazas y coacciones, que eso desaparezca es un bien magnífico que a lo mejor no se sabe apreciar lo suficiente. Lo gris, los homenajes ridículos a etarras porque salgan de prisión, no pueden oscurecer los magníficos beneficios que resultaron para este país y para mucha gente concreta el fin de ETA.

Luis Roldán

- Se ha referido al ex director general de la Guardia Civil Luis Roldán, que fue detenido cuando usted era ministro ¿Tenía manta de la que tirar?
- Todo el mundo decía que sí, después en la práctica vimos que podía aportar cosas interesantes a los números de corrupción durante la época en la que él era director general, pero no se extendió como una supuesta mancha de aceite a grandes manifestaciones, declaraciones o confesiones. Simplemente se le aplicó la ley de una manera rigurosa y con una instrucción perfecta que posibilitó que fuera condenado por todos los delitos de los que le acusaba el Ministerio Fiscal.

- ¿Cómo eran los consejos de ministros cuando la corrupción asediaba al último Gobierno de Felipe González?
- La desolación. El que por la mañana tuvieras que mirar a la prensa esperando a ver hoy qué pasa era una angustia evidente. Normalmente solíamos hacer un encuentro previo con Rubalcaba y con Felipe, y también con el ministro de Defensa, y hacíamos un poco de Gobierno de guardia para afrontar las situaciones de terrorismo, pero era el conjunto del Gobierno el que llevaba el tema.

- ¿En lo personal cómo le afectaba la situación?
- En la convicción de que había que luchar contra la corrupción en cualquier forma. Mucha gente me lo reprochó después en términos políticos diciendo que levantar y sancionar las conductas de corrupción podían haber determinado la pérdida de las elecciones. Desde mi punto de vista, la cosa no tenía alternativa. Personalmente pienso que ni siquiera tuvo coste electoral; ayudó a lo contrario, a decir que había esperanza y que se combatía contra la corrupción.

- ¿Considera el pluripartidismo mejor o peor para la democracia?
- Siempre he sido partidario de un bipartidismo como mecanismo electoral, y que es el que mejor ha funcionado. Es una fórmula que condiciona menos que la de tener que ir sumando la voluntad particular de pequeños grupos o de medianos grupos parlamentarios. Esa dependencia permanente desgasta innecesariamente. Y caso de depender de alguien, mi opinión particular es muy clara: más vale depender de un partido centrista que no de la izquierda o la extrema izquierda. El gobierno correcto que hubiera mejorado la cosas era el del PSOE y Ciudadanos, pero quien tuvo la posibilidad de optar por esa vía renunció, y ha determinado el resto de circunstancias.

Los problemas de Teruel

- Usted es de Mora de Rubielos ¿Comparte las demandas de Teruel Existe?
- Hombre... esa es una pregunta muy difícil. Es obvio que la provincia de Teruel ha tenido escaso apoyo del Gobierno central, no tanto del Gobierno autonómico, en el que ha habido muchas políticas dirigidas claramente a mejorar la situación. Pero a nivel estatal, la verdad es que ha habido décadas de casi abandono, y por tanto este tipo de manifestaciones, aunque a medio plazo pueden llegar a ser un problema, a cantonalizar la política de una manera absoluta, se ha hecho inevitable.

- Desde el punto de vista democrático ¿son equiparables en los extremos Vox y Podemos?
-En cuanto a ideología, sí. Son en ambos casos partidos radicales, en un caso teórico más cercano no al comunismo, como se empeña en decir la derecha, sino a un populismo venezolano, y Vox está siempre bordeando la inconstitucionalidad. Pueden representar los extremos, y como tales, no son mis favoritos.Ahora que ya dejo de ser juez, lo puedo decir con claridad: yo creo, por descontado, en gobiernos de centro-izquierda, y cuando convenga cambiar, porque no se han hecho las cosas bien o porque hay cansancio, ahí está un gobierno de centro-derecha, pero nunca un gobierno de extrema derecha o uno de extrema izquierda.

- ¿Qué le parece el choque entre el Ejecutivo y el poder judicial a cuenta de la pandemia?
- Las relaciones con el Gobierno han sido respetuosas, no ha habido actos que impliquen una quiebra de los principios que rigen la separación de poderes. Que de vez en cuando no le den la razón al Gobierno es natural, es lógico y están para eso. El único tema que realmente es escandaloso es que no se renueve el Consejo General del Poder Judicial. Ese sí que es un tema que afecta gravemente al sistema institucional y que hace que casi todas las decisiones que adopta adolecen de una falta de legitimidad y de credibilidad. Deberían haber dimitido e irse a su casa.

- Si hubiera estado en el Constitucional, ¿habría anulado el estado de alarma?
- No. Sinceramente no.

- ¿Cree que judicialmente no se sostiene?
- En términos jurídicos, es razonable, en términos político-constitucionales yo creo que no.

- ¿Y la del ‘procés’?
- Me parece muy adecuada, la hubiera firmado yo en esos términos.

Cataluña

-¿Es reconducible la situación de Cataluña?
- Mi padre, que murió desgraciadamente hace muchos años, decía que el único problema real que había en España no era el País Vasco, sino Cataluña. Lo decía cuando el terrorismo estaba en pleno auge, y puede ser que mi padre tuviera razón, que es mucho más peligrosa, en términos institucionales, la situación en Cataluña que la que provocaba el terrorismo, que generaba y genera dolor, rabia, indignación, pero no cuestiona el estado de derecho. En el fondo, al revés, lo reafirma.

En el País Vasco ha habido una reacción muy clara a favor de olvidarse de los tiempos negros del terrorismo, sin perjuicio de que quede alguna secuela política partidaria, pero en definitiva, es una guerra que parece razonablemente acabada y ganada. Sin embargo Cataluña no tiene aspecto de que esté maduro el tema. A medio plazo llegarán a la convicción de que no hay absolutamente nada que hacer y que cualquier Gobierno de España mantendrá los mismos puntos de vista, es decir, no a ninguna clase de referéndum y no en términos globales a cualquier planteamiento independentista. Cataluña todavía requiere de alguna otra derrota del independentismo para que reaccionen. Entretanto, va a durar.

- ¿Se siente identificado con el PSOE de Pedro Sánchez?
- Te lo contesto al revés, yo sólo me he sentido verdaderamente identificado con Felipe, con su Gobierno, del que formé parte y a mucha honra. El nivel que alcanzó Felipe González no lo ha alcanzado ningún otro político español, ni siquiera desde la Restauración y no digamos en la República, que mucho teóricamente tener un pensamiento muy progresista, pero eran unos incompetentes en materia de gestión absoluta.Desde mi punto de vista, hay un punto claro: es para mi un error sin matices el formar Gobierno con base a una barbaridad de partidos minoritarios, además claramente radicales. La forma de Gobierno que eligió Sánchez seguramente no le dieron otra opción desde el punto de vista de la oposición, pero yo hubiera preferido quedarme en la oposición a tener que formar gobierno del modo que lo ha formado.

- Sin embargo, el presidente de Aragón, Javier Lambán,gobierna con Podemos y no parece que tenga tanto problema.
- Es que Lambán es muy listo. Es capaz de construir los consensos en sitios inverosímiles y en eso, en cierto modo, me reconozco. Como él, hice de la búsqueda del consenso el eje total de mi política. De Lambán yo no tengo ninguna duda de que será el siguiente presidente de la Comunidad Autónoma, porque no tiene rival.

- ¿Ve al PSOE en disposición de recuperar la alcaldía de Zaragoza (ahora en manos del popular Jorge Azcón)?
- Muy complicado, porque ni siquiera tenemos, que yo sepa...

- Pero Pilar Alegría ganó las pasadas elecciones.
- Porque era una candidata realmente fuerte. De hecho la han nombrado ministra (de Educación) y con todo motivo. La conozco mucho y aposté por ella de una manera explícita cuando podía apostar. Pero un personaje de ese calibre político, en este momento, en el PSOE no lo veo. Ojalá me equivoque o aparezca, que aún hay tiempo.

-¿Por qué cree que será recordado?
- Por la Expo.