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La Confederación de Asociaciones de Vecinos en Aragón dibuja su hoja de ruta en una reunión en Teruel La Confederación de Asociaciones de Vecinos en Aragón dibuja su hoja de ruta en una reunión en Teruel
Representantes institucionales reunidos con los delegados de CAVA. Antonio García / Bykofoto

La Confederación de Asociaciones de Vecinos en Aragón dibuja su hoja de ruta en una reunión en Teruel

Cuarenta delegados participaron en la asamblea
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Teruel acogió el fin de semana la asamblea anual ordinaria de la Confederación de Asociaciones Vecinales de Aragón (CAVA), a la que acudieron cuarenta delegados de asociaciones de las tres provincias, diez procedentes de diferentes municipios de Teruel, diez de la provincia de Huesca y veinte de Teruel.

En dicha reunión se marcó la hoja de ruta que marcará las actuaciones y líneas de trabajo de la CAVA durante el próximo año

Dichas líneas estarán determinadas por seis ejes fundamentales. El primero se refiere a la extensión territorial del movimiento vecinal aragonés, incidiendo en el medio rural, profundizando en el contacto con asociaciones aragonesas que, sin ser estrictamente vecinales, comparten estructuras y finalidades, como asociaciones de tipo cultural.

El segundo eje se refiere a potenciar y extender la Red de Mujeres Vecinales de Aragón, consolidando el grupo de trabajo que ya existe a este respecto y estableciendo contacto con plataformas, colectivos y asociaciones de mujeres o de amas de casa, especialmente en los pueblos. Desde hace tres años se vienen realizando encuentros entre las mujeres que pertenecen a dicha red; en Alcañiz, Huesca, Zaragoza, y está previsto que el próximo tenga lugar en Teruel.

El tercer eje tiene que ver con  la sanidad, y su objetivo es seguir consolidando el trabajo de coordinación con los representantes de la sociedad civil en los consejos de los centros de salud, y promocionar la participación ciudadana en los consejos de salud.

El cuarto eje se refiere al Observatorio Aragonés de la Soledad, impulsando la sensibilización con el problema de la soledad no deseada que se ha visto incrementada tras la pandemia, y que no solo afecta a las personas de avanzada edad, si bien siguen siendo el colectivo más afectado. En este sentido existen ya diferentes proyectos de trabajo, como Activas Mayores Vecinales, Brecha Digital, Trabajo Intergeneracional, Acompañando Teruel y Acompañando Utrillas.

En quinto lugar, la CAVA se propone seguir incrementando su presencia y su relación con las instituciones de gobierno, como pueden ser diputaciones provinciales y diferentes consejerías del Gobierno de Aragón, además de plataformas y organizaciones sociales cuyos intereses sean similares a los vecinales.

Esos cinco ejes son los que figuraban en el documento preparado para las delegaciones de la CAVA, y a estos se añadió un sexto durante la asamblea, que se refiere a “la necesidad de implicar a la gente joven en el asociacionismo vecinal y hacer un plan de trabajo para atraer a los jóvenes a la federación”, explicaba Pepe Polo, que es presidente de la CAVA.

“Al final todo esto no es más que establecer en general las acciones que debemos emprender en beneficio de la escuela pública, en contra se seguir destinando fondos a la concertada, de incrementar nuestra capacidad de acción... marcar la filosofía de trabajo que tiene que dirigir nuestro trabajo”, explicó Pepe Polo, que es presidente de la CAVA.

La zaragozana Carmen Turégano, vicepresidenta de la confederación que reúne a cerca de cien asociaciones vecinales de todo Aragón, explicaba que el objetivo es “continuista” en el sentido de que “se insiste en seguir trabajando en los consejos de los centros de salud, en la Red de Mujeres Vecinales de Aragón o en la amplicación del territorio”. A este respecto, Turégano explicó que la movilización de los pueblos pequeños de la provincia de Teruel es un ejemplo a seguir en provincias como Zaragoza, “donde no existen tantas asociaciones culturales o de amas de casa, y tenemos que contactar con ellas porque cuantos más seamos más poder tendremos para hacer cosas”. Carmen Turégano explicó que la CAVA está “muy en conexión con las mujeres de Teruel, porque a pesar de ser una ciudad pequeña es sorprendente la cantidad de mujeres con ganas de trabajar y asociarse que existen”. La vicepresidenta destacó que en la provincia de Teruel existe una gran conciencia asociacionista, “porque en todos los pequeños pueblos hay asociaciones vecinales, culturales o de amas de casa, y aunque algunas no sean estrictamente vecinales, porque no es habitual que en pueblos de 100 o 300 habitantes, no tenemos por qué rechazar a las otras”.

Turégano explicó que durante la asamblea también se trataron temas como el de las Comunidades Ciudadanas Energéticas “que existen el lugares como Luco de Jiloca, por ejemplo”. En este sentido el objetivo que se marca la CAVA según el documento aprobado es “avanzar hacia grandes cuotas de autoabastecimiento en la Comunidad, con la energía fotovoltáica como mejor alternativa para la autogeneración y el autoconsumo”, con la finalidad de “proporcionar beneficios ambientales, económicos, culturales y sociales a sus miembros, en lugar de ganancias financieras”.

Turégano matizó que “la pandemia ha hecho mucho daño al asociacionismo porque el miedo que generó a salir y relacionarse, sobre todo entre la gente mayor. Pero precisamente estamos reflotando la actividad a través de hacer encuentros entre mayores, para darles vida y tener objetivos de hacer cosas, de divertirse y disfrutar”.

En Aragón hay un total de 96 asociaciones de vecinos federadas, con un total de 35.000 socios.

En la apertura de la asamblea, que tuvo lugar por la mañana en el centro social de San Julián, acudieron diferentes representantes institucionales, en concreto Julio Esteban, concejal de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Teruel, Eduardo Suárez, cuarto teniente alcalde del Consistorio, José Herrero, presidente de la Comarca Comunidad de Teruel, y Beatriz Redón, en representación de la Diputación Provincial.

Tras una comida en la que participaron todos los delegadores aragoneses, la comitiva recorrió los lugares de la Guerra Civil en Teruel, en un recorrido urbano en el que conocieron la historia y los puntos calientes de la conquista de Teruel en el invierno de 1938-39, primero por la República y después por los sublevados.