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La fiscalía mantiene los 11 años para el acusado de abusos sexuales a una niña de 3 años La fiscalía mantiene los 11 años para el acusado de abusos sexuales a una niña de 3 años
El acusado, en la Audiencia

La fiscalía mantiene los 11 años para el acusado de abusos sexuales a una niña de 3 años

El juicio, aplazado en varias ocasiones, comenzó el martes pero hubo que suspenderlo y se retomará el 7 de abril

La Fiscalía mantendrá la solicitud de 11 años de prisión para el  acusado de un presunto abuso sexual de una niña de 3 años en enero de 2019, cuyo juicio se había pospuesto varias veces en la Audiencia Provincial de Teruel y que por fin pudo iniciarse, aunque no concluyó y se retomará el próximo día 7 de abril. El acusado, E.M.M., de más de 60 años de edad, es familia política de la víctima y niega los hechos, al igual que su esposa, si bien el ministerio público considera que los informes de los médicos forenses son concluyentes por el alto índice de credibilidad que tiene el testimonio de la niña.

El juicio había sido señalado varias veces por la Audiencia Provincial, la última vez el 30 de junio del año pasado, pero la defensa pidió que se aplazara al no poder declarar dos testigos que se encontraban en Bogotá y ser imposible su declaración por videoconferencia. Al ser su testimonio una prueba exculpatoria, según la defensa, y a la espera de que pudieran viajar en los meses siguientes, se aceptó posponer la vista, que finalmente se celebró el martes pero sin la comparecencia de estos testigos, si bien se aportó una declaración jurada.

El juicio discurrió con normalidad hasta que hubo que reproducir la grabación con el testimonio de la niña, pero problemas técnicos lo impidieron, por lo que se acordó suspender de nuevo el juicio. Se retomará el día 7 de abril con el visionado del vídeo en el que la menor explica lo sucedido cuando se le hizo la valoración psicológica, y la presentación de las conclusiones por las partes.

A falta de que concluya el juicio, el fiscal del caso, Benito Soriano, explicó que mantendrá la acusación por un delito de abusos sexuales a una menor de edad, por el que pide 11 años de prisión, además de una inhabilitación durante 15 años para ejercer cualquier profesión en la que tenga que relacionarse con menores. Sí introducirá una modificación en su escrito para solicitar la libertad vigilada durante cinco o seis años. No pedirá en cambio indemnización al haber renunciado a ella los padres de la víctima, puesto que no hay acusación particular.

Los hechos juzgados ocurrieron a finales de enero de 2019 en un municipio turolense próximo a la capital, donde residía la menor con sus progenitores, mientras que en el piso superior vivía el acusado con su mujer, que es tía consanguínea del padre de la víctima, y en ese momento estaban también con ellos su hijo, la nuera y dos nietas.

Según quedó de manifiesto en la vista, tanto la niña de 3 años como su hermanito subían con frecuencia al piso superior de los familiares a jugar con las nietas del acusado, hasta que un día al bajar la menor se quejó de que le dolían los genitales cuando su madre fue a bañarla.

La madre declaró que la niña le dijo que su tío le había hecho algo con la lengua en sus genitales, avisó a su marido y llamaron al pariente, que lo negó y dijo que le había hecho cosquillas y pedorretas en el estómago, que era algo que al parecer hacía habitualmente con la niña para jugar.

El padre de la menor reconoció que en su momento llegó a dudar de lo que decía su hija, pero la niña volvió a contarlo así cuando fue puesta en manos de profesionales tras lo ocurrido.

Una profesional del servicio de atención continuada que examinó a la menor nada más suceder los hechos y que declaró como perito, explicó que al explorar a la niña no encontró nada a nivel físico, pero en cambio le había contado que su tío le había bajado los pantalones y seguidamente hizo un gesto que, según relató, le “sorprendió mucho” porque indicaba que le había chupado en los genitales. Contó que la niña relató esto más bien con vergüenza, pero que la conocía y le dio credibilidad puesto que el gesto que realizó para explicar lo que le hizo el acusado no es propio de una edad tan corta.

Otra psicóloga que intervino como perito señaló que la víctima no presentaba deterioro cognitivo, mientras que las dos forenses  que practicaron una prueba a la menor y la grabaron en vídeo, señalaron que la misma corroboró que la niña era normal y con un porcentaje alto de credibilidad.

Explicaron en este sentido que la niña les contó en la prueba, que fue grabada y es la que no pudo reproducirse en la sala de vistas por problemas técnicos y que está previsto visionar el próximo 7 de abril cuando se reanude el juicio, que el acusado le chupó los genitales y que le dolió cuando lo hizo. También relató que le bajó los pantalones y que sucedió en la cama de sus tíos. Igualmente, aclaró que no habían sido pedorretas y se refirió a la lengua.

El acusado E.M.M. negó a preguntas del fiscal que hubiese actuado así y comentó que solo le había hecho cosquillas en el estómago, y que no entendía por qué la niña había dicho lo otro. Su esposa negó también que hubiese ocurrido eso porque no había estado a solas con la niña y aseguró que lo expresado por la menor “no tiene ninguna explicación”. Añadió que tanto la niña como su hermanito lo querían mucho y que en su país es habitual hacer pedorretas por la tripa a los niños. 

La madre de la víctima manifestó a preguntas del fiscal que la niña se encontraba bien ahora y que ni se acordaba por lo pequeña que era, y en respuesta a la letrada de la defensa comentó que tampoco había requerido tratamiento psicológico.