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Parte de la vidriera del ábside, que de mayor tamaño que las de las naves

La iglesia de los Franciscanos de Teruel recupera las vidrieras que iluminan su interior

El departamento de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda lleva a cabo los trabajos con el Fite

La iglesia de los Franciscanos está considerado el templo gótico por excelencia de la ciudad de Teruel. Sus vidrieras situadas en el ala este están siendo sometidas  a un proceso de restauración, dentro de las actuaciones incluidas en las últimas fases de recuperación del templo que promueve el Gobierno de Aragón. La mayoría de estos cristales se está desmontando para una empresa especializada para su restauración pero otros se están tratando in situ. Estos días los operarios trabajan en su montaje y desmontaje para que las vidrieras, que corresponden a una anterior restauración del templo, vuelvan a lucir en todo su esplendor.

Los siete ventanales con vidrieras se sitúan en los muros del lado este de la nave y del ábside de la iglesia, que se corresponde con la epístola. 

Cada uno de ellos termina en forma de arco apuntado y los dos del ábside son de mayor tamaño que los cinco que dan a la nave. Con unas dimensiones de 1,80 por 4,70 metros, estos últimos están enmarcados por jambas y dóvelas de sillería de piedra con tracería ornamental labrada. Los vanos están divididos en dos partes simétricas con las partes superiores bajo los arcos apuntados, con diferentes tracerías en cada uno de ellos.

En el caso de las dos vidrieras del ábside destacan los óculos que las coronan. Uno de ellos ha  sido retirado esta semana para proceder a su restauración y el otro se recuperó in situ. Las vidrieras verticales se recuperaron sin retirarlos en un caso y en otro se volverán a montar esta semana tras proceder a su limpieza.

Con unas dimensiones aproximadas de 2,88 de anchura la altura de estos ventanales llega a ser de siete metros. Como las otras cinco de menor tamaño, también están enmarcadas por jambas y dóvelas de sillería con tracería ornamental.

El estado de conservación general de la piedra labrada y de las vidrieras era muy deficiente. Estas últimas presentaban numerosas reparaciones puntuales, roturas de emplomado, enmasillados, roturas de vidrios, deformaciones y oxidaciones además de suciedad de todos los elementos.

Los vanos de piedra de sillería labrada han perdido volumen, tienen roturas y erosiones, además de escamaciones y arenización que ahora tratan de frenar con la intervención que se está llevando a cabo.

El consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda, José Luis Soro, destacó “la importancia de esta rehabilitación de este edificio que supone el único monumento representativo del gótico mediterráneo en Teruel”. 

Las obras que se están desarrollando en estos momentos servirán para concluir el proceso de rehabilitación puesto en marcha que se ha cofinanciado con fondos Fite (Fondo de Inversiones de Teruel). En las primeras fases se desarrollaron labores urgentes para la consolidación de cubiertas, cornisas, sellado de grietas y consolidación de elementos puntuales. 

Tal y como señaló el consejero “se actuó para resolver problemas de humedades en muros, restaurar las portadas principal y lateral, labradas en piedra y se intervino en las vidrieras de la fachada principal”. En estos momentos se afrontan de forma conjunta las fases 3 y 4 para finalizar los trabajos de rehabilitación.

La directora general de Vivienda y Rehabilitación, Verónica Villagrasa, explicó que el pasado 21 de octubre se firmó el acta de inicio de obras de la tercera y cuarta fase de rehabilitación de la iglesia de San Francisco, que cuenta con una inversión total de 485.000 euros (IVA incluido), de los cuales 235.000 euros corresponden al Fite de 2018 y 250.000 euros al Fite de 2019. Las primeras fases supusieron una inversión de 481.393 euros.

Las obras de esta fase “incluyen los trabajos necesarios para renovar la pavimentación interior de la iglesia, la instalación de un sistema de calefacción por suelo radiante con caldera de gas, la restauración de la parte inferior de los muros interiores y la restauración de vidrieras y tracerías de piedra que las contienen”, recordó. 

La iglesia del Convento de San Francisco fue construida entre 1392 y 1402, con nave única rectangular sin crucero, rematada por un ábside poligonal en su cabecera, respondiendo a las características del denominado gótico mediterráneo con nave única, capillas entre contrafuertes, vanos pequeños y decoración sobria.

La nave está dividida en cinco tramos con capillas entre contrafuertes y su cabecera está rematada por un ábside poligonal de cinco lados iguales. Todos los tramos de la nave y las capillas laterales están rematados por bóvedas de crucería y con cubierta inclinada a dos aguas en la nave, a tres en el ábside y a un agua en las capillas.

La empresa Estudio de Métodos de la Restauración SL está ejecutando los trabajos sobre un proyecto que ha sido redactado por José María Sanz. La empresa que está actuando sobre las vidrieras esta semana es la valenciana Adfort, Vidrieras y Restauración.

Las obras consisten también en la instalación de una solera ventilada como soporte del nuevo pavimento, que ya ha sido colocada. Entre la solera y el pavimento renovado se instalará suelo radiante que se calentará mediante una caldera de gas. 

Esta intervención solucionará las carencias del actual sistema de calefacción, que utiliza un generador de aire caliente y un ventilador, con quemador de gasóleo. El aire se introducía en la iglesia a través de un conducto que desemboca en una rejilla en el pavimento del ábside, pero el sistema no dispone de ningún tipo de control ni en la difusión ni en la producción de aire, por lo que resulta poco eficiente, costoso y ambientalmente inadecuado. Los trabajos se completarán con el acondicionamiento de la parte inferior de los muros interiores de la nave de la iglesia y sus capillas, que presentan manchas de humedad, con pérdida de volúmenes, arenización y escamaciones superficiales, además de otras deficiencias en las basas de arranque de los arcos.

El rosetón central se restauró en las primeras fases

La última restauración de la iglesia de los Franciscanos se llevó a cabo en los años 60 del siglo XX promovida por el ministro de Hacienda Mariano Navarro Rubio, que era natural de Burbáguena. El objetivo era devolver el esplendor a este templo muy dañado durante la Guerra Civil y entre las actuaciones realizadas figura la recuperación del rosetón central, que ya fue objeto de restauración en las primeras fases del actual proyecto de rehabilitación de la iglesia de los Franciscanos.

El templo es lugar de culto para los copatronos de la ciudad de Teruel, Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato, responsables de la fundación del primitivo cenobio franciscano en 1220. Por ello, son titulares de esta parroquia, a los que se les dedica una de sus parroquias laterales. Su representación está presente en las vidrieras que están siendo intervenidas para su recuperación en estas últimas fases de intervención en el templo, que promueve el Gobierno de Aragón. En el interior del templo destaca la asimetría que se produce precisamente con las vidrieras ya que solo ocupan el ala este, mientras que la oeste, se aprecian los ventanales del ábside, pero ciegos.

Este lado es contiguo al claustro del convento de los Franciscanos. El actual edificio pertenece a principios del siglo XX. 

Aparecen criptas en las capillas laterales acolmatadas y sin enterramientos 

Bajo el pavimento que se ha retirado para la actual intervención en la iglesia de los Franciscanos han aparecido una serie de criptas en las capillas laterales, donde no se han encontrado enterramientos y se encontraban acolmatadas. De ellas se sabía por las catas arqueológicas que se realizaron al inicio de estas fases de actuación.  En algunas de ellas se han colocado registros para poder acceder a ellas si hiciera falta.