La IX campaña Pastoral Penitenciaria de Aragón ya está en funcionamiento
El objetivo es facilitar la Navidad a las personas privadas de libertad y sin recursosLa Pastoral Penitenciaria de Aragón presentó este jueves la novena edición de la campaña Minutos de Esperanza, una iniciativa solidaria destinada a facilitar que las personas privadas de libertad y sin recursos puedan llamar a sus familias durante la Navidad. El acto, celebrado en Zaragoza, contó con la participación de Javier Muñoz, delegado episcopal de Pastoral Penitenciaria de Zaragoza y coordinador autonómico; fray Fernando Ruiz, mercedario y ex-capellán del Centro Penitenciario de Teruel; y Narciso Vioque, responsable del Hogar Mercedario de Zaragoza.
Javier Muñoz abrió la presentación agradeciendo “la sensibilidad hacia nuestro colectivo, el de la gente privada de libertad”, y la generosidad que el año pasado permitió llegar “a las 2.000 personas que hay privadas de libertad en Aragón”. Recordó que esta es ya la novena edición de la campaña y subrayó que “para nosotros un pequeño donativo igual no es nada, pero para ellos es algo muy importante”.
Este año, señaló, la campaña se presenta en el marco del Jubileo de la Esperanza: “Hemos querido sumarnos al Año Jubilar. Son minutos de esperanza los que queremos llevar a todos los privados de libertad”.
Muñoz destacó también la participación aragonesa en el Jubileo de las Personas Privadas de Libertad, que el papa León XIV celebrará el 14 de diciembre en Roma: “En Aragón, la representación correrá a cargo del centro penitenciario de Teruel, cuyo delegado acudirá acompañado por dos internos. Es motivo de orgullo que el Santo. Padre haya planificado un día especial para los privados de libertad”.
Finalmente, recordó la estrecha colaboración con la familia mercedaria: “Queríamos rendir homenaje y poner en valor la gran labor que hacen fray Fernando Ruiz, Narciso Vioque y tantos mercedarios que trabajan dentro y fuera de las prisiones”.
Fray Fernando Ruiz, mercedario, ofreció un profundo testimonio sobre la misión de la Iglesia en las prisiones. Explicó que la Orden de la Merced nació para “redimir cautivos cristianos», y que, aunque el contexto ha cambiado, la privación de libertad sigue siendo «una extrema pobreza: la de la libertad, la de la dignidad”.
Usó una imagen agrícola para describir la realidad penitenciaria: “Una persona privada de libertad está en barbecho; la sacamos de su situación normal y la privamos de libertad con la esperanza de que reflexione. Pero en un barbecho, si no siembras, no vas a cosechar más que espinas y abrojos”.
