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La nueva ministra de Educación, la aragonesa Pilar Alegría, apuesta por reforzar el papel de los docentes las escuelas rurales La nueva ministra de Educación, la aragonesa Pilar Alegría, apuesta por reforzar el papel de los docentes las escuelas rurales
La nueva ministra de Educación y Formación Profesional , Pilar Alegría, recibe la cartera ministerial de manos de su antecesora en el cargo, Isabel Celaá. EFE/Luca Piergiovanni

La nueva ministra de Educación, la aragonesa Pilar Alegría, apuesta por reforzar el papel de los docentes las escuelas rurales

Anuncia que culminará la reforma de Celaá en Educación con diálogo y consenso

La nueva ministra de Educación, Pilar Alegría, ha prometido este lunes culminar la última reforma educativa, la Lomloe o ley Celaá, y aprobar la futura ley de Formación Profesional, un camino en el que ha apostado por alcanzar consensos y hacerlo "codo a codo" con las comunidades autónomas. No se ha olvidado de las escuelas rurales. Originaria de La Zaida, un pequeño municipio zaragozano, cree que “un pueblo se muere en cierta manera cuando una escuela peligra o se cierra”. Por esta razón, se hace necesario reforzar el papel de los docentes en las pequeñas escuelas de las localidades, insistiendo en la importancia de la educación como “elemento inclusivo y vertebrador del territorio”.

Durante el traspaso de carteras en la sede del Ministerio de Educación y Formación Profesional de manos de su antecesora, Isabel Celaá, la hasta ahora Delegada del Gobierno en Aragón ha dicho que no ignora las dificultades de este "empeño" de voluntad de diálogo y que no dejará "de intentarlo hasta el último día" que esté al frente de esta responsabilidad.

En un acto celebrado en un gran y concurrido patio central de la sede ministerial de la calle Alcalá, la ministra ha reivindicado su origen aragonés -"soy aragonesa de pro, de un pequeño pueblo de apenas 500 habitantes (La Zaida, Zaragoza)"- y ha hecho una defensa del papel de la educación como palanca de cambio del país y una de las "piezas clave" para su recuperación económica tras la pandemia.

Al traspaso de poderes han asistido, entre otros, los ministros de Política Territorial, Isabel Rodríguez, y del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, senadores, diputados y los directores de la Policía Nacional y Guardia Civil, junto a altos responsables del ministerio y sus funcionarios, que han ocupado los dos pisos de los balcones que circundan el patio central, y que han dedicado un fuerte y largo aplauso a Celaá .

Durante su intervención, Isabel Celaá ha reconocido que entra y sale "emocionada" de este lugar y ha repasado algunos de los proyectos que ha sacado adelante durante sus tres años al frente de Educación: "El surco del arado" está hecho, ahora solo hace falta seguirlo, ha resumido.

Celaá, responsable de la octava reforma educativa en democracia, la Lomloe, que el PP ha recurrido al Tribunal Constitucional, ha explicado que educar es ayudar a construir el pensamiento, a desarrollar talentos y no dejar a nadie atrás.

En una posterior conversación informal con los periodistas, ha recomendado a la nueva ministra que ponga "viento en las alas" porque aún quedan muchas tareas por hacer.

Tras la aprobación de la Lomloe, en diciembre de 2020, quedan pendientes por aprobar varios de sus desarrollos reglamentarios, como es el real decreto que regulará la evaluación y titulación en la enseñanza de Primaria, Secundaria, Bachillerato y FP, y la reforma del currículo, que no se puede retrasar en exceso porque lo necesitan conocer los editores de libros de texto.

También hay que culminar la ley de Formación Profesional, unos de los proyectos más importantes del Ministerio, uno de los "máximos objetivos" de esta cartera, en palabras de Pilar Alegría.

Fuentes del Ministerio han explicado que a Celaá le hubiera gustado acabar todos estos proyectos, porque ha trabajado mucho en ellos y es una apasionada de su trabajo.

Tanto Pilar Alegría como Isabel Celaá recibieron la llamada del presidente del Gobierno el pasado sábado para comunicarles su decisión.

Celaá, de 72 años, ha señalado también a los periodistas que ahora se tomará unos días para descansar y pensar en su ciudad, Bilbao, y luego seguirá trabajando en temas relacionados con la educación. "Estoy bien, contenta", ha dicho. 

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