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Caseta de campo incendiada en el último fuego descontrolado por quema agrícola, en Jaganta.Cuadrilla Helitransportada de Alcorisa

La provincia de Teruel deja atrás un octubre nefasto en materia de incendios

El mes pasado registró un número mayor de fuegos descontrolados que en todos los meses del verano

La provincia de Teruel ha dejado atrás un mes de octubre nefasto en lo que concierne a incendios forestales. La superficie quemada durante este mes ha sido mayor que en toda la temporada de verano. Y, aunque en el conteo final no ha habido grandes superficies quemadas, la semana del 26 al 31 de octubre han ardido casi 9 hectáreas de superficie forestal.

La media histórica en la provincia en el mes de octubre es de tres incendios, explicó Rafael López del Río, técnico del departamento de Gestión Forestal del Gobierno de Aragón. Octubre de 2020 ha triplicado esa cifra. El balance es "bastante negativo", resaltó el especialista en gestión forestal.

La mayor parte de los incendios del mes tuvieron su origen en quemas agrícolas que se acabaron descontrolado, algunas de ellas realizadas en días destacados en rojo en el Índice de riesgo por uso del fuego en Aragón, que cada día actualiza el mapa de la Comunidad, dividido en comarcas, en el que se indica si están autorizadas o no las quemas agrícolas.

En la última semana de octubre, la cuadrilla helitransportada de Alcorisa salió prácticamente todos los días, algo inaudito. "Normalmente, la helitransportada no tiene tantas salidas en otoño como en verano, pero este mes de octubre ha sido completamente atípico, y no sólo en la provincia de Teruel; también en Tarragona y Castellón ha habido problemas de este tipo", añadió Del Río.

El técnico de Gestión Forestal explicó que "se han juntado varias cosas" para que esto haya ocurrido. Según Del Río, "en los meses de primavera se dejaron de hacer quemas porque con el confinamiento hubo dificultades para quemar y la gente no podía salir, así que muchos han aprovechado ahora que el combustible estaba seco para quemar las ramas". A esto se añade, continuó, que "la gente tiene miedo de que llegue un próximo confinamiento, así que han intentado quemar lo que se ha podido". De hecho, "no es normal que haya quemas en otoño, porque suele estar todo quemado, así que mucha gente se ha arriesgado a quemar en condiciones que no eran las más seguras, como se ha visto".

Desde el 16 de octubre se han producido 20 incendios en la provincia, 12 de ellos forestales. Estos se dieron en Cretas, Calanda, Jaganta, Valjunquera, Frías de Albarracín, Híjar, Mas de las Matas, Albarracín, Valbona, Castellote, Cañada de Benatanduz y La Fresneda. Hubo otros ocho no forestales en los que también se tuvo que intervenir, que se dieron en Híjar, Terriente, Beceite, La Puebla de Híjar, Valderrobres, Tortajada y Teruel.

El director del Servicio Provincial de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de Aragón, Pedro Polo, hizo hincapié en que "la gente debe concienciarse de que no sólo hay incendios en verano, sino durante todo el año". Y "aunque tienen menos repercusión, porcentualmente casi actuamos más en invierno que en verano, como demuestra la propia actividad que registra la cuadrilla helitransportada de Alcorisa, que suele ser más activa y dinámica en inviernó que en verano". La diferencia entre hacerlo en una estación y otra es que "las condiciones climatológicas son otras y los incendios que se registran no se hacen tan grandes", es decir, "el daño ecológico es menor". No obstante, recalcó que "también es menor el daño porque tenemos un operativo muy eficaz, que es la helitransportada de Alcorisa, que cuando hay un incendio sale inmediatamente y lo apaga".

Polo recordó que realizar una quema agrícola en un día marcado en rojo en el Índice de riesgo de uso del fuego en Aragón es motivo para abrir un expediente sancionador. En octubre se han abierto varios, porque buena parte de los incendios ocasionados este mes tuvieron su origen en una quema agrícola. Según el director del Servicio Provincial de Agricultura, "el origen agrícola estuvo en el 99% de los registrados el mes pasado" (Calanda, Jaganta, Híjar, Valjunquera… ).

El director del Servicio Provincial coincide con Rafael López del Río en que "la pandemia ha incidido” en esta necesidad imperiosa de quemar las ramas que se habían quedado en el campo, pero insistió en que "aunque estamos en periodo de quema, hay que hacerlo bien". 

E Gobierno de Aragón dispone de dos anexos para conseguir autorización de quema. El Anexo I autoriza la quema en montones, acumulando materia vegetal en un punto y sin continuidad. Si lo que se busca es quemar rastrojos, es decir, materia vegetal con continuidad, es necesario tener una autorización que viene recogida en un Anexo II y que es mucho más exigente. "La autorización es distinta y hay que buscar ventanas climatológicas concretas, porque, aunque las condiciones sean buenas, en los rastrojos hay que tomar precauciones mayores", añadió Polo. El Índice de riesgo "tiene en cuenta variables como el viento, la humedad del combustible, los días que lleva sin llover, la humedad relativa de la atmósfera, el tipo de combustible forestal, la altitud… y con todo ello se realiza un cálculo y se publica dándose a conocer por distintos medios, redes sociales, bandos, etc, para que todo el mundo lo conozca y no se equivoque al quemar un día en el que no se puede".

Las circunstancias hasta la llegada de las lluvias de noviembre eran complicadas. "El riesgo era extremo, porque habíamos tenido una primavera muy lluviosa que propició que creciera mucho la vegetación", explicó el coordinador de APNs. Según Escorza, "cuando se dio autorización a la quema, la gente se lanzó a quemar intuitivamente sin mirar en qué situación estaba el Índice de riesgo y sin tomar las medidas necesarias, porque no tiene sentido ni es habitual que se hayan escapado tantos fuegos en este último tramo de octubre".

Las medidas a seguir son muy claras: "se debe poner la rama en montones y en el centro de los bancales, alejados de hierbas de los ribazos, porque el fuego se va por donde hay vegetación continua, y si alguien se pone a quemar un ribazo, debe hacerlo realizando cortes de metro y medio para que, si el fuego se escapa, pueda pararse". Otra medida de precaución es que "el agricultor se lleve una cuba con agua por si se escapa un fuego”, aunque Escorza reconoce que esto “es algo que casi nadie suele hacer". Si se hiciera “los incendios no serían de tanta dimensión”, apostilló.

El coordinador de APNs recordó el "importantísimo papel que tiene la cuadrilla helitransportada de Alcorisa, un equipo bien preparado, con mucha formación para apagar incendios y que está formada por un APN, cinco brigadistas y un piloto".

Todo ha cambiado

El mes de noviembre ha cambiado por completo las cosas. Las lluvias de los últimos días han hecho desaparecer el riesgo de incendios. Solo en las últimas 24 horas llevamos acumulados 50 litros, lo que da la vuelta a la situación. "Eso lo cambia todo y ya no podemos hablar de un otoño seco como el que teníamos, porque todo está mojado", declaró el coordinador de los APNs del Bajo Aragón y Matarraña, Javier Escorza. Así que el riesgo de incendios ha desaparecido y con él las posibilidades inmediatas de quemar, ya que los agricultores tendrán que esperar a que haga viento para que las ramas se sequen. En este sentido, Escorza enfatizó que "cuando puedan volver a quemar porque haya descendido la humedad, ya no será tan fácil que se escape el fuego".

Viento, combustible y humedad

El Gobierno de Aragón abrió el día 16 de octubre el periodo de quemas agrícolas, que prolongará hasta el mes de marzo como mínimo. Aún estando en periodo autorizado, desde el departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente  insisten en que debe consultarse cada día el Índice de riesgo por uso del fuego de Aragón, cuyo mapa -actualizado al día- aparece en rojo o en verde, por comarcas, para indicar si está permitida o no la quema. 

Según López del Río, existen tres variables que determinan que el mapa esté en rojo (prohibido quemar) o en verde (permitido quemar). Al margen del viento, uno de los aspectos que más se tienen en cuenta para configurar este indicador es la disponibilidad del combustible, esto es, cuan seca está la superficie vegetal. Este factor depende de la sequía, entre otras cosas. Hasta las lluvias de noviembre, el riesgo según este factor era alto, ya que apenas ha llovido en la provincia entre los meses de septiembre y octubre. Especialmente ha sido así en la parte oriental de la provincia, que es en la que se han registrado más incendios forestales. Esto, apuntó el técnico, "también se ha producido en las comarcas de Castellón y Tarragona, con muy pocas precipitaciones, como en el Bajo Aragón y en el Maestrazgo, donde teníamos mucha sequía acumulada. Y esta sequía hace que el combustible fino esté más disponible, que la humedad haya descendido por debajo del 20% y que, además, no se recuperara por la noche, porque no ha habido humedad condensada sobre vegetación (rosadas)", añadió López del Río. A todo esto se ha añadido que "hemos tenido poca nubosidad, mucha insolación y que ha helado algunos días, lo que aún ha contribuido a secar más la vegetación".

Otros factores que intervienen en la configuración del Índice de riesgo por uso del fuego es el viento o la estabilidad atmosférica. 

En cualquier caso, como señaló Rafael Del Río, en los últimos 15 días de octubre no hubo viento, aunque sí muchos incendios forestales, lo que demuestra que este factor, que normalmente es el que utilizan los agricultores para guiarse en el momento de realizar quemas agrícolas, no es el único que tiene que ver para que se produzca o extienda un incendio. En este sentido, el técnico de Gestión Forestal del Gobierno de Aragón resaltó que "la temporada de quemas es larga; la gente no debe tener prisa, porque tienen tiempo para quemar, y seguro que en los próximos meses habrá días suficientes para hacerlo, pero el Índice de riesgo debe respetarse".