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La residencia de maquinistas se llena de nuevos rostros, pero adolece de profesionales de Teruel La residencia de maquinistas se llena de nuevos rostros, pero adolece de profesionales de Teruel
Cuatro de los nuevos conductores de tren incorporados en octubre pasado a la residencia de maquinistas de Teruel

La residencia de maquinistas se llena de nuevos rostros, pero adolece de profesionales de Teruel

La movilidad del personal, que procede de otras provincias, lastra el asentamiento de la plantilla
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La residencia de maquinistas de Renfe en Teruel se ha llenado de nuevos rostros en los últimos tiempos, pero adolece de profesionales turolenses por la falta de vocaciones en la provincia dentro de un sector que está en alza y en el que muchos jóvenes de otros lugares están encontrado su futuro. Ahora que la residencia empieza a consolidarse, tras el peligro de su desaparición que hubo años atrás, el problema es la temporalidad de los maquinistas, ya que son de otros sitios y al año intentan acercarse a sus lugares de origen, lo que lastra el asentamiento de la plantilla debido a su gran movilidad. La próxima puesta en funcionamiento de la Escuela de Conducción de Renfe en Zaragoza podría ser un aliciente para crear esas vocaciones entre los jóvenes de Teruel.

Las jubilaciones en Renfe están poniendo nuevos rostros a los trenes que circulan por la línea ferroviaria y la incorporación de nuevos conductores de tren ha despejado las dudas que hubo antes de 2019 sobre la continuidad de la residencia de maquinistas de Teruel, que llegó a estar en 17 profesionales cuando ahora se encuentra en 21 y el compromiso de la empresa pública es garantizar ese número.

Tal fue la situación y el riesgo real que se creó, que la residencia de maquinistas de Teruel no se ofertaba en la convocatoria de plazas que salían a nivel nacional, con lo cual las desvinculaciones que se producían no se sustituían. Eso empezó a cambiar en 2019 cuando Renfe comenzó a enviar personal de conducción a esta residencia, que es como se denomina a los lugares a los que están adscritos los maquinistas que circulan por determinada línea.

No haberlo hecho hubiese supuesto el progresivo desmantelamiento de la residencia con el riesgo a medio plazo de su desaparición, habiéndose hecho cargo de la línea maquinistas de las residencias de Zaragoza y Valencia. El servicio hubiese estado cubierto de esa forma, pero se habrían perdido una veintena de puestos de trabajo asentados en Teruel con sus respectivas familias, algo que con los problemas de despoblación que tiene la provincia no puede permitirse y más en una línea ferroviaria que se está potenciando con su electrificación, y cuyo futuro es el corredor de altas prestaciones de doble vía para tráfico mixto que hay proyectado.

Nuevos maquinistas

Ahora se están cubriendo las plazas, pero al ocuparlas maquinistas recién formados que son de otras provincias se está dando una gran movilidad en la plantilla de la residencia, puesto que permanecen un año pero después, al poder cambiar de destino, se acercan a sus lugares de origen, como ocurre en todas partes con las plazas de funcionarios. Juan Bellón, uno de los veteranos de Renfe en Teruel, comenta que de aquí a 2026 hay previstas once jubilaciones, sobre todo entre 2024 y 2025. Los planes de la compañía ferroviaria pasan por mantener la residencia, pero a la vista de lo que está sucediendo, va a seguir habiendo una gran movilidad. “La volatilidad de todo aquel personal que viene a Teruel con oferta pública es bastante grande”, lamenta Bellón.

El reto es que haya gente de Teruel entre esos profesionales que se incorporan, pero han faltado las vocaciones, entre otras cosas por la incertidumbre que ha habido en los últimos años con el futuro del ferrocarril turolense, pero que con el Plan Director de inversiones en marcha han desaparecido, y a lo que se une el hecho de que se hayan retomado los estudios informativos del Corredor Cantábrico-Mediterráneo.

José Carlos Romero, que es uno de los nuevos maquinistas recién llegados a la residencia de Teruel, asegura que está muy a gusto en la ciudad, que no conocía antes, pero que “la familia tira”, por lo que cuando pueda se acercará a Sevilla, que es de donde es.

En cambio, Javier Cortés, que es de Teruel, pidió la residencia de maquinistas de Teruel tan pronto como la compañía la ofertó a nivel estatal. Pero su caso es una excepción porque son pocos los turolenses que han estudiado para formarse como maquinistas. Cortés, cuando consiguió la licencia, no pudo venir a Teruel, a pesar de que hacían falta conductores, porque Renfe no ofertaba entonces estas plazas, y se pasó nueve años trabajando en las de Barcelona y Madrid hasta que por fin se ofertaron aquí en 2019.

“Aquí estoy como en casa”, bromea Cortés, que al igual que Bellón considera que ha faltado dar a conocer esta profesión en la provincia para crear vocaciones, algo que ahora puede cambiar con la Escuela de Conducción que Renfe va a poner en funcionamiento en Zaragoza.

Escuela de Conducción

El anuncio de esta escuela lo hizo la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma), Raquel Sánchez, en enero pasado durante la reunión que mantuvo en Zaragoza con el presidente aragonés, Javier Lambán, y el consejero de Vertebración, José Luis Soro. Las instalaciones ya están disponibles en el parque empresarial de la Expo zaragozana, al igual que su equipamiento, si bien todavía no está funcionando.

Este centro, denominado Escuela Técnica Profesional de Conducción y Operaciones, será el referente formativo de Renfe en la Comunidad Autónoma aragonesa. Tendrá capacidad para 71 alumnos y los dos simuladores de última generación con que cuenta son de tecnología avanzada, lo que convertirá las instalaciones en un referente. Estos simuladores están en periodo de pruebas y se desconoce la fecha exacta de cuándo abrirá la escuela, aunque fuentes de la compañía han indicado que será este mismo año.
 

Uno de los simuladores de la Escuela Profesional de Conducción de Zaragoza en una imagen facilitada por Renfe


Juan Bellón es de los maquinistas veteranos que se jubilarán pronto y él accedió como la mayoría a través de las promociones que salían haciendo la antigua mili. Él es de la 45, la última promoción, y entonces se pasaban tres años alternando la formación como maquinistas con el servicio militar. Si al acabar este periodo se finalizaba con las calificaciones satisfactorias, “entrabas a trabajar en Renfe ya de forma definitiva”.

Ahora, para poder trabajar como maquinista, te tienes que formar en una escuela de Renfe o en una privada. Eso te facilita el acceso a la licencia para poder conducir trenes, pero después tienes que opositar cuando salen plazas. Es como han accedido José Carlos y Javier, el primero a través de una escuela privada en Madrid y el segundo en la escuela que Renfe tiene en Santiago de Compostela, similar a la que se abrirá este año en Zaragoza.

Oportunidad para los jóvenes

Para Bellón, es la oportunidad de que la juventud turolense se interese por este oficio. De hecho, confiesa que a él le hubiese gustado poder ir a los institutos y centros de formación profesional para dar a conocer esta profesión y crear vocaciones, y opina que debería hacerse ahora con la escuela que se abrirá en Zaragoza.

A Javier Cortés bien le habría gustado poder tener esa oportunidad. Este turolense de 35 años estudió en la Escuela de Renfe de Santiago de Compostela cuando no había oferta privada. Primero tuvo que hacer una prueba de acceso y, una vez superada, el curso duró 9 meses. “Cuando finalizas, es el Ministerio el que te examina y te da el permiso para poder conducir vehículos, es decir, que tienes el carné pero no trabajo, como cuando te sacas el del coche”, precisa.

Optó a los exámenes para entrar como conductor en Renfe y los aprobó. Empezó en la residencia de maquinistas de Barcelona en 2011, donde estuvo seis años. Después pasó otros dos en la residencia de Madrid y cuando se ofertaron plazas en Teruel, después de años sin hacerlo, la pidió y está aquí desde 2019.

“No había podido venir a Teruel porque no había opción de pedirla, pero si hubiera existido  lo hubiese hecho antes”, aclara Cortés, quien considera que la apertura de la Escuela de Conducción de Renfe en Zaragoza va a ser una oportunidad para los turolenses que quieran acceder a un oficio como este.

José Carlos Romero, otro de los maquinistas de reciente incorporación a la residencia de Teruel, tiene muy claro que su estancia aquí es provisional y que tan pronto como pueda pedirá irse a su tierra. Tiene 40 años, es de Casariche (Sevilla) y estudió en 2020 en una escuela privada de Madrid. Obtuvo la licencia al año siguiente y aunque le ofrecieron trabajo en compañías privadas, él prefirió esperar para opositar a Renfe porque, asegura, eso es “como fichar con el Real Madrid”.

“Ahora es acabar el curso y recibes inmediatamente ofertas de trabajo del cien por cien de las empresas privadas”, asegura Romero, lo que evidencia las buenas salidas laborales que tiene esta profesión. Él se quedó un tiempo trabajando de apoyo en la propia escuela en la que se formó, después opositó a Renfe y desde octubre del año pasado está destinado en la residencia de Teruel.

Aquí deberá permanecer al menos un año y luego podrá optar a los destinos que vayan saliendo. Admite que en Teruel, que no conocía, se encuentra muy bien, pero que su intención es irse a Sevilla o Almería tan pronto como pueda, puesto que en los dos sitios tiene vínculos familiares.

Fomentar la profesión

“Creo que los problemas de la residencia de Teruel no está tanto en que la gente que viene de fuera se quede, sino en fomentar más que la gente de aquí del entorno de Teruel sepa que esta profesión existe, informarles de cómo acceder a ella y animarles a que lo hagan, porque una persona que es de otro sitio va a intentar acercarse siempre a su casa”, argumenta Romero.

Ambos coinciden en que es una profesión “muy bonita” y comprometida con la sociedad, al igual que argumenta Juan Bellón, pero que es muy desconocida, porque ellos a lo que aspiran es a llevar a los pasajeros con seguridad a su destino y ser puntuales.

Cortés tomó esta opción profesional porque estudiaba Telecomunicaciones pero no terminaba de convencerle y unos amigos le hablaron de esta posibilidad. Algo parecido le ocurrió a Romero, quien se interesó por su cuñado, y después de haberse dedicado toda la vida a la hostelería decidió dar el paso.

El maquinista sevillano reconoce que al principio no es fácil cuando no vienes de una familia ferroviaria, empezando por el propio lenguaje que se emplea. “Para las personas que no venimos del mundo del ferrocarril puede llegar a ser frustrante porque no tienes conocimientos previos y todo te suena a chino”, admite, pero después a base de “trabajo y esfuerzo” te sitúas y puedes convertir la profesión en una pasión, como le ha ocurrido a él.

La presencia de hombres en la residencia sigue siendo mayoritaria, puesto que de los 21 que hay solo 2 son mujeres, aunque ha habido alguna más, pero se han marchado a otros destinos. En todo el país, dentro del colectivo de la conducción se ha pasado del 3% de mujeres al 7%, y para ellas es otra opción profesional que se abre en Teruel al igual que ha ocurrido con el Centro de Competencias Digitales de Renfe, unas instalaciones que hace años era impensable que pudieran existir en la provincia y que están ayudando a asentar y fijar población joven y evitar la fuga de talento.