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Captura de imagen del vídeo de sensibilización sobre el medio rural de la red SSPA

La SSPA y la Red Rural Nacional visibilizan la provincia de Teruel como un territorio donante de vida que debe ser compensado

El mensaje de las campañas: conservar el medio ambiente tiene un precio que debe revertir a favor de sitios como Teruel

Algo empieza a cambiar en la percepción que la sociedad y el Estado tienen de territorios como las provincias de Teruel, Soria y Cuenca, con las que comparte el hecho de ser las zonas con mayores problemas debido a la despoblación. Dos campañas cuya presentación ha coincidido en el tiempo inciden en su valor medioambiental y en su importantísimo papel como generadoras de vida frente a un modelo de desarrollo, el de las grandes ciudades, que se reconoce ya como erróneo e incompatible con la lucha frente al cambio climático. Por primera vez se admite que los servicios ecosistémicos que aportan estos territorios tienen un precio, en el caso de la provincia de Teruel valorados en 497.432.134 euros al año que deberían compensarse de alguna manera, y que obliga a implementar políticas públicas desde todos los ámbitos y administraciones para favorecer su desarrollo ante el cambio de paradigma al que se enfrenta la humanidad.

La semana pasada la red de Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa (SSPA), que impulsan las organizaciones empresariales de Teruel, Cuenca y Soria junto con los grupos Leader de las tres provincias, lanzó una campaña en redes sociales para dar a conocer el estudio “Externalidades Medioambientales que aporta el Medio Rural y el impacto que sobre ellas puede tener la despoblación: el caso de las provincias de Cuenca, Soria y Teruel”, acompañado de un vídeo que invita a la sociedad a mirar hacia el medio rural como el principal recurso existente para combatir el cambio climático.

La iniciativa de la SSPA está acompañada de los hashtags #osnecesitamosnosnecesitáis y #territoriosdonantesdevida, y en el vídeo que se ha difundido se invita a reflexionar sobre la necesidad de mirar hacia las zonas rurales como poseedoras de soluciones al desafío climático porque aportan patrimonio natural, cultural y paisajístico, además de calidad alimentaria, gestión forestal y de aguas, mientras que advirte que la despoblación que padecen Teruel, Cuenca y Soria constituye una amenaza para los valores ambientales que las tres aportan al conjunto de la sociedad.

No solo es una campaña de sensibilización sino que ofrece una visión positiva de estas provincias como territorios llenos de oportunidades si se acompaña de políticas públicas que ayuden al asentamiento de la población y al desarrollo de sus economías. La SSPA pide para ello también, compensaciones por lo que aportan al medio ambiente de la misma manera que a quien lo contamina se le obliga a pagar, con medidas como la implantación de fondos de compensación finalista o una fiscalidad diferenciada.

Cambio climático

Esta misma semana el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa) ha presentado otra campaña a través de la Red Rural Nacional de concienciación sobre la importancia que el medio rural en su conjunto, ya no solo estas tres provincias, tiene para el futuro y la lucha contra el cambio climático, que ha denominado “Mira al origen”.

Las dos coinciden sorprendetemente en su planteamiento y buscan el reconocimiento de la sociedad y de las administraciones públicas hacia el valor que el medio rural tiene para la supervivencia de la especie, en el caso de la SSPA animando al asentamiento de la población, y en el del Mapa mostrando las ventajas y posibilidades que estos territorios tienen para que la gente pueda asentarse o regresar a ellos para emprender proyectos de vida a través de los Programas de Desarrollo Rural y de instrumentos como la Política Agraria Común (PAC).

Las dos campañas se complementan y además de reconocer el valor que los territorios rurales tienen desde una visión positiva de los mismos, abren el debate sobre cómo debería compensarse lo que aportan a la calidad medioambiental por ser productores de energías limpias, capturar el CO2 y aportar servicios ecosistémicos que contribuyen a la mejora de la calidad de vida de la sociedad en su conjunto. Por supuesto, la campaña ministerial está dirigida a sensibilizar y a mirar a estos territorios como lugares llenos de oportunidades donde desarrollar un proyecto de vida, mientras que la de la SSPA pone énfasis también en las medidas que deberían implementarse, puesto que no es suficiente con un cambio de mentalidad, sino que por la situación de envejecimiento y despoblación que padecen en concreto las tres provincias que la integran, es necesario iniciativas públicas que funcionen como impulsoras de los motores de desarrollo que hacen faltan.

La coordinadora del grupo de trabajo que ha elaborado el estudio de la SSPA, Adela Trassierra, consultora forestal de Agresta S. Coop, asegura que el mundo hoy día está en “un contexto de cambio, de transición hacia un modelo más próximo a la naturaleza, y estas tres provincias tienen su oportunidad, tienen opciones para cumplir un papel en este nuevo contexto”.

Lo que ofrecen los territorios

En eso se basa el estudio que han realizado, en dar a conocer lo que ofrecen estos territorios medioambientalmente. “Ahora hay que saber acertar en el cómo”, señala la coordinadora, es decir, de qué manera se puede traducir eso en nuevas posibilidades de desarrollo económico y por tanto también de cambio de tendencia demográfica. “Desde el punto de vista europeo y de la administración pública española también la situación es favorable, porque se está buscando ayudar a que ese medio rural encuentre su sentido y su lugar”, precisa.

De entrada, considera que es fundamental ofrecer una “visión positiva, despojarnos de esa España vaciada y de otros epítetos que se están aplicando que pueden resultar sombríos y grises y que invitan poco a la esperanza de que nosotros podemos”.

Reconoce Trassierra que el reto de la lucha contra la despoblación es complejo puesto que viene de décadas atrás, y argumenta que “estamos en un momento adecuado de la historia, y también de sensibilización y de concienciación a todas las escalas, y debemos saber aprovecharlo”.

La coordinadora del trabajo sostiene que hay que ser optimistas porque el sector forestal y agrícola pueden “cumplir con un papel relevante en un futuro próximo atendiendo a las aspiraciones europeas en cuanto a estrategia de biodiversidad y de futuro de nuestra alimentación, y creo que ese es un campo de oportunidades para el medio rural, el de la innovación y el desarrollo de tecnologías asociadas al uso de los recursos biológicos, para lo que estas provincias son ricas en ello”.

Durante la presentación de la campaña “Mira al origen” de la Red Rural Nacional, el meteorólogo Roberto Brasero, que intervino como maestro de ceremonias, también incidió en las posibilidades que en ese sentido tiene el medio rural, aunque por supuesto centrándose en toda la España rural, no solo en las provincias de Teruel, Cuenca y Soria, que son sobre las que la SSPA ha hecho el estudio. Brasero, lo mismo que el ministro de Agricultura, Luis Planas, apuntaron que igual que el siglo XX supuso el éxodo del campo a la ciudad debido a la revolución industrial, los nuevos paradigmas medioambientales a los que se enfrenta la humanidad apuntan a que el siglo XXI debería ser el de retorno a estas áreas rurales.

En lo que incide la SSPA es que debido a que las tres provincias de Teruel, Cuenca y Soria son “donantes de vida”, y puesto que su situación demográfica por el envejecimiento y despoblación limita el emprendimiento, las administraciones deben implementar mecanismos para favorecer ese asentamiento poblacional ahora que estos territorios por el cambio de paradigma van a constituir, como afirmó el ministro Planas esta semana, un “medio vivo, dinámico y lleno de oportunidades”.

Aportaciones en positivo

El informe “Externalidades Medioambientales que aporta el Medio Rural y el Impacto que sobre ellas puede tener la Despoblación” concluye que estas tres provincias están aportando mucho por los servicios ecosistémicos que generan, es decir, los beneficios medioambientales que aportan y que se propagan a toda la sociedad.

En este sentido, el estudio explica que los servicios ecosistémicos son aquellos beneficios que un ecosistema aporta a la sociedad y que mejoran la salud, la economía y la calidad de vida de las personas. Su conservación es fundamental, y la despoblación afecta porque si desaparecen los custodios del territorio existen riesgos sobre ellos. A este respecto, el informe señala que “a pesar de que muchos de ellos pueden pasarse por alto, es imprescindible conservar los servicios ecosistémicos porque sustentan la salud, la economía y la calidad de vida”.

El estudio concluye que las tres provincias producen juntas el 6% de la energía limpia del país, un 700% más que la media de las provincias españolas, una tendencia que además va al alza, y de la que se destaca el papel de Teruel al convertirse en un referente de buena práctica en el proceso de transición energética.

Se constata igualmente que las emisiones de gases contaminantes de las tres provincias suponen solo el 2,5% del total de las emisiones del país. Trassierra aclara que son datos de 2017, por lo que tras el cierre de la térmica de Andorra el año pasado ese porcentaje habrá caído mucho más. De hecho, con los datos de hace tres años, las emisiones de gases de Cuenca suponían el 0,6% del total nacional, las de Soria el 0,3% y las de Teruel el 1,7%.

A los beneficios medioambientales se suma que Cuenca, Soria y Teruel son provincias consideradas como grandes almacenes de carbono y de captura de CO2. Entre las tres capturan 244 millones de toneladas de dióxido de carbono anualmente, lo que representa un 200% más que las ciudades de su entorno.

Un ejemplo que pone el informe a este respecto es el caso de la provincia de Teruel, que supera los 88 millones de t de CO2 eq., es decir, que almacena 2,3 veces más que Madrid y 1,6 veces más que Barcelona. Apunta también que las tres provincias son territorios muy cercanos a la neutralidad climática.

Masa forestal

Otro valor a tener en cuenta que recoge el estudio es que estos tres territorios atesoran 420.000 m2 de bosques, ríos y montañas por habitante, cinco veces más que la media del país. A esta amplia superficie de disfrute se suma su masa forestal, puesto que acumulan más de 800 millones de árboles, lo que supone 1.700 por habitante, algo que a su vez repercute en la calidad de vida puesto que son las provincias con mayor esperanza de vida al nacer: más de 84 años, que llega a los 87 en el caso de las mujeres.

El informe hace también una valoración del coste de los servicios ecosistémicos que aportan, y que eleva a 1.300 millones de euros al año, de los cuales 497.432.134 euros corresponden a la provincia de Teruel. 

Salud ambiental

El estudio llega a la conclusión de que las tres provincias son territorios que “contribuyen a la salud ambiental de su población por su baja contaminación atmosférica y con unas condiciones térmicas que pueden inducir a procesos de deslocalización de la población en el contexto de cambio climático”, al ser donantes de espacio de disfrute para los ciudadanos, de energía verde, y almacenes de carbono por ser territorios de bajas emisiones, lo que los convierte en “actores esenciales en el equilibrio dinámico de los territorios frente a las zonas urbanas”.

Por sus características, son lugares idóneos como centros potenciales de la nueva economía verde, motivo por el cual la SSPA propone ocho medidas concretas para impulsar su desarrollo ante el nuevo paradigma medioambiental que se abre.