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La Virgen de la Cama se reencuentra con la calle y estrena recorrido y manto La Virgen de la Cama se reencuentra con la calle y estrena recorrido y manto
La Virgen de la Asunción lució este año un manto verde hecho por la Hermandad

La Virgen de la Cama se reencuentra con la calle y estrena recorrido y manto

Bajó por la plaza San Juan y estuvo acompañada por joteros como en 2019
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La Virgen de la Asunción, conocida popularmente como la Virgen de la Cama, volvió a salir a la calle en procesión con motivo de la celebración de su festividad tras dos años sin poder hacerlo a causa de la pandemia. Estrenó recorrido, puesto que incorporó por primera vez la plaza y calle San Juan, y lo hizo acompañada de joteros al igual que en agosto de 2019, que fue la última vez que hubo procesión.

La Hermandad de Nuestra Señora de la Villa Vieja y la Sangre de Cristo pudo celebrar de nuevo la festividad de su patrona con la tradicional procesión por las calles del Centro Histórico y una misa en la Catedral de Teruel.

En su regreso a las calles de Teruel, después de que en 2020 y 2021 no pudiera hacerse la procesión por la covid, la Virgen de la Asunción estrenó un nuevo manto de color verde y amplió su recorrido al salir de la Iglesia de San Andrés hacia la plaza del Tremedal para poder pasar así por la plaza y la calle San Juan antes de llegar a la plaza del Torico. Desde allí se dirigió a la Catedral para rezar el Santo Rosario y celebrarse una misa baturra. El regreso se hizo por el lugar tradicional de siempre sin dar tanta vuelta.

El presidente de la Hermandad de Nuestra Señora de la Villa Vieja y la Sangre de Cristo, José Manuel Abad, explicó que se había decidido ampliar el recorrido y llevarla por la plaza San Juan para que “se vea más” después de dos años sin poder procesionar con la imagen, y para poder lucir mejor también el acompañamiento jotero con las jotas que se cantan y bailan.

“Al hacerlo más largo ganas cierta estética”, comentó Abad, quien recordó que el acompañamiento jotero empezó a hacerse en el año 2019 y que se ha decidido mantenerlo porque es más adecuado en esta época del año. Argumentó además la dificultad de reunir a la gente en una fecha como el 15 de agosto con todo el mundo de vacaciones y las celebraciones en los pueblos.

Fue el grupo Alma Mudéjar el que acompañó a la Virgen de la Asunción durante la procesión e intervino en la misa baturra celebrada en la Catedral. Miguel Castel, de esta agrupación folclórica, explicó que habían participado cinco músicos, dos cantadores y una pareja de baile, y que para ellos era un “halago” poder hacerlo.

Castel comentó que llevan años sin hacer actuaciones en estas fechas y que acompañar a la Virgen de la Cama en procesión era algo especial que les había  “devuelto la ilusión” al grupo. Durante el recorrido cantaron jotas de ronda y bailaron ante la imagen a partir de las letras que habían preparado tras la consulta hecha con la cofradía sobre esta tradición. El lugar donde más gente se congregó para ver la procesión fue en la plaza del Torico. Allí el público hizo corro, se interpretaron varias jotas y se bailó ante la Virgen.

Ocho peaneras y peaneros fueron los encargados de portar la imagen, cuya característica es que reposa acostada, de ahí el nombre popular por el que es conocida. El camarero de la Virgen, Eugenio Cardona, explicó que este año la Hermandad la ha vestido con un nuevo manto verde que se han encargado ellos de hacer.

Cardona, responsable de vestir a la Virgen y que suele hacerse el día anterior aunque al coincidir con el domingo lo había hecho el sábado, manifestó que para él hacerlo “como cofrade es un orgullo” y destacó la “sensación bonita” que era volver a verla salir a la calle tras el parón causado por la pandemia.

El grupo Alma Mudéjar acompañó a la Virgen de la Cama con jotas y bailes durante el recorrido 

Las y los peaneros portaron la medalla con la imagen del Ecce Homo de un lado y la de la Virgen por el otro. Mientras en Semana Santa la cinta de la que cuelga es morada, en el Día de la Asunción es blanca. Carmen Julián, que lleva una veintena de años sacando en procesión la imagen desde que se recuperó la tradición a principios de este siglo,  comentó que para ella hacerlo era sentir “emoción” y que después de hacerlo la primera vez se quiere repetir año tras año.

El presidente de la Hermandad, José Manuel Abad, dijo que recuperar la tradición tras dos años sin hacerse era un “alivio” al poder continuar con una festividad tan importante para la ciudad. Apuntó que lo vivía con una “enorme intensidad”.¿A dónde?

Me pasa y creo que, en general, le ocurre a todo el mundo, que cuando me he roto un brazo o una pierna y he ido escayolada, me he cruzado con decenas de personas en la misma situación, cuando me entero del embarazo de una amiga, no dejo de ver barrigas por doquier; decido viajar a Nueva York y me topo con mucha gente que también ha escogido ese destino o acaba de regresar de allí. Cuando le estoy dando vueltas a una cosa, como la que me ronda ahora por la cabeza, me llegan referencias por todas partes: artículos, libros, películas que abordan la cuestión, surge el asunto en una conversación en la que estoy hablando de otras cosas que nada tienen que ver… Y no me estoy refiriendo a esa publicidad que nos llega online nada más pensar en lo que quieres hacer o comprar el próximo fin de semana, hablo de ese conjunto de coincidencias que ya ocurrían antes de la era “big data”, antes de que la información irrumpiera de manera inesperada y disimulada en nuestra privacidad, haciéndonos sentir que hoy los seres humanos vivimos en un mundo vigilado sigilosamente.

Lo que me está rondando por la cabeza y me pregunto mucho es para qué corremos tanto. ¿Hacia dónde vamos tan rápido? Funcionamos sin detenernos a pensar, lo queremos todo para ayer y obramos del mismo modo. Todo es ¡Ya!, todo es inmediato. Tenemos tantos medios a nuestro alcance que el día a día se ha convertido en una avalancha de exigencias continuas donde, sin darnos cuenta, nos hemos convertido en esclavos y víctimas de nuestros propios caprichos, trabajos, relaciones. Rápido, rápido, rápido. Tampoco parece que nos bajemos de ese ritmo infernal y pernicioso durante las vacaciones. Nos las arreglamos para seguir corriendo cual pollo sin cabeza. Y así, no pensamos. Y así, no tomamos las mejores decisiones. Y así, dejamos que nos controlen. Y así, no votamos en consecuencia. Y así, nos extinguimos como especie. Y así, llegamos más rápido, sí, pero ¿a dónde? Ojalá que el descanso veraniego nos frene, nos ralentice para siempre, es totalmente necesario.