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Las matanzas de cerdo domiciliarias caen un 72% en los pueblos turolenses Las matanzas de cerdo domiciliarias caen un 72% en los pueblos turolenses
La imagen corresponde al matacerdo que cada febrero organizaba la Asociación Cultural Burbaca de Burbáguena. José Franco

Las matanzas de cerdo domiciliarias caen un 72% en los pueblos turolenses

En las dos últimas campañas se han sacrificado apenas dos centenares de animales
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Cruz Aguilar

La matanza porcina domiciliaria ha caído un 72% en los últimos 14 años y, por primera vez en la historia, en las dos últimas campañas se han sacrificado en los hogares de la provincia de Teruel menos de dos centenares de cerdos. Los datos corresponden a los análisis de triquina de animales y han sido facilitados por el departamento de Salud Pública de Teruel.

Desde 2017 se han superado el medio millar de sacrificios únicamente en tres temporadas, el año 2007 (621), 208 (760) y 2014 (536). La media de cerdos sacrificados a nivel domiciliario en la provincia anualmente es de 279,7, una cifra mucho más baja que la media de los últimos 14 años, que alcanza los 360. Estos datos contrastan con los en torno a 3.000 análisis de triquina que se realizaban durante la campaña de matanza en las últimas décadas del siglo pasado.

La falta de espacio y tiempo para alimentar a los cerdos, unido a la dificultad para contar con el lugar y el profesional adecuado para sacrificarlo, hace que las familias que aún mantienen la tradición de hacer matacía compren el animal en canal a la empresa cárnica más cercana.

El aumento de los jabalís en los montes turolenses se traduce en un importante incremento en los análisis de triquina. Las pruebas realizadas hasta el año 2013 no superaron, salvo en 2008, el millar, pero a partir de 2014 estos análisis se multiplicaron. En los dos últimos años se notó un bajón y, frente a los 2.229 de la campaña 2018-19 se pasó a los 1.422 de la siguiente y a los 1.880 en la temporada de caza 2020-2021.

Ningún positivo

Ninguno de los cerdos analizados en los últimos 14 años ha dado positivo en triquina, pero no ocurre lo mismo con los jabalíes. En las 2.269 pruebas realizadas en la campaña 18-19 se detectaron tres positivos y cinco en los 1.422 análisis realizados en 2019-2020. Todas las pruebas fueron negativas durante la pasada campaña y los datos correspondientes a la actual todavía no están cerrados.

La subdirectora de Salud Pública en Teruel, Raquel Villanueva, indica que los análisis de triquina tanto en cerdos como en jabalís son habituales, aunque sobre todo los de los cerdos van a menos porque mucha gente ya compra la carne en salas de despiece y ya está controlada.  Lo que sí pasa por los laboratorios del Gobierno de Aragón son las muestras de todos los jabalís que se cazan y se van a consumir, “los cazadores no se exponen”, comenta Villanueva.

La triquina es un parásito que puede alojarse también en el ser humano si éste consume carne contaminada. El parásito se incorpora al organismo a través del aparato digestivo y provoca reacción inflamatoria en los músculos. Es una enfermedad grave que requiere ingreso hospitalario y, aunque se cura con medicación, deja secuelas.

Aunque la matanza, que en muchos hogares se convertía en una fiesta familiar, forma parte del ideario colectivo de numerosas generaciones de turolenses criados en el medio rural, actualmente solo es posible ver el proceso en algunas demostraciones que se realizan en varios puntos del territorio, como Formiche o Burbáguena, que en los dos últimos años no lo ha celebrado debido a la pandemia de covid.