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Fernando Simón mostró ayer su preocupación por el brote en la provincia de Huesca.EFE

Los brotes del Covid-19 en Huesca evidencian los riesgos de una transmisión comunitaria

El Gobierno de Aragón hace volver a la fase 2 a tres comarcas

 Transmisión comunitaria, transmisión no detectada. Son palabras que marcan la tendencia y posible dimensión de los brotes de coronavirus, como los registrados en tres comarcas de Huesca fronterizas con la provincia de Lleida que han obligado al Gobierno de Aragón a tomar medidas de contención equivalentes a las de la fase 2 de la desescalada y a recomendar que se reduzca la movilidad, sólo un día después del fin del estado de alarma.

Los contagios de las comarcas oscenses del Bajo Cinca, Cinca Medio y la Litera, que afectan a más de medio centenar de personas, en su mayoría jóvenes con cuadros leves, están asociados a empresas hortofrutícolas, pero también se han detectado en entornos familiares y son los que más preocupan a las autoridades sanitarias, que han informado de otra decena de repuntes, dos en Navarra y otros dos en Murcia y Galicia por casos importados de Bolivia y Brasil.

Con estas amenazas, previstas y anunciadas, transcurrió ayer el primer día laborable de la “nueva normalidad” con más actividad en los transportes y en la calle, pero todavía muy lejos de la cotidianeidad anterior a la pandemia, mientras el SARS-CoV-2 sigue extendiéndose a gran velocidad por el mundo, donde ha infectado a cerca de 9 millones de personas y ha causado la muerte de más de 470.000, según la Universidad Johns Hopkins.

Los contagios confirmados en España se elevan a 246.504 con 28.324 fallecidos (21 en la última semana) tras cuestionada revisión que deja todavía más abierta la polémica sobre las muertes causadas por la covid-19, visto el exceso de mortalidad en el periodo, cifrado por el INE en cerca de 20.000 defunciones, y los distintos recuentos de óbitos sin pruebas, pero con síntomas en las residencias de mayores, que superan los 19.000.

Cerca de 68.000 personas de las comarcas oscenses de Cinca Medio, Bajo Cinca y la Litera vuelven a estar desde ayer en un escenario similar al de la fase 2 de la desescalada, con aforos del 50 % y recomendación de no entrar ni salir de esos territorios, después de que se hayan registrado diversos repuntes en localidades como Zaidín, Binéfar, Fraga o Monzón, vinculados a la recogida y transformación hortofrutícola, pero que han traspasado al ámbito familiar.

Esta última circunstancia sitúa al virus en su vertiente más peligrosa, la de la transmisión comunitaria, como reconoció el director general de Salud Pública de Aragón, Francisco Javier Falo: "Este brote es cuantitativa y cualitativamente muy importante porque si no lo abordamos tenemos el riesgo de perder el control de la transmisión comunitaria en un territorio".

El director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias, Fernando Simón mostró también su preocupación: “Hay riesgo de que el brote de Huesca se traspase a Lleida, hay mucho intercambio y mucho contacto. El trabajo de los temporeros va cambiando”.

Todo apunta a que el número de afectados siga aumentado, ya que se han efectuado más de 200 test diagnósticos, que hasta ahora han detectado casos en su mayoría leves de personas jóvenes o asintomáticas, que no han necesitado hospitalización, en una zona especialmente sensible con diversos focos en las últimas semanas, en plena campaña de recogida de la fruta.