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El desecho más curioso de todos los abandonados, un tramo de vía en medio de la nada junto a la Ronal

Los desechos de las obras del ramal del tren de Platea nunca se retiraron: traviesas, material y hasta una vía en medio de la nada

Los trabajos se hicieron hace nueve años

Los desechos de las obras del ramal ferroviario de Platea nunca fueron retirados por la empresa que realizó los trabajos, y hoy el entorno del polígono industrial y logístico está salpicado por materiales que han acabado desperdigándose por el campo, entre los que se encuentran montones de traviesas y hasta una vía en medio de la nada al lado de las instalaciones de la Ronal que puede verse incluso con Google Maps.

El tramo de vía se encuentra en medio del campo, en terrenos de Platea, tiene unos diez metros de largo y nadie se explica cómo pudo llegar allí, salvo que se hiciese en ese lugar el acopio y una vez finalizados los trabajos la empresa que los realizó decidiera dejarla allí tirada y se desentendiese de ello.

Las obras se finalizaron hace nueve años y en todo este tiempo nadie se ha preocupado de retirar los desechos ni de exigir a la empresa que hizo las obras que limpiara y dejara en condiciones la zona. Por el contrario, un paseo por los alrededores del apartadero del ramal ferroviario, todavía en desuso, ofrece una imagen total de abandono y desidia de cómo se dejaron los alrededores tras hacer la obra

Los desechos, muy numerosos porque hay varios montones de traviesas acumulados e incluso alguna está en la cuneta de un camino que discurre paralelo al ramal ferroviario, llaman la atención de quienes pasean por la zona para hacer largas caminatas y sobre todo de los ciclistas que utilizan esa pista que llega hasta el Aeropuerto de Teruel.

Lo más llamativo es el tramo de vía de unos 10 metros que hay junto a Ronal, que puede verse a través de Google Maps por su tamaño. La vía lleva camino de quedar prácticamente sepultada por la maleza, y a su alrededor hay desperdigadas abundantes piezas de metal y otros materiales de los empleados para la construcción de estas infraestructuras.

El origen de estos materiales son varios sacos con estos productos que la empresa que hizo la infraestructura dejó también abandonados y que no se preocupó de retirar, algo propio de las “ñapas” y “chapuzas” que suelen hacerse y que si nadie controla quedan de por vida en el lugar.

Hay también materiales que parecen ser de caucho, goma y plástico, que son contaminantes, y que siguen desperdigándose conforme pasan los años. Aparte de los montones acumulados, se pueden encontrar esparcidos por el campo hasta una distancia muy lejana.

La piedra que sobró del balasto no la retiraron, lo que añade un punto de dejadez por parte de quienes hicieron las obras, pero lo peor son los acopios de traviesas abandonadas que no se retiraron en su día, y que se abandonaron en varios puntos detrás de las instalaciones de Sendin. Ese punto se ha convertido en un vertedero incontrolado al que se acude para arrojar todo tipo de desechos.