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Los empresarios turísticos turolenses dejan atrás un año “desastroso” Los empresarios turísticos turolenses dejan atrás un año “desastroso”
El Hotel Fidalgo, ubicado en Calamocha, a mediados de octubre. Archivo

Los empresarios turísticos turolenses dejan atrás un año “desastroso”

Los cierres perimetrales impiden la llegada de viajeros y la “incertidumbre” sobre el futuro hacen mella en el sector

Los responsables de establecimientos hoteleros de la provincia de Teruel calificaron de “desastrosas” e incluso “catastróficas” las cifras de pernoctaciones de 2020 hechas publicas este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que arroja un descenso cercano al 58%. Mientras, y sin clientes en sus habitaciones, mantienen la incertidumbre sobre lo que ocurrirá este año.

El presidente de CEOE-Cepyme Teruel y de la asociación provincial Teruel Empresarios Turísticos (TET), Juan Ciércoles, indicó que las empresas del sector turístico tienen muy complicada su continuidad. 

Ciércoles mostró su preocupación por la bajada de la ocupación en 2020 después de varios años de incrementos que habían posicionado a la provincia de Teruel como un buen destino turístico. 

La pandemia, sin embargo, ha sumido a las empresas es “una situación extrema”, “con situaciones muy complicadas que no sabemos cómo van a poder solucionar”.

El director general del Grupo Gargallo en Aragón, que cuenta con seis establecimientos en Teruel, Adolfo Ibáñez, señaló que las cifras de 2020 son “catastróficas” y que lo seguirán siendo mientras continúen las restricciones en las comunidades que más viajeros aportan, como Comunidad Valenciana, Cataluña y Comunidad de Madrid.

En su opinión, esto es “una catástrofe”, sobre todo para una ciudad como Teruel “que tiene una capacidad hotelera enorme”. “Ahora que no hay viajeros, los pocos que llegan por motivos de trabajo se reparten entre los que continuamos abiertos”, explicó. En su caso, mantienen operativo el Hotel Reina Cristina pero cerrado el Civera. También se encuentra en funcionamiento el Hotel Ciudad de Alcañiz, que atiende sobre todo a los usuarios de Motorland.

Viabilidad

Ibáñez también dudó de que todos los establecimientos puedan continuar siendo viables hasta que la actividad turística se rearme porque los precios también han caído “de una manera abismal”. Si la media se situaba entre 55 y 65 euros por noche ahora oscila entre los 30 y 35, dijo. 

“La gente tiene muchas ganas de viajar y, en el momento en que se pueda, lo hará. Pero las empresas, aunque puedan acogerse a los ERTE, luego no podrán ajustar sus plantillas en seis meses y además deben seguir haciendo frente a los pagos de suministros, entre otros, todos los meses”, argumentó el director del Grupo Gargallo en Aragón.

La gerente del Hotel Fidalgo, Patricia Sánchez, indicó que 2020 ha ido “fatal” porque a la cancelación de eventos se sumó la ausencia de viajeros europeos en tránsito hacia Levante que solían hacer noche en Calamocha.

En estos momentos, tan solo alojan entre semana a trabajadores y el restaurante se ha quedado vacío ante el notable aumento del número de contagios en la zona. Por este motivo, toda la plantilla está en ERTE salvo los responsables del establecimiento, de gestión familiar. 

Sánchez dijo que a esta situación se suma la incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir en los próximos meses. En este sentido, se mostró escéptica sobre la posibilidad de que el 70% de la población española esté vacunada a finales de agosto.

 

Demanda latente

El gerente del Hotel La Trufa Negra de Mora de Rubielos, Francisco Ranchal, dijo que continúan abiertos para prestar servicio a sus clientes habituales pero que el cierre de las pistas de esquí y de los límites provinciales con la Comunidad Valenciana les han dejado sin turistas. 

Ranchal explicó que en verano se incrementó la actividad, que “se congeló” con las restricciones adoptadas desde octubre para frenar la pandemia. Y en estos momentos, ve “con incertidumbre” el 2021 e incluso prevé medidas más duras para uno de los sectores más castigados por la crisis.

El gerente de La Trufa Negra comparte las previsiones de que el primer semestre de este año. “Un refrán dice que vale tanto un verano como dos inviernos, pero dudo mucho que veamos la puesta del pañuelo al Torico. Las agrupaciones seguirán estando prohibidas o, en el mejor de los casos, reguladas y limitadas”, opinó. Añadió que serán los parques temáticos y los eventos empresariales los últimos en recuperarse.

Lo único que lleva a Francisco Ranchal a no perder la esperanza ahora es “la demanda latente” porque el hotel recibe “continuamente“ llamadas desde Valencia o Zaragoza para saber si están abiertos.