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Los estudiantes de fuera de Teruel  se topan con una escasa oferta de alquiler y precios muy elevados Los estudiantes de fuera de Teruel  se topan con una escasa oferta de alquiler y precios muy elevados
Viviendas en alquiler en el Tozal, en el Centro Histórico. Bykofoto / Antonio García

Los estudiantes de fuera de Teruel se topan con una escasa oferta de alquiler y precios muy elevados

Las personas propietarias prefieren arrendar a chicas y las habitaciones no bajan de los 200 euros mensuales
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En ciudades universitarias como Teruel el arrendamiento de pisos a estudiantes representa un importante volumen del mercado, hasta un 70 %, y supone un flujo estable de demanda para los propietarios. Entre el alumnado que ha tenido que buscar piso este curso, la sensación es que la oferta es escasa y los precios muy elevados, a lo que se añade las deficientes condiciones de algunos de ellos tanto en lo referido a mobiliario como a suministros. A esto se une la preferencia de los propietarios por alquilar a chicas, según refieren los consultados. Desde las inmobiliarias aseguran que siempre se cubre la demanda, aunque las viviendas se alquilan tan rápido que ni siquiera les da tiempo a anunciarlas.

La rentabilidad de alquilar una vivienda por habitaciones es casi un 50 % superior a arrendarla entera y cada vez más caseros buscan escapar de la limitación de precios de la nueva Ley de Vivienda y exploran opciones como esta para seguir obteniendo altos rendimientos.

A pesar de ello, a los estudiantes les cuesta encontrar soluciones habitacionales a precios accesibles. Así les pasó a tres chicos de Berge, que se pasaron casi dos meses buscando piso para comenzar su etapa estudiantil en el IES Vega del Turia y en el CPIFP San Blas.

Joaquín Oliveros, padre de uno de ellos, explica que se encontraron con propietarios que sólo estaban dispuestos a alquilar a estudiantes si eran chicas. Además les pedían las tres últimas nóminas y hasta dos meses de fianza y los precios no bajaban en ningún caso de los 200 euros con los gastos aparte.

Una semana antes de empezar el instituto estaban “desesperados” porque no habían encontrado nada y, de hecho, no lo hicieron hasta un día antes de comenzar las clases. Al final, fueron los primeros en llamar a un particular que puso un anuncio en un portal inmobiliario y consiguieron un piso grande y soleado “que está bien”.

También refiere las mismas reticencias a alquilarle un piso por ser chico Joel, un leridano que ha comenzado el grado de Bellas Artes en el Campus de Teruel de la Universidad de Zaragoza. “Fui a ver 7 pisos antes de encontrar el que vivo. En todos me rechazaban por ser chico porque únicamente buscaban chicas. De hecho, mi casera actual me rechazó por lo mismo pero al final se fueron todas y solo quedamos chicos”, explica.

La propietaria ha habilitado el salón como una quinta habitación por lo que únicamente disponen de la cocina como zona común, “aunque al menos es amplia”, comenta Joel. En el caso de los cuartos, dos son grandes y tres pequeños y cada uno de los ocupantes paga 299 euros en los que están incluidos los gastos y la limpieza periódica de las escasas zonas comunes con las que cuenta la vivienda.

Muchas deficiencias

También han empezado a cursar Bellas Artes en Teruel tres chicas procedentes de Zaragoza, Egea de los Caballeros y La Rioja que prefieren ocultar sus nombres para no tener problemas con su casera, “a la que pagamos mucho para los pocos metros que tiene el piso”, comentan.

Fue la zaragozana quien alquiló en primer lugar la habitación más grande y las otras dos ocuparon la mediana y la pequeña “que es un zulo”, sostienen. En la cocina no caben las tres, el baño es pequeño y además tiene fugas de agua en la ducha que nadie repara a pesar de que hace un mes la propietaria les prometió que lo haría. Y el mobiliario está en mal estado, incluso con algunas sillas y mesas rotas.

Por si fuera poco, en el bloque de viviendas en el que se encuentra el piso tampoco funciona correctamente el ascensor y sufren con frecuencia cortes de luz.

Cada una paga 260 euros y los gastos aparte salvo internet. Esto supone 780 euros para la propietaria, que creen que tiene otros 17 pisos en alquiler.

Laura Garfella tiene “la suerte” de poder vivir con sus padres mientras estudia en el Campus pero ha sido testigo de lo difícil que lo tienen muchos de sus compañeros para encontrar piso. Así, dos estudiantes lituanas con beca Erasmus han tenido que residir en Zaragoza las primeras semanas de curso y desplazarse a diario a Teruel porque nadie quería arrendarles, explica. “Los precios cada ves suben más, son inaccesibles, pero es que los de las residencias son desorbitados”, relata.

Un grupo de estudiantes, en la entrada de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Teruel

La madre de Arturo, otro estudiante universitario, resume el sentir de todos ellos: “La oferta de pisos en alquiler en Teruel es mínima y cara para un estudiante porque además el coste lo tiene que asumir la familia, aunque la residencia universitaria lo es todavía más”.

En su caso, fue a través de un sitio web utilizado para anuncios clasificados en línea como encontró piso para su hijo . Dos estudiantes buscaban a un tercero para completar una vivienda en la calle Castellón que, aunque está lejos de la universidad, tiene un coste de 180 euros por habitación más 50 euros de gastos.

Muchos de los que fue a ver previamente “eran antiguos y no estaban muy limpios y pedían una media de 250 euros por inquilino más los gastos”, explica. “Me ha parecido que hay muy poca oferta, aunque nos han dicho que en mayo es cuando se mueve todo el mundo y hay más opciones”, concluye.

Xplora Inmobiliaria, que gestiona el alquiler de 165 viviendas en Teruel de las que el 70 % están dirigidas a estudiantes, asegura que la demanda está cubierta pero que no les da tiempo a publicar anuncios porque todas se arriendan en cuanto están disponibles.

La propietaria de Xplora Inmobiliaria, Elena Elías, explica que aunque septiembre es el mes en el que más soluciones habitacionales buscan los estudiantes, en octubre llega una nueva remesa de aquellos que no han sido admitidos en centros educativos de otras ciudades, “pero tendrán casa seguro”, afirma.

Elías asegura que cada vez son más los propietarios que optan por alquilar a estudiantes porque la rentabilidad es mayor y el pago está asegurado. “Si una familia no puede hacer frente al alquiler, deja la habitación y enseguida se ocupa. Pero la realidad es que no tenemos ningún impago entre este tipo de inquilinos”, argumenta.

Entre personas trabajadoras no cualificadas que alquilan habitaciones se encuentran a veces quienes dejan los pisos muy sucios y a empresas que no se hacen cargo de los gastos, no así entre las cualificadas.

En esta inmobiliaria, la lista de inversores en vivienda cada vez es mayor porque en Teruel la rentabilidad de la compra para alquiler puede alcanzar el 8 %, según Elías. “Es una ciudad idónea para este tipo de operaciones porque siempre hay demanda de arrendamiento por parte de estudiantes y funcionariado”, dice.

Los precios en los portales inmobiliarios oscilan entre los 250 y los 450 euros al mes con gastos incluidos

Los principales portales inmobiliarios ofrecen habitaciones en alquiler en la ciudad de Teruel cuyos precios oscilan entre los 250 euros al mes con los gastos de luz, agua y calefacción aparte en un piso de tres habitaciones en la calle Fuentebuena hasta los 450 euros con los gastos incluidos en uno de las mismas dimensiones en la carretera de San Julián dirigido especialmente a profesorado.

Tan solo es posible encontrar habitaciones por debajo de los 200 euros mensuales en los barrios pedáneos como Villaspesa, donde por un cuarto en un piso para cuatro chicos piden 180 euros al mes más los gastos de luz y agua.

Entre tanto, los precios más baratos de alquiler para una vivienda entera se sitúan en los mismos portales en los 425 euros y 2 meses de fianza para un estudio en la calle Valcaliente para el que buscan “un inquilino que lo cuide como propio”  o 475 para un apartamento de una habitación en el barrio de La Florida.

Los más caros llegan hasta los 800 euros al mes para un piso de 4 habitaciones en la avenida Sagunto o 890 para otro de las mismas características con el suministro de electricidad como único gasto añadido en la carretera de Alcañiz.

Aunque no hay datos disponibles para la capital turolense, sólo el 32 % de los anuncios de habitaciones en pisos compartidos explicitan su preferencia por convivir con estudiantes, según un estudio de Idealista. El 42 % solicitan nuevos inquilinos trabajadores mientras que el 22 % se muestra indiferente.

La divergencia entre la demanda de habitación por parte de estudiantes y la oferta disponible en la mayoría de ciudades genera mayores tensiones en los precios de los pisos aptos para la convivencia estudiantil, en comparación con aquellos destinados a compartir entre personas trabajadoras.

Cartel de Xplora Inmobiliaria en la plaza del Torico. Bykofoto / A. G.

La rentabilidad de la vivienda de alquiler se sitúa en el 6,5 %

La rentabilidad bruta de la compra de una vivienda en Teruel para ponerla en el mercado del alquiler se ha mantenido estable durante el tercer trimestre y alcanza el 6,5 %. En el mismo periodo de 2022 el retorno que ofrecía se situaba en el 6,6 %. Según el estudio realizado por Idealista, la rentabilidad obtenida es superior a las tasas que ofrecen los Bonos del Estado a 10 años (4%).

La rentabilidad se ha mantenido en la capital turolense a pesar del aumento del precio de la vivienda, que en septiembre alcanzó los 6,9 euros por metro cuadrado (621 euros para un piso de 90 metros cuadrados), un 6,4 % más que hace un año.

Y es que el precio del alquiler ha aumentado en el mismo porcentaje que el de compra (un 6,4 %) para situarse en septiembre también en 6,9 euros el metro cuadrado.

Por otro lado, más de la mitad de las casas que se compran en España, también en Teruel, están destinadas al alquiler, según datos de The Simple Rent. Así, según la red inmobiliaria, cada año aumenta más el número de propietarios que adquieren una vivienda para alquilar. “España ocupa el tercer lugar como país de Europa en el que más ha caído el número de propietarios, solo por detrás de Dinamarca y Lituania”, aseguran.

La tendencia a vivir en régimen de alquiler en España se ha incrementado y, a 1 de julio de 2021, el 15,9 % de las familias residía en una vivienda alquilada, según la última Encuesta de Características Esenciales de la Población y Viviendas (Ecepov) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En el caso de la provincia de Teruel, ese porcentaje se reduce al 10,6 %, aunque en el caso de la capital se eleva al 15 %. De hecho, el 62 % de las familias  arrendadas lo están en la ciudad mudéjar.

En términos absolutos, 14.630 personas vivían de alquiler en la provincia a mediados de 2021, de las que 5.182 (el 35,42 %) lo hacían en la capital.