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Los forenses confirman que las víctimas de Igor el Ruso no pudieron defenderse Los forenses confirman que las víctimas de Igor el Ruso no pudieron defenderse
Feher, entrando este jueves a la Audiencia de Teruel. EFE/Pool

Los forenses confirman que las víctimas de Igor el Ruso no pudieron defenderse

Abatió por sorpresa al ganadero y los dos guardias civiles

Los peritos forenses del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) que han comparecido en la cuarta sesión del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Teruel contra el criminal serbio Norbert Feher, Igor el Ruso, han asegurado que abatió por sorpresa a sus tres víctimas, sin que tuvieran la posibilidad de defenderse de sus disparos.

Los dos especialistas forenses que realizaron las autopsias a los cadáveres han explicado que la noche del 14 de diciembre de 2017, el ganadero José Luis Iranzo recibió un disparo en el corazón "mortal de necesidad" cuando se disponía a entrar en una caseta rural de su propiedad en Andorra (Teruel) en cuyo interior se encontraba el procesado, y posteriormente otro en el brazo al intentar huir.

Han añadido que los guardias civiles Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero fueron atacados por la espalda en una caseta de campo próxima (masico), con disparos en los glúteos que les provocaron fracturas en la cadera o el fémur que les hicieron caer rápidamente.

En opinión de los médicos forenses, los dos agentes fueron abatidos posteriormente cuando se encontraban en el suelo, después de recibir cuatro disparos el guardia Romero, uno efectuado en el cuello a unos 35 centímetros de distancia, y siete Caballero.

Ninguna de estas tres víctimas, han subrayado estos especialistas, presentaban lesiones que evidenciaran que habían intentado defenderse y que "no fue una lucha, sino un ataque por sorpresa".

Los forenses se han referido posteriormente al contenido de la valoración psiquiátrica que realizaron a Feher en la prisión de Zuera y han explicado que los datos obtenidos en las autopsias confirman un modus operandi en el procesado dirigido a enfrentarse a sus víctimas por sorpresa y dispararles en zonas vitales.

Han destacado que Feher, al que han atribuido un nivel de inteligencia "normal medio-alto", no padece ninguna psicopatología que le impidiera ser capaz de comprender la gravedad de los hechos cometidos ni afectar a su capacidad volitiva.

Para revelar la personalidad del procesado se han referido a las expresiones que les manifestó durante la entrevista que le realizaron, afirmando que "tenía que eliminar obstáculos" porque se sabía perseguido por las justicias de diversos países, y que "se consideraba rápido y sabía dónde disparaba".

En relación a este punto, han destacado que Feher, que mostró en todo momento "gran frialdad emocional y sin remordimientos", "sonrió" cuando le preguntaron por qué habían disparado al ganadero en una parte del cuerpo y a los agentes, que portaban chalecos antibala, en otras.

Han descartado, en relación a las alegaciones hechas por la defensa, que el acusado estuviera afectado por una "neurosis de guerra" a causa de sus vivencias en el conflicto bélico de la antigua Yugoslavia, un concepto surgido durante la Primera Guerra Mundial que han considerado en desuso desde hace décadas y sustituido en la actualidad por el de "estrés postraumático".

Estos especialistas no han apreciado en el procesado síntomas de un estrés postraumático producto de una vivencia angustiosa ya que se integró poco después del conflicto en organizaciones paramilitares.

Se ha referido, además, a la personalidad narcisista y antisocial del procesado, que durante la entrevista les confesó que "prefería desobedecer a la justicia humana a la del Padre eterno, ya que la muerte es inevitable", y que sus víctimas eran "personas que tenían que morir y yo era el instrumento más adecuado para hacer eso".

Los especialistas forenses han añadido que el procesado les relató, además, que había sido "entrenado para atacar". "Si hay posibilidad de actuar, actúo", les dijo.

El análisis de los forenses ha sido confirmado y desarrollado por las dos psicólogas del IMLA que han comparecido con posterioridad, que han descartado a su vez la presencia de indicios de estrés postraumático en Feher, una patología, han resaltado, que afecta a personas incapaces de superar situaciones de miedo intenso.

Así, se han referido al procesado como un "psicópata primario" incapaz de sentir miedo a enfrentarse a cualquier tipo de situación así como a las consecuencias de sus actos.

Le han atribuido, además, una personalidad motivada por "el control y el poder" y carente de empatía hacia sus víctimas, con una conducta regida por el principio de racionalidad que le convierte en una persona "muy peligrosa", capaz de servirse de toda la "violencia necesaria" para conseguir sus propósitos y de evaluar en todo momento sus posibilidades de huir.